Han pasado tres semanas desde que me encuentro en Irlanda, y con el paso de los días se desvanecen mis esperanzas de que Mark venga por mí, no he querido marcharme de aquí porque si lo hago ya el no sabría de mi paradero, creí que si me había dejado en este lugar era con la intención de poder regresar a buscarme, pero los días pasan y no veo señales, ni indicios de él.
En medio del estrés y de la intranquilidad que mantengo me he sentido decaída, por más que quiero llevar una vida normal se me hace difícil, tengo alucinaciones, siento que estoy viviendo mis días como si estuviera en una persecución, mi corazón por momentos se acelera y pienso que todos los que vienen a mí y se acerca es porque quieren hacerme daño. ¡Carajo! ¿A esto era lo que el muy hijo de puta se refería? Pasar la página, superar lo vivido, continuar con mi asquerosa vida; así no puedo seguir y menos sola, sin nadie con quien contar. Sacudo mi cabeza para alejar los pensamientos rencorosos, quien sabe si le ha pasado algo y estoy juzgándolo.
- Oye ¿estás bien? Te veo distraída – dice Layla tocándome el hombro
- Oh sí, estoy bien, estaba… estaba pensando en cómo organizar las frutas
Desde hace unos días estamos en otra sección, nos han asignado el lado de las frutas
- No te estreses por eso, tanto te partes el lomo organizándolas para que la gente bruta que llega las manosee y las deje como se les da la gana. – menciona haciendo un gesto gracioso con su cara por lo que sonrío por su comentario; ella siempre me hace verle el lado divertido a las cosas, hasta ahora me cae bien, es la única persona de la que no puedo quejarme y de la que siento que puedo confiar, claro que también soy precavida, pues la amiga que en algún momento me brindo apoyo y ayuda incondicional me vendió a una mafia de trata de blancas, el colmo que no tenga mis traumas con la gente luego de algo tan perturbador.
No quisiera ser tan cerrada con Layla pero por más que quiero el instinto de defensa me lo impide. Los días que hemos compartido juntas nos han servido para charlar un poco, yo no puedo decir mucho de mí, solo aquella versión que he mantenido desde que llegué a este lugar.
Layla es de Colombia, me ha contado una de estas noches que nos quedamos hasta tarde charlando que sus padres son colombianos, pero que luego de unos años se mudaron a estados unidos, al parecer su padre debía mudarse por cuestiones laborales, así que toda su familia cambió de estilo vida para comenzar una nueva faceta, todo marchaba bien, su familia, la escuela y los negocios seguían creciendo, hasta allí todo fabuloso y mostrando para ella y su hermana pequeña un futuro prometedor, hasta que conoció a un chico en la universidad, me cuenta que el primer día de clase en la carrera de medicina conoció a un muchacho, pero no era un compañero o estudiante de la universidad, era un joven que se encargaba de hacer el aseo en los pasillos; en su humilde manera de pensar no repara estratos sociales o clases, dice que el amor no mide nada y ella desde que vio al joven sintió que era amor a primera vista, fue tanto su entrega que prefería quedarse con él y no entrar a sus clases, según se desvivía y en sus actos hizo más de lo que imaginó hacer por el amor que sentía hacia alguien, perdió el semestre, situación que hizo enojar a su padre, pero al enterarse que también estaba embarazada le causó un profunda decepción, pero lo que fue el detonante de su desilusión completa y que lo llevó a rechazar a su hija fue el saber quién era el padre de la criatura que venía en camino. Sentí tanta melancolía cuando ella contaba su historia, sus ojos se nublaban de lágrimas pero aun así sonreía. En ese momento le pregunté por su hijo y me ha mostrado al niño más hermoso que he visto, su nombre es Thiago y tiene cinco años, sus abuelos paternos lo cuidan mientras ella trabaja. Sus padres nunca conocieron a su nieto ni nunca más volvieron a saber de ella, el padre de su hijo Thiago aún es conserje pero de otra universidad y los dos trabajan para sacar a su pequeño hijo adelante. Cuando le pregunté una razón para alejarse y de distanciarse por un trabajo me sorprendió su respuesta “estoy aquí porque lo amo, porque le estoy ayudando más estando alejada de él, a mi pequeño le he dado todo lo que está a mi alcance y a pesar de estar lejos no le falta amor, pronto todo cambiará y podré compensar el tiempo en el que me he ausentado, estoy trabajando como mula para hacerlo un niño de bien, no quiero que el cometa errores que yo cometí porque hoy día su madre fuera una médico, pero bueno, ya no hay que lamentarse si no ponerle el pecho a la vida, así que mi misión es que el no sufra fracasos ni arrepentimientos”
Su historia me llegó al alma, me he mantenido sensible desde que supe lo que ha pasado y más al escuchar que se aleja porque lo ama, esas palabras son las que me hacen sentirme mal cuando pienso cosas feas de Mark, de pronto desde donde este me está ayudando con mis problemas para cuando regrese por mí ya pueda tener una vida tranquila.
Hoy será el día en el que me armaré de coraje y buscaré información, mi temor por encontrar un caos e incluso mi rostro o mi nombre involucrado me hacen temer y de saber, pero ya no puedo esperar más, me empiezo a agobiar y me urge tener respuestas.
Al finalizar con la primera jornada aprovecho mi hora de almorzar para ir a un café internet, no conseguí uno cerca del súper así que caminé unas cuantas cuadras antes de encontrarlo, voy con el temor de ver lo peor, tanto que no encuentro la manera de buscar en los navegadores de internet. Me siento frente a la computadora buscando la manera de mantener mi cabeza fría y de concentrarme, sacudo mis manos en el aire porque están sudando y temblando; lo primero que hago es escribir su nombre, Mark Harrington y aparecen imágenes de él junto a su familia, hasta pude ver unas de hace unos años donde esta con una mujer muy bonita, por lo que veo era su pareja. Sigo bajando en los resultados y no encuentro nada relevante relacionado con lo que ocurrió.
- Debe haber algo aquí, algo que me diga cómo se han desarrollado las cosas – digo para mí misma
Busco de una manera más puntual, consulto sobre el incidente en el banco Harrington y encuentro páginas de noticias, allí decían que un hombre llamado Néstor Walker, había manipulado la seguridad del banco con el fin de lavar activos, que ese descubrimiento fue hallado a tiempo gracias al personal del banco, que el hombre mencionado ya tenía diferentes cargos debido a la recolección de evidencias que lo inculpan de los hechos mencionados, el hombre tiene orden de captura pero ha huido, es decir que nadie sabe que él ya está muerto y que Mark fue quien acabó con su vida, según todo esto Néstor está en búsqueda y captura, lo tienen como un fugitivo de la ley. ¿Qué carajos? Miro la información y no hay nada de Mark, ¡vaya! Eso me alivia, quiere decir que todo está bien, tampoco hay nada que me incrimine. Un pequeño alivio me hace reconfortar, todo está mejor de lo que pensaba; sigo mirando más información y fotografías muy recientes, de solo dos días, veo que Mark esta junto a su familia, era como una cena donde se les veía disfrutar de forma placida en un lujoso restaurante, el parece estar mejor de lo que creía, veo que ya pudo pasar la página y continuar sin pensar lo sucedido. Me alegro por él, pero me siento triste a la vez, ¿Cómo pudo continuar como si nada pasara?
- No voy a llorar – digo mientras una lágrima ya rueda por mi mejilla