CAPÍTULO 5

1976 Words
La tarde había seguido, la joven cocinó un poco de espagueti con salsa de tomate acompañado por un filete de pescado. Después de comer habló un buen rato con sus padres tratando de evitar hablar sobre lo mal que le había caído su tío y al terminar hizo una vídeo llamada con sus amigas quienes se encontraban juntas esperándola. — ¡Ailén! ¿Cuéntanos cómo te fue con tu tío? ¿Es amable? — preguntaron llenas de emoción queriendo saber todo sobre el nuevo hogar de su mejor amiga. Para ella hablar con sus mejores amigas sobre lo que le ha pasado era como expulsar todo lo que había estado conteniendo durante el día — ¡Para nada! ¡No es nada parecido a lo que me había imaginado, es arrogante, infantil, mujeriego y muy poco profesional! ¡Odio tener que vivir aquí con él! — hablaba con desesperación. — ¿Pero porque dices eso? Creíamos que estarías muy emocionada por conocerlo — preguntó Violet un poco sorprendida por la declaración de su amiga. — Bueno, les contaré todo desde el principio — suspiró mientras les contaba todo para que pudieran entender mejor. Luego de su larga historia, Violet y Lucy estaban con la boca abierta al escuchar lo que su amiga les contó, no podían creerlo, pero era lógico que era la verdad ya que Ailén no tenía porque mentir. — De verdad que aún no me lo creo — Lucy parecía sorprendida por la historia de su joven amiga — ¿Pero acaso tus padres no sabían nada de su personalidad? — Supongo que no, si así hubiera sido no estaría aquí — era razonable que Cedric escondiera su verdadera personalidad de su hermano. «Por lo poco que mi padre me contó, mi tío era un niño muy tímido que nació en San Francisco y sus padres eran traficantes de drogas, lo maltrataban y lo hacían llevar la mercancía a sus clientes cuando apenas tenía 5 años, después de que fueron asesinados en un tiroteo con la policía, Cedric fue enviado a un orfanato, pero por suerte a los dos meses de su estadía mis abuelos lo adoptaron. Mi padre dice que al principio le costaba trabajo interactuar con los demás, era solitario y no le gustaba hablar, pero mi padre se esforzó para que mi tío le tomara confianza, después de mucho trabajo se convirtió en un niño imperativo y por fin sonreía, le gustaba pasar tiempo con su hermano y lo admiraba. Cre que esa es la razón por la que le oculto su personalidad, quiere tanto a su hermano mayor que no desea decepcionarlo» — ¿Y por qué no les cuentas? — preguntó Violet. Conociendo a los padres de su amiga serían capaces de ir por ella ese mismo día. — No puedo hacer eso — bufó molesta por no poder decir nada — Me prometí a mí misma que sería una persona más independiente. Además no quiero preocuparlos, sé que puedo manejar esta situación — se dijo así misma, animándose a continuar viviendo con su tío. Sus amigas no podían describir la mira de Ailén, era determinada, con mucha confianza y eso las tranquilizó un poco — Está bien, te apoyaremos y siempre que necesites hablar con nosotras ya sabes que te escucharemos — dijo Lucy con una gran sonrisa. — Cambiando de tema. Cuéntanos como era ese chico guapo que te ayudó — Violet estaba muy emocionada por saber cada detalle. — Espera, primero sígueme contando como es Ben, me encantó su personalidad — Lucy seguía pensando en el amable amigo de Cedric. — Bueno les contare cada detalle — Ailén se acomodó en el sillón y comenzó una larga conversación con sus amigas. Ya era más de media noche, Cedric entró a la casa mientras se quitaba la corbata y se desabotonaba la camisa, como era su costumbre después de un largo día de trabajo bebía algunas cervezas y después se iba a la cama. Se dirigió a la cocina y al abrir el refrigerador se llevó una gran sorpresa, lo que durante mucho tiempo había sido un refrigerador lleno de cervezas y agua embotellada ahora estaba lleno de comida, fruta, verdura, leche, huevos, entre otros productos. Al mover algunos alimentos sacó una cerveza y tomó asiento en la isla de la cocina — ¿Por qué compró tantas cosas? Solo basta con pedir comida a domicilio cuando tenga hambre. «Que niña tan problemática y pensar que durante un año vivirá conmigo» Era evidente su molestia sobre todo porque él no estaba acostumbrado a que existiera una persona en su vida a parte de su querido hermano. Mientras bebía su cerveza, un plato que estaba frente a él le llamo la atención, lo acercó y quitó el otro plato que le cubría, era espagueti con salsa de tomate y un filete de pescado. Encontró una nota junto al platillo. “No me agradas, pero eso no quiere decir que sea grosera y mal agradecida, puedes comerlo si te apetece" Cedric sonrió ligeramente mientras se dirigía al microondas «Ahora veo el parecido contigo hermano, puede ser de carácter fuerte como su madre, pero también es amable y cálida como tú» pensaba, mirando el plato dentro del microondas. Después de cenar, apagó la luz y se disponía a subir a su habitación, pero algo o más bien alguien llamó su atención, se acercó al sofá y vió a su sobrina durmiendo tranquilamente — Que tonta eres, si duermes allí te dolerá el cuerpo — la movió un poco para despertarla, pero lo único que obtuvo fue un chillido y que la joven retomara una postura nueva. La observó por unos segundos y la tomó en sus brazos para llevarla a su habitación. A la mañana siguiente, los rayos del sol que entraban por la ventana despertaron a la joven, se froto