Cap. 2

2038 Words
—Hey, Babe, ¿sigues molesta con nosotras? —pregunta Fernanda al acercarme a ellas cuando llego al café donde trabajamos juntas. Es de la mamá de Paula y nos permite trabajar aquí para ahorrar antes de que entremos a la universidad. —Tienen que recordar que es mi padre. —Padrastro —corrigen las dos. Giro los ojos. —Da igual, no pueden ir hahblando delante de mí, las cosas que quieren hacerle o que les haga —espeto de mala gana, colocandome el delantal junto con ellas. —Tú lo dijiste, los hombres grandes sí saben satisfacer nuestras necesidades —resalta Paula. —Matheus no tiene mujer desde que mi madre murió hace más de diez años, chicas. ¿Cómo pueden creer que todavía sabe hacer eso? —replico, queriendo que ya dejen de desear coger con él. Sé que no es un santo, lo he pillado un par de veces besándose a alguna mujer en la oficina del taller, imagino que le hace más que eso, pero no es de mi incumbencia y si tengo que dejarlo como mal polvo delante de las chicas para que ya dejen de desearlo, lo haré. —Ay, por favor, Babe, es obvio que delante de ti no va a tener nada con nadie, pero un hombre necesita el sexo tanto como las mujeres. Tiene que estar cogiendo con muchas. Cualquiera que no desee ser follada por él, tendría que estar ciega —zanja Paula, muy segura. Ella de verdad quiere follarse a mi padre. Sin importar si es mi padrastro y no mi padre, no dejaré que eso suceda. —De acuerdo, pero no quiero que ustedes estén con él. Es mi padre. —¡Padrastro! —exclaman las dos. Bufo, viendo a todos en el salón que se giraron a vernos. —Da igual, no quiero que lo seduzcan. Buscaremos a otro hombre para follar, pero no será mi padrastro —sentencio y ambas giran sus ojos. —Eres una aburrida. ¿Vas a decirnos que no se te hace el coño agua cuando lo ves sin camisa? —replica Paula. Abro la boca, indignada por sus palabras. —¡¿Cómo se te ocurre?! —chillo bajito para que más nadie nos escuche. Ambas bufan. —Por favor, Babe, Matheus está para chuparlo todo y tú tienes la suerte de vivir con él —declara Fernanda, apoyando las locuras de Paula. Las veo mal a las dos. —Las dos están locas. Sería una falta de respeto ver a Matheus como hombre después de todos estos años —sentencio, pero mi mente traidora ha traído a colación su cuerpo sin camisa, como las chicas dijeron. Gruño y me levanto, empezando a hacer mi trabajo lejos de ellas porque me pusieron muy molesta por sus palabras. La mañana es una real tortura, en todo momento me la pasé pensando en lo que las chicas dijeron. Sé que Matheus está muy bien conservado para tener treinta y nueve años, pero es por su trabajo. Además de ser el único mecánico decente del pueblo, es el único que sabe arreglar motos de agua por ser piloto de ellas en las competencias del pueblo. El entrenamiento es duro, lo he visto entrenar muchas veces y sé todo lo que se exige, además de la dieta que lleva en casa. De hecho, creo que nunca lo vi tan bien trabajado, como desde que está entrenando nadando dos horas cada día. A veces lo acompaño, pero realmente no puedo entender cómo es que puede pasar tanto tiempo nadando sin que se le cansen los brazos. Además, creo que lo he visto nadar más que lo que se la pasa entrenando sobre la moto de agua. No tengo idea de si es un deporte fácil, pero con las olas tan grandes que tenemos en las playas del pueblo, dudo mucho que lo sea. Sin embargo, él lo hace lucir fácil. Cuando compite, es como si tuviera completo control del mar en todo momento. Se adueña de las olas y domina la moto como si anduviera en un terreno plano. Es el mejor, la verdad. Resignada a que no podré concentrarme hoy, me dedico a hacer mi trabajo lo mejor que puedo, pero me confundo muchas veces con los pedidos, me llevo las cosas por delante y siento que ese reloj no avanza nada. No puedo concentrarme, necesito salir de aquí, tomar una ducha fría y golpearme la cabeza con una puerta a ver si saco de mi cabeza la imagen mental que no deja de reproducirse de Paula comiéndole la polla a Matheus frente a mí. Lo peor es que, mientras la veo arrodillada frente a él, soltando ruidos de placer como la mujer de anoche en la Tv, Matheus la tiene cogida del cabello, pero sus ojos están fijos en los míos, gruñendo sutilmente por los movimientos de Paula en su polla. Gruño furiosa cuando en mi mente abandona mis ojos para ver hacia abajo y gruñir para ella. —Babe, ¿estás bien? —pregunta Paula, devolviendome a la realidad. Cojo aire con fuerza y asiento lentamente, sin querer ver a nadie en particular—. De acuerdo, si es por lo de temprano, perdoname —dice, intentando acercarse a mí, pero me giro. —Todo está bie, solo hagamos nuestro trabajo para salir de aquí —declaro. Odio a las chicas. Las odio. Suspiro de alivio cuando el reloj por fin marca la hora de salida y no espero nada para encerrarme en el baño y poder cambiarme, dejando a las chicas atrás. —¡Babe! —me llaman, corriendo hasta alcanzarme—. Está bien, perdónanos. No volveremos a decir lo mucho que queremos follar a tu padrastro —promete Paula, levantando su mano en señal de promesa. Entrecierro los ojos. —Hey, Babe, ¿sigues molesta con nosotras? —pregunta Fernanda al