Alicia se quedó en silencio después de escuchar la historia de la infancia de Leonardo. Las palabras de Valeria seguían dando vueltas en su cabeza, pero una pregunta latía con fuerza, una que no podía ignorar. ¿Cómo había pasado de ser un niño abandonado a liderar una mafia? Por más cruel que hubiera sido Augusto, por más despiadado que sonara el exmilitar, nada explicaba del todo cómo un adolescente había terminado en un mundo de crimen y poder. Alicia conocía a Leonardo: su frialdad calculadora, su capacidad para tomar decisiones extremas sin titubear… todo tenía que venir de algún lado. Y no pudo callar más. —¿Cómo llegó a la mafia? —preguntó, su voz apenas un susurro. Valeria la miró por un momento, como si estuviera debatiéndose entre hablar o callar. Luego, con un suspiro p

