Capítulo 5

1529 Words
  Caminé hacia él como si fuera un imán atrayéndome, cuando al fin estuvimos frente a frente, mi corazón comenzó a palpitar rápidamente, un revoloteo de mariposas en mi estómago me hacía sentir un cosquilleo en el pecho. Nos miramos fijamente e inmediatamente reconocí esos hermosos ojos castaños que me transmitían una profunda paz, su rostro era perfecto, intenté acariciar su rostro para saber si era real, pero detuvo mi mano para que no lo hiciera, quise hablarle, pero con su mano me indicó que guardara silencio; tomó mi mano y me condujo suavemente hacia la playa. Caminamos en silencio tomados de la mano, yo sentía que mis pies no tocaban el suelo, me sentía flotar entre las nubes, cuando llegamos a la playa, me sorprendí al mirar el espectáculo luminiscente sobre el agua, me tomó en sus brazos y yo me sentí como una princesa, nunca nadie me había cargado de esa manera, caminó hacia el mar y giró sobre su eje conmigo en brazos, yo comencé a jugar con el agua formando estelas luminiscentes. Salió del agua y me colocó suavemente sobre sobre la arena, mi delgado camisón se pegó a mi cuerpo haciendo evidente mi desnudez, pero no sentí vergüenza, también podía ver su cuerpo perfecto a través de su ropa mojada. Tomó mis manos y con un delicado movimiento las acercó a su rostro y depositó suavemente un beso sobre ellas, yo sentí cómo una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo solamente al sentir su contacto. —    Te veré mañana — me dijo con la más seductora voz que hubiera oído jamás. Sonó la alarma que había puesto a las siete de la mañana con el fin de prepararme para mi primer día de trabajo, cerré los ojos y suspiré, tenía puesto mi camisón blanco y no lograba recordar cómo es que de la tina llegué a la cama, pero definitivamente había sido el mejor sueño que había tenido en toda mi vida, lamenté que hubiera tenido que despertar. Nuevamente «Maxi» se había colado a dormir en mi cama porque estaba plácidamente echado a mi lado. Me di una ducha rápidamente y me vestí con ropa de oficina, tendría que ir de compras porque mi ropa comenzaba a quedarme grande; cuando bajé Zazil me preparaba un desayuno y un lunch, no confiaba en que yo comiera saludablemente, pedí a seguridad que fueran por mí en un carrito de golf, para no salir caminando con tacones, en cuanto llegué a la entrada, uno de los guardias me dio una nota de Lol  que decía, “ Perdón por no haberte esperado, tenía que ir a la comunidad antes de llegar al hospital, por favor llévate un auto y siéntete con la confianza de usarlo cuando quieras. Nos vemos más tarde” El guardia me dio las llaves de una maravillosa camioneta BMW, afortunadamente yo solía llevar mi licencia en mi cartera, me sentí muy bien de que Lol me hubiera tenido la confianza de prestarme uno de sus autos, examiné la guantera para ubicar los documentos oficiales por si acaso en algún momento llegaba a necesitarlos y allí estaba la tarjeta de circulación, me llamó la atención que estaba a nombre de Maximiliano. —    ¿Está seguro de que éste auto es el que me han prestado? — Pregunté al guardia temiendo que me estuviera dando el auto equivocado. —    ¡Oh, sí señorita! Estoy seguro, ha sido por orden del señor Maximiliano que use usted uno de sus autos, no quiere que por ningún motivo vuelva a tener que pedir un Uber, ¡Por su seguridad claro está! Me abrieron la puerta de salida y me fui rumbo al hospital, se me hizo muy extraño que Maximiliano sin conocerme se preocupara por mi seguridad, y sobre todo que me tuviera la confianza para prestarme uno de sus autos. Llegue al hospital muy entusiasmada por mi primer día de trabajo, pero al mismo tiempo nerviosa por no conocer a nadie y sobre todo no quería que me tacharan de oportunista, la recepcionista ya me esperaba y me indicó cómo llegar a Recursos Humanos, la oferta laboral que me presentaron era estupenda, el triple del sueldo que yo había considerado con un horario privilegiado, la cara de la gerente de personal, al leer el documento que claramente acababa de recibir por correo me indicó que no le había gustado lo que contenía; frunció el ceño cuando lo leyó, era una mujer muy guapa, alta de cabello n***o y largo. —    Bienvenida al Hospital Suku'un – Me dijo en un tono un tanto agresivo. —    ¡Gracias! Espero que lleguemos a ser muy buenas compañeras — le dije sinceramente Firmé mi contrato, me asignaron como subgerente del área de finanzas, específicamente con la responsabilidad de manejar los estudios socioeconómicos a los pacientes y asegurar que se les cobrara lo justo y que se compraran siempre los medicamentos e insumos para dar el mejor servicio a las personas de escasos recursos. Nunca pensé que en un hospital privado hubiera un área específica para ayudar a las personas más necesitadas y me entusiasmó que Lol y Maximiliano pensaran en mí para dirigir ésta área.  