acercarme a ellas cuando llego al café donde trabajamos juntas. Es de la mamá de Paula y nos permite trabajar aquí para ahorrar antes de que entremos a la universidad. —Tienen que recordar que es mi padre. —Padrastro —corrigen las dos. Giro los ojos. —Da igual, no pueden ir hahblando delante de mí, las cosas que quieren hacerle o que les haga —espeto de mala gana, colocandome el delantal junto con ellas. —Tú lo dijiste, los hombres grandes sí saben satisfacer nuestras necesidades —resalta Paula. —Matheus no tiene mujer desde que mi madre murió hace más de diez años, chicas. ¿Cómo pueden creer que todavía sabe hacer eso? —replico, queriendo que ya dejen de desear coger con él. Sé que no es un santo, lo he pillado un par de veces besándose a alguna mujer en la oficina del taller, imagino que le hace más que eso, pero no es de mi incumbencia y si tengo que dejarlo como mal polvo delante de las chicas para que ya dejen de desearlo, lo haré. —Ay, por favor, Babe, es obvio que delante de ti no va a tener nada con nadie, pero un hombre necesita el sexo tanto como las mujeres. Tiene que estar cogiendo con muchas. Cualquiera que no desee ser follada por él, tendría que estar ciega —zanja Paula, muy segura. Ella de verdad quiere follarse a mi padre. Sin importar si es mi padrastro y no mi padre, no dejaré que eso suceda. —De acuerdo, pero no quiero que ustedes estén con él. Es mi padre. —¡Padrastro! —exclaman las dos. Bufo, viendo a todos en el salón que se giraron a vernos. —Da igual, no quiero que lo seduzcan. Buscaremos a otro hombre para follar, pero no será mi padrastro —sentencio y ambas giran sus ojos. —Eres una aburrida. ¿Vas a decirnos que no se te hace el coño agua cuando lo ves sin camisa? —replica Paula. Abro la boca, indignada por sus palabras. —¡¿Cómo se te ocurre?! —chillo bajito para que más nadie nos escuche. Ambas bufan. —Por favor, Babe, Matheus está para chuparlo todo y tú tienes la suerte de vivir con él —declara Fernanda, apoyando las locuras de Paula. Las veo mal a las dos. —Las dos están locas. Sería una falta de respeto ver a Matheus como hombre después de todos estos años —sentencio, pero mi mente traidora ha traído a colación su cuerpo sin camisa, como las chicas dijeron. Gruño y me levanto, empezando a hacer mi trabajo lejos de ellas porque me pusieron muy molesta por sus palabras. La mañana es una real tortura, en todo momento me la pasé pensando en lo que las chicas dijeron. Sé que Matheus está muy bien conservado para tener treinta y nueve años, pero es por su trabajo. Además de ser el único mecánico decente del pueblo, es el único que sabe arreglar motos de agua por ser piloto de ellas en las competencias del pueblo. El entrenamiento es duro, lo he visto entrenar muchas veces y sé todo lo que se exige, además de la dieta que lleva en casa. De hecho, creo que nunca lo vi tan bien trabajado, como desde que está entrenando nadando dos horas cada día. A veces lo acompaño, pero realmente no puedo entender cómo es que puede pasar tanto tiempo nadando sin que se le cansen los brazos. Además, creo que lo he visto nadar más que lo que se la pasa entrenando sobre la moto de agua. No tengo idea de si es un deporte fácil, pero con las olas tan grandes que tenemos en las playas del pueblo, dudo mucho que lo sea. Sin embargo, él lo hace lucir fácil. Cuando compite, es como si tuviera completo control del mar en todo momento. Se adueña de las olas y domina la moto como si anduviera en un terreno plano. Es el mejor, la verdad. Resignada a que no podré concentrarme hoy, me dedico a hacer mi trabajo lo mejor que puedo, pero me confundo muchas veces con los pedidos, me llevo las cosas por delante y siento que ese reloj no avanza nada. No puedo concentrarme, necesito salir de aquí, tomar una ducha fría y golpearme la cabeza con una puerta a ver si saco de mi cabeza la imagen mental que no deja de reproducirse de Paula comiéndole la polla a Matheus frente a mí. Lo peor es que, mientras la veo arrodillada frente a él, soltando ruidos de placer como la mujer de anoche en la Tv, Matheus la tiene cogida del cabello, pero sus ojos están fijos en los míos, gruñendo sutilmente por los movimientos de Paula en su polla. Gruño furiosa cuando en mi mente abandona mis ojos para ver hacia abajo y gruñir para ella. —Babe, ¿estás bien? —pregunta Paula, devolviendome a la realidad. Cojo aire con fuerza y asiento lentamente, sin querer ver a nadie en particular—. De acuerdo, si es por lo de temprano, perdoname —dice, intentando acercarse a mí, pero me giro. —Todo está bie, solo hagamos nuestro trabajo para salir de aquí —declaro. Odio a las chicas. Las odio. Suspiro de alivio cuando el reloj por fin marca la hora de salida y no espero nada para encerrarme en el baño y poder cambiarme, dejando a las chicas atrás. —¡Babe! —me llaman, corriendo hasta alcanzarme—. Está bien, perdónanos. No volveremos a decir lo mucho que queremos follar a tu padrastro —promete Paula, levantando su mano en señal de promesa. Entrecierro los ojos. ‍​‌‌​​‌‌‌​​‌​‌‌​‌​​​‌​‌‌‌​‌‌​​​‌‌​​‌‌​‌​‌​​​‌​‌‌‍ ‍​‌‌​​‌‌‌​​‌​‌‌​‌​​​‌​‌‌‌​‌‌​​​‌‌​​‌‌​‌​‌​​​‌​‌‌‍
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