Aquí he logrado traer a mi mente recuerdos de mi pasado, este instante me hace tener un deja vu del día que llegué a New York, tenía solo dieciocho años de edad, fue el día más decisivo de mi vida, me tomó mucho tiempo arriesgarme de tal manera, salir de la casa de mi tía para enfrentarme sola al mundo, fui a muchos lugares con la meta de conseguir un empleo, con mis ahorros y los cambios que le podía robar a mi tía cuando me daba la oportunidad sabía que podía sobrevivir por un par de días, pero necesitaba asegurarme con un empleo. Antes de ser camarera me contrataron para un restaurante lavando los platos, llegué a lavar hasta dos mil platos en un día, era caótico y estresante, las piernas me dolían y los pies ni se diga.
Caminar por estas calles y leer todos los anuncios, mirar las direcciones y las casas que pueda tomar como referencia fue algo que me vi forzada a aprender, pues no puedo darme el lujo de extraviarme, decido caminar llevando aquel maletín envuelto en la chaqueta para lluvia preguntando por la dirección que el señor Carlos me entregó de la forma más amable.
- Buen día, disculpe. ¿Puede decirme donde queda el súper mercado Max-Du? – le pregunto a un joven bastante amigable
- Estas muy cerca, solo debes caminar dos cuadras más y doblas a la derecha, desde allí puedes ver el súper mercado, el anuncio es bastante grande
- Oh, muchas gracias – respondo por tomarse el tiempo de explicarme, otros solo seguían caminando sin decir mas
Sigo sus instrucciones, ya empiezo a sentir ardor en la planta de mi pies; me detengo justo donde me ha dicho y era cierto, desde aquí puedo ver el enorme anuncio azul, con rojo y blanco que dice MAX – DU
Al llegar alguno me ven de forma extraña, lo que me hace ignorarlos e ir por lo que de verdad me interesa, me acerco a una joven que está en un cajero, por su gesto parece que no estar de buen humor.
- Hola, soy Melody, vengo a ver al señor August – le digo a la joven que me repara con su fea cara de culo
- ¿Tiene cita con él? – me pregunta como si alguien como yo no pudiera preguntar por el puto dueño de un súper mercado
- Si, por eso he venido
- Espere un momento – la mujer toma su teléfono y hace una llamada, habla en voz baja, tanto que no puedo escuchar lo que dice, me enfoco en sus labios para leerlos pero se hace imposible.
- Pase a su oficina, es la puerta de madera que verá después de la sesión de frutas – menciona la muy odiosa esperando que le dé un gracias, pero me doy la vuelta y voy hasta donde me ha mencionado.
Toco tres veces la puerta que me ha dicho la mujer y no escucho respuesta, por lo que me veo en la obligación de abrir y dar un vistazo a lo que está en su interior. Lentamente abro y con mis ojos escaneo lo que está alrededor, veo un escritorio y una silla pero no hay nadie en ella, en eso escucho el sonido del agua bajando por el retrete y cierro la puerta nuevamente, al parecer el señor estaba en el baño; una vez escucho que hay movimientos en el interior de la oficina, toco tres veces más y ahora si me responden.
- ¡Adelante!
Abro la puerta otra vez y le sonrío al hombre que espera en su escritorio, puede percibir un olor algo desagradable, creo que August estaba haciendo del dos, por lo que me veo en la obligación de aguantar un poco la respiración y entrar, dejo la puerta abierta para ventilar un poco el pequeño lugar y disipar el olor a mierda que ha dejado el sujeto.
- Tu debes ser Melody, la sobrina de Carlos y de Regina – dice oliendo sus dedos lo que me provoca asco
- Sí, soy yo
- Bien, ¿has traído tu currículo? – pregunta enfocando lo que llevo en las manos
- Oh no, es que en el viaje se extraviaron mis equipajes y me he visto en la obligación de reiniciar todos mis papeles, cosa que tomará algo de tiempo porque soy de Londres.
- Que mal, que mal ¿y qué podemos hacer? Si no tienes tus documentos, carta de recomendación, algo que te identifique no puedo contratarte.
