Narra Melany
En la vida no cuentan las veces que te has caído o que te has visto en apuros por culpa de los impases del destino, cuenta la cantidad de veces que te pones de pie y te sacudes para seguir con tu rumbo, eso es lo que cuenta porque es lo más difícil, es el proceso que estoy llevando en este preciso instante y duele más que todos los momentos de miedo que viví en Botton house y que todas esas persecuciones en las que vi lágrimas y sangre rodar, el hecho de asimilar y de recomponerte es más fuerte porque es más lento, el alma demora en sanar y la mente en olvidar.
Físicamente me siento decaída, de ánimos también siento que no puedo dar más, es como si mi cuerpo se rindiera, estoy en medio de una lucha en la que la debilidad es más grande que mi voluntad por querer avanzar.
- ¡Melody! Se hace tarde, date prisa. – siento que estremecen mis hombros con mucha fuerza.
- ¿Qué sucede? – digo despertando de repente
- Ya es demasiado tarde mujer, ¿qué te sucede? Ven, ponte de pie y toma algo de café, lo acabo de preparar.
- Si, ya voy – me pongo de pie tan rápido que todo empieza a darme vueltas, me sostengo de la puerta y me quedo inmóvil esperando que mi equilibrio y orientación me dejen continuar.
- Oye, no te quedes ahí parada, ven aquí y toma café caliente para que te despiertes
Doy un par de pasos y percibo un intenso olor a café que me hace querer venir abajo, amo el café pero ese aroma me acaba de reiniciar la vida, siento que el mundo me cae encima y no puedo con tanto, me desplomo y hasta allí no recuerdo más.
Luego de no sé cuánto tiempo de sueño profundo, mi sentido auditivo es el primero en recobrar la noción de lo que está a mi alrededor. ¿Qué me ha pasado? Escucho una voz y me resulta familiar, esas palabras ya las he escuchado antes “Quiero que me prometas que cuando todo acabe vas a continuar con tu vida, ¡prométemelo!”
Abro mis ojos porque no confío en lo que creo que estoy escuchando o que mi mente por su cuenta está reproduciendo.
- ¡Por fin! – dice alguien en algún lugar
Muevo mi cabeza hacia la derecha pero me topo con una pared, así que la giro hacia la otra dirección y veo a Layla parada frente a mí con esa sonrisa contagiosa
- ¡Oh por Dios! pensé por un momento que habías muerto, no sabes el susto que tenía, hasta pensé en como deshacerme del cuerpo y todo, ¡Vaya! Qué bueno que ya estés bien
- ¿Qué paso? – pronuncio en voz baja
- Que caíste como un pollo, estabas de pie y cuando espabilé ya estabas tirada en el suelo.
- ¿Me desmayé?
Intento recordar lo último que hice y efectivamente hay un segundo en el que recuerdo que me sentía mal por ese olor a café, pienso en eso y se me revuelve el estómago
- Si, ¿no recuerdas? – ella mira hacia al frente, las puertas de la habitación se acaban de abrir y aparece un médico.
- Vaya, ya has despertado bella durmiente – el hombre de cabellos blancos aparece con un sobre en sus manos
- ¿Cómo te sientes? – pregunta quedándose a un lado de nosotras
- Todo me da vueltas – respondo tapando mi cara con mis manos
- Claro, es normal que en tu estado te sientas de esta manera
- ¿Cómo así? ¿Qué tiene? – cuestiona Layla y yo quedo atenta a su respuesta.
- Estas embarazada, tienes tres semanas y media.
Miro a mi compañera y esta tiene los ojos tan abiertos que parece que le brotan de la cara.
- ¿Embarazada? Eso no puede ser
- Oh, pensé que ya lo sabias, pero en hora buena, traerás un bebé al mundo – el medico no haya la forma de hacerme ver feliz por la noticia tan impactante que me ha dado, que no tuvo más remedio que retirarse por el momento tan incómodo que le estaba haciendo pasar.