Fabiola, (así se llamaba la gerente del área de personal) me dio un recorrido por todo el hospital y me mostró mi nueva oficina. —    El director médico, dio instrucciones para que usted se instale en su oficina, como él únicamente la ocupa durante la noche, será su oficina durante el día— Me dijo tratando de poner en su voz una amabilidad que no sentía. —    ¿El director médico? — Pregunté extrañada, aunque ya me imaginaba de quién se trataba. —    ¡Así es, son instrucciones del doctor Maximiliano!, ésta es su oficina y ahora será también la de usted. Era la oficina más grande del hospital, no había fotografías, únicamente reconocimientos médicos nacionales e internacionales, pero ninguno tenía fotografía, tras el impecable escritorio de madera tallada  había un hermoso cuadro pintado al óleo, me sorprendí mucho al reconocer al personaje en ella y la escena descrita, ¡Era «Maxi» enfrentando un poderoso jaguar!, tal como me lo había platicado el guardia; en la pintura, el perro, había derrotado al poderoso felino, pero también se encontraba muy mal herido, sentí pena por mi pobre «Maxi», afortunadamente había sobrevivido. Me instalé en la elegante silla ejecutiva, pude percibir un extraño aroma, un aroma muy peculiar y delicioso a almizcle, seguramente era del perfume de Maximiliano, era realmente embriagador. Enseguida Nancy la recepcionista, me trajo un montón de solicitudes de condonación de pago de servicios médicos para que los analizara, y Jorge, el gerente de finanzas, me explicó lo que debía hacer con ellas. Por fin llegó la hora del almuerzo, contaba con una hora para almorzar, así que me dirigí hacia la cafetería del hospital, dónde había un área especial para colaboradores, afortunadamente Nancy estaba allí y no tendría que comer sola. —    ¿Me puedo sentar aquí? —    ¡Claro que si Licenciada! —    ¡Oh, no, no es necesario que me llames así! ¡Llámame Miriam por favor! —    Está bien Miriam ¡Bienvenida! —    ¿Eres familiar de los doctores? —    No, únicamente somos amigos, puesto que rento una de sus cabañas. —    Bueno, es que se dice tantas cosas de ti… —    ¿Qué cosas? ¡Vamos, me puedes decir, puedes confiar en mí! —    Es que a todos nos ha extrañado que llegues en el coche del doctor, y que te hayan asignado trabajar en su oficina, cuando estaba totalmente prohibido que alguien entrara allí cuando él no está. Se ha dicho incluso que eres su prometida. —    ¿En serio eso piensan? — No pude evitar reírme —  Te voy a contar un secreto — Yo ni siquiera he conocido a Maximiliano, únicamente soy amiga de Lol. Después del almuerzo noté que Fabiola me trataba con mucha más amabilidad, seguramente Nancy le había contado lo que hablamos en el desayuno, dieron las cinco de la tarde y yo no había visto a Lol en todo el día, pregunté por ella y me dijeron que había estado en la comunidad, ya que había habido otro ataque de jaguar y esta vez el pequeño no resistió y había muerto a causa de las heridas. Me quedé pensando en lo maravillosa que era esa mujer, al dejarlo todo por ayudar a personas menos afortunadas. Terminé mi jornada laboral y decidí ir de compras, mi ropa me quedaba demasiado grande y me hacía sentir muy incómoda, necesitaba algunas mudas de ropa formales para trabajar. Cuando llegué a casa estaba oscureciendo, no vi a «Maxi» por ningún lado, le había llevado un obsequio. Zazil me había dejado una ensalada para la cena y un té caliente ¿Cómo era posible que esta mujer supiera en qué momento iba a llegar a casa? Era increíble, parecía que podía adivinar mis movimientos. Cené y me di una ducha, me puse mi camisón blanco que estaba limpio y delicadamente doblado sobre mi cama, seguramente también lo había hecho Zazil, tomé mi libro y me acosté, esta vez en la cama, quería volver a soñar … necesitaba volver a soñar.
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