- Por favor, señor August, si quiere puede preguntarle a mi tío Carlos, en unas semanas tendré todos mis documentos, solo necesito algo de tiempo, por favor, en serio necesito el trabajo.
El sujeto me mira con detalle, enfoca sus ojos en mis senos sin disimular, vuelve a mirar mi cara y parece que ya tiene una respuesta
- Está bien, puedes estar aquí mientras logras solucionar tus cuestiones, pero trata de gestionarlos lo antes posible, por ahora quiero que empieces en la sesión de lácteos, necesito a alguien allí con urgencia; le pediré a una de las encargadas que te haga la inducción y te entregue tu uniforme ¿tienes algún inconveniente en quedarte de una vez? – dice mirando mis tetas
- No, claro que no, puedo iniciar ya mismo.
- Muy bien, espera aquí a Jessica para que te indique lo que necesitas saber
- Está bien
Unos minutos aparece Jessica, una joven que me entrega una camiseta con el nombre del súper, un delantal y una carpeta.
- Bienvenida, este será tu uniforme, aquí está el orden en el cual se debe clasificar cada producto, es muy sencillo te explicaré rápidamente, sin embargo si tienes alguna duda puedes preguntarme a mí o a tu compañera de sesión Layla, es la joven que esta allá – dice señalando a una chica bastante delgada que organiza algo dentro unos enfriadores.
- Okey.
La mujer me muestra lo que debo hacer, mis funciones son muy sencillas, voy a empezar por revisar los productos que están aquí y ordenarlos teniendo en cuenta las fechas de caducidad.
Jessica se va y me deja sola para que me desenvuelva a mi manera, antes tuve que cambiar mi ropa y dejar todas mis pertenencias en un casillero que llevaba el número de mi mala suerte el seis.
- Tu debes ser la nueva – dice Layla, la chica delgada que es mi compañera de sesión
- Si, mucho gusto, soy Melan… Digo, Melody.
- No eres de aquí, ¿verdad Melody? – dice con sonrisa picarona
- No, soy de Londres
- Bueno bienvenida, como tu compañera de sesión de lácteos te haré dos sugerencias; primero no vengas nunca con un escote o si no el señor August no dejará de verte el pecho, evita darle confianza porque si no cuando menos piensas pone su mano en tu culo.
- ¿Y la segunda? – pregunto curiosa
- La segunda es que nunca olvides la primera, de resto todo es genial aquí, ya pronto te acostumbras a la buena vibra de todos, menos de la cajera de la caja uno, es una maldita engreída.
- Pues, que puedo decirte Layla, muchas gracias por las sugerencias.
- De nada – dice sonriendo ampliamente
Mi primer día fue bastante bueno, todo se hizo mejor gracias a mi compañera, aprendo muy rápido así que no le quedó tan difícil enseñarme algunas cosas. Al final de la jornada me ha preguntado donde estaba viviendo, le dije que estaba buscando un lugar para quedarme y me ha sugerido una maravillosa idea.
- Puedes quedarte conmigo, recientemente mi antigua compañera se ha ido y su habitación está desocupada, puedes venir conmigo y dividir los gastos como hacía con la otra chica.
- Eso es estupendo, ¿Dónde queda?
- No es tan lejos, solo son un par de calles de aquí.
Salimos del súper mercado caminando por las calles que a esta hora son algo solitarias, ya la noche ha llegado y mi compañera me cuenta sobre su anterior amiga, Layla tiene buena vibra pero creo que habla demasiado.
Cuando llegamos al lugar puedo notar que la casa es pequeña, pero el espacio es más que suficiente para nosotras, o por lo menos para mí.
- Acomódate como quieras, si necesitas algo solo dime.
Por fin se aleja y deja que mis oídos descansen. Me encierro en la habitación y ha llegado el momento de pensar que haré con este maletín que no puedo llevar conmigo a todas partes.
No tengo nada solo el plástico amarillo y el maletín, por lo que considero que la mejor opción es sacarlo de donde está guardado y meterlo dentro del anti fluido, acomodando los fajos de tal manera que los pueda meter debajo del colchón, de esa forma podré dejar de preocuparme por tener que cargar con él para todos lados.