El estruendo de los disparos retumbaba en la mansión como un tambor de guerra, el olor a pólvora y sangre impregnaba el aire, sofocante y metálico. Alicia no dudo en tomar a Valeria del brazo y empujarla consigo al suelo, teniendo especial cuidado de no ser demasiado brusca, un segundo después un contenedor de gas lacrimógeno explotó cerca de ellas. —¡Cubre tu rostro! —le ordenó con urgencia, presionando la tela de su propia manga contra la nariz y boca de la otra mujer. El gas lacrimógeno se expandía rápidamente, haciendo que sus ojos ardieran y su garganta se cerrara. Un contenedor explotó a solo unos metros, lanzando escombros y polvo a su alrededor. Alicia alcanzó a tomar la pesada pero amplia mesa de café para cubrirlas de los posibles escombros. Le ayudo a cubrir su nariz y boca