- Pues, felicidades – dice Layla de repente
¡Dios mío! Este no es el momento para un bebe, mi mundo esta patas arriba no puedo cuidar de un niño pequeño ahora, es que de solo imaginarlo todo aguadito e indefenso hace que me aterre, no puede estar pasándome.
Narra Mark
Mi familia se ha mostrado más unida luego del mal rato que viví, solo nosotros sabemos la verdad de lo que paso, con nosotros me refiero a mi padre y yo, él me ha hecho jurarle que lo que sucedió en aquel muelle debe morir con nosotros, que solo me preocupara en mí que él se encargaría de lo demás, eso me lo prometió y lo cumplió, pude regresar a mi vida sin que nadie me cuestionara o me señalara, fue como si nada hubiera pasado; todo está de mil maravillas pero en el fondo también solo yo sé de la mujer que amo y que dejé en aquel ferri. Casi todas las noches sueño con ella y hay días que despierto con el deseo de tenerla conmigo y hacerle el amor hasta el cansancio.
Me he preguntado muchas veces si hice lo correcto, si esa era la mejor opción y por más que la extrañe y por más que me veo sumergido en tristezas llego a la misma conclusión, está segura sin mí, desde la distancia hago más por su bienestar.
- Entonces creo que el socio de Rusia sigue siendo la mejor opción, ¿No creer? – dice mi padre haciéndome volver a la realidad.
- ¿Qué? – digo sin comprender de lo que me hablaba, creo que hace mucho perdí el hilo de la conversación
- ¿Qué te sucede? – pregunta mirándome con rareza
- Oh, nada, es que estaba pensando en otros asuntos que tengo pendiente
- ¿Seguro? Pareces algo disperso, distraído, y no estas asi de ahora llevas días con esa mirada extraña. Creo que deber volver con tu terapeuta – menciona afirmando con su cabeza
- No padre, estoy bie…
- Vuelve con la terapeuta, hoy mismo te programo la cita – el hombre ha dado una orden y no estoy en condiciones para llevarle la contraria
- Está bien, papa.
Ya veré de qué manera lidio con eso, hasta pienso que me vendrá algo de ayuda porque a este ritmo puedo terminar loco.
- Ve a casa y trata de descansar, si quieres puedes tomarte unos días
- No padre, estoy bien, pero dormir un poco me vendrá excelente
Salgo del despacho de mi padre, es hora de volver a casa, en días como estos me dirigía a mi cabaña y antes paraba en una tienda a comprar algo para Frizo, nada mas de pensar en él y la manera tan cruel de su muerte me hace querer llorar, no puedo evitar que los ojos se me llenen de lágrimas por lo que debo ponerme los lentes de sol.
Creo que a partir de ahora aprenderé a valorar más lo que tengo, hace menos de un mes llevaba una vida normal dentro de lo que cabe, y hoy ya no tengo una parte de mi trabajo de años, aquella cabaña fue un sueño que materialicé y que debió sumirse en fuego, solo quedan cenizas de ese sitio, no era seguro dejar rastros de nada; ahora también lamento no poder darle a mi único amigo fiel la despedida que merecía. Frizo, donde sea que estés, te llevaré siempre en mi memoria y en mi corazón.
Salgo del edificio y el aire de tranquilidad golpeando mi cara lo extrañaba, me pregunto acerca de cómo era la vida de Melany aquí en New York, ¿Qué hacía en un día normal o que estaría haciendo en este instante si no os hubiéramos topado? ¿Sería posible que ella y yo nos llegáramos a conocer en nuestra vida cotidiana? Es decir, si nada de esto hubiera pasado existiría la forma de toparnos, de conocernos e incluso de coger como locos, ¡ya basta! Mark, debes aceptar que ella está iniciando su vida en otro lugar, la conociste y es fuerte, aguerrida, capaz de comerse el mundo ella sola. Debe estar bien, solo deja de traerla en tus pensamientos.