Apenas me deslizó sobre su polla, jadeo de placer. El que de nuevo no haya nada de por medio, que estemos piel con piel, se siente divino. —¿Sabes moverte? —pregunta, tomando mi cintura. Jadeo y en vez de responder, subo y me dejo caer contra él con fuerza, arrancándole un gruñido de placer—. No, Babe, no así —declara. Arrugo el rostro. —¿Qué? —pregunto como idiota. —No quiero que saltes sobre mi polla para mí, quiero que disfrutes saltar sobre ella y que busques tu orgasmo, no el mío. Si te mueves así, tendrás a todos corriendose en menos de tres minutos, pero tú quedarás insatisfecha. Quiero que me folles, que lo disfrutes y que me bañes la v***a con tu orgasmo antes de obtener el mío —declara y con sus manos en mi cintura, me desliza hacia atrás y luego hacia adelante con fuerza, bas