los ojos y salió de la cama para abrir la ventana, permaneció así unos segundos y comenzó a buscar su celular y de pronto se dio cuenta que anoche se había quedado dormida en la sala. —¿Cómo es que llegue a mi habitació? — se preguntó al despertar — No recuerdo haber subido — y por un segundo en su mente apareció una idea bastante descabellada para ella — ¡En que estoy pensando! De ninguna manera él me traería a mi habitación además eso implicaría que tuvo que cargarme hasta aquí — esa idea la hizo sentir un poco incomoda, pero prefirió no pensar en eso, observó el reloj y eran las 7:30 a.m. se dirigió al baño para ducharse y salir. Después de un buen rato salió vestida con un short blanco y una blusa rosa, se maquilló un poco y se dirigió a la cocina. Observó por todos lados y no había nadie, supuso que su tío aun dormía. Paso por la sala buscando su celular y lo encontró sobre el sofá en que había dormido la noche anterior percatándose que tenía un mensaje de Ben "Buenos días Ailén, espero que tu primer día en Florencia no haya sido tan malo, hoy queremos invitarte a comer a nuestra casa ya le envié un mensaje a tu tío. Los esperamos a las 2:00 p.m." Ailén se quedó pensando unos segundos y se dirigió a la cocina para preparar el almuerzo — Lo mejor es preparar algo para llevar, siempre que mis padres y yo íbamos de visita con sus amigos llevaban algún platillo — comenzó a cocinar huevos fritos, panqueques y café, colocó los platos sobre la barra y sirvió, comió en silencio para ella esa sensación de soledad era extraña. Miraba los otros asientos vacíos con melancolía recordando aquellas mañanas de domingo en las que comía con sus padres, reían, platicaban y jugaban, pero ahora ella estaba sola, su tío parecía odiarla y no se sentía cómoda en esa gran casa. Una lagrima salió de sus ojos, se secó la mejilla y se dio ánimos diciendo que eso era parte de ser independiente. Ya eran las 10 de la mañana Ailén se encontraba sentada en la sala mientras veía televisión y se mensajeaba con sus amigas — Ya va siendo hora de que vaya a comprar los ingredientes para el pay que quiero preparar — tomó su celular y su bolso, se dirigió a la cocina para escribir una nota y antes de salir observó hacía las escaleras para ver si su tío aun no salía y al no verlo salió de la casa. En el trayecto observaba con mucha curiosidad todos los lugares, había mucha gente quienes al parecer la mayoría eran turistas, disfrutaba el paisaje y el aire fresco. Era verdad que no le gustaba vivir con su tío, pero aún así el lugar era hermoso y muy pacífico desde su punto de vista. Llegó al mismo supermercado al que había ido el día anterior y comenzó a comprar los ingredientes que necesitaba. Cedric se despertó, tomo su celular y observo que tenía un mensaje de su amigo "Buenos días Cedric, te esperamos a la hora de la comida como todos los domingos, Caroline me pidió que invitara a Ailén así que tráela contigo. Nos vemos más tarde" hizo una mueca de molestia — ¿Por qué la invitaron a ella? pero si no la llevo conmigo Caroline se molestará — eso último lo dijo como si le doliera o le preocupara. Se dio un baño y se puso ropa limpia, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina, en la barra había un plato con panqueques cubiertos de miel y unas rebanadas de fresa. Tomó asiento y leyó la nota que se encontraba cerca “Te dejé el desayuno listo, aunque ya es un poco tarde. Iré al supermercado a comprar unas cosas” — Tal vez puedo irme sin ella y decirles que no quiso venir conmigo — lo pensó detenidamente y se convenció de que esa era la mejor idea que podría haber tenido. Mientras comía el desayuno, escuchó que la puerta se abrió y después Ailén entró a la cocina. Se miraron con sorpresa, la joven observó el plato que antes había dejado con panqueques y ahora sólo había un pequeño trozo — No sabía si te gustarían — dijo Ailén mirando el plato mientras le daba una pequeña sonrisa. Durante el camino de regreso a casa pensó detenidamente sobre la situación con su tío y llegó a la conclusión de que lo mejor sería llevar las cosas tranquilamente y aunque no le agradará, sería amable con él, al fin y al cabo después de un año ya no volvería a verlo. — No me desagradan, pero tampoco te quedan deliciosos, he probado mejores — respondió Cedric de mala manera, tomando el último bocado que le quedaba, dió un sorbo a su café y llevó los platos sucios a la tarja, los lavó y le dio una mirada a su joven sobrina — Mas tarde me iré y tal vez no regrese hasta mañana. Ailén parecía sorprendida, no entendía porque su tío tenía esa actitud tan desagradable con ella aunque se había prometido ser amable con él le estaba pareciendo imposible, pero recordó las palabras que su padre le dijo hace tiempo. "Muchas veces no entendemos la actitud de las personas y nos molesta su personalidad, pero si nos detenemos a pensar tal vez estén pasando por una mala situación y eso hace que su actitud sea de esa forma. Si un día te encuentras con alguien parecido, piensa en lo que puedes hacer para ayudarlo” — Maldición — exclamó en un susurro mientras sonreía — Esta bien, pero antes tenemos que ir a comer con Ben y su esposa. Eso último hizo que Cedric se sorprendiera, aunque también lo hizo la actitud de la joven, quien tenía una mirada determinada y llena de confianza.
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