CAPÍTULO 4

1690 Words
Ailén observó detenidamente al hombre que se encontraba frente a ella, se dio cuenta que sus ojos eran de diferente color, uno ámbar y otro azul lo cual le sorprendió ya que era la primera persona que veía con heterocromía, eso le llamó la atención además de que había algo en él que la hacía sentirse paralizada, sin aliento y un hormigueo recorrer su cuerpo. Para la adolescente sentir algo así era muy raro ya que nunca lo había experimentado y lo que era aun mas importante es que no sabía exactamente quien era ese hombre de piel pálida como la porcelana, cabello n***o, hermosos ojos y una cara afilada adornada con un poco de barba y bigote dándole un toque masculino, su camisa desabotonada dejaba al descubierto parte de su musculoso torso y remarcaba sus fuertes brazos. — Ailén — la llamó Benedict, observando como esos dos se miraban fijamente sin decir nada — Él es tu tío Cedric Blake — eso último hizo que la joven se sobresaltara y mirara un poco confundida. Por otra parte Cedric también estaba un poco confundido, no había visto a su sobrina desde que tenía un año, poco antes de que se fuera a Florencia — ¿Tú eres Elizabeth? ¡Vaya! Pero si que eres pequeña ¿Cuantos años tienes? ¿14? Esa ultima parte hizo molestar a la chica, mirando con molestia a quien era su tío — Sí, yo soy Elizabeth Ailén Anderson y ¿Disculpa? ¿Cuantos años tienes tú? ¿40? — al parecer ahora se trataba de una discusión, lo que hizo reír a Benedict — Ya dejen de pelear, apenas y se acaban de conocer y ya se están molestando mutuamente — ambos lo miraron. — Ben, es culpa de ella parece ser que mi hermano no le enseño a respetar a sus mayores — Cedric tomó una actitud un poco inmadura, mirando con enojo a la chica la cual se notaba molesta y confundida, la imagen que había creado en su mente sobre su tío no era para nada idéntica a lo que estaba observando, parece un se veía mas joven y no tiene finta de ser un famoso escritor. — Para empezar tú fuiste quien me dijo que tenía 14 y para tu información mis padres me educaron muy bien, pero parece que mis abuelos no hicieron un buen trabajo contigo — lo miró molesta poniendo sus manos en su cintura —Tener a dos mujeres en tu casa y salir con esas fachas, me he decepcionado completamente y pensar que fue gracias a ti que comenzó a gustarme la lectura — Ailén definitivamente estaba molesta, pensaba que era una tonta que se ilusionó al pensar que su "tío" sería totalmente diferente. Ambos se miraban con enojo, Cedric estaba a punto de responder pero Ben lo interrumpió — Será mejor que vayas a darte un baño mientras yo le enseño su habitación y la casa — Cedric no respondió y subió las escaleras. Mientras que Ben terminaba de meter las maletas de Ailén, ella miraba alrededor observando detenidamente la casa la cual era muy bonita y con una decoración bastante linda. Subieron las escaleras y se dirigieron a la nueva habitación de Ailén la cual era muy amplia y de color celeste con blanco, tenia una bonita cama con sabanas blancas, un balcón que tenía una hermosa vista hacía la ciudad, un escritorio con una computadora, una pequeña sala y un amplio vestidor junto al baño que era del mismo tamaño. A la joven le encantó el lugar, se dio cuenta que su habitación tenía una decoración muy parecida al resto de la casa. — Espero que te guste la decoración de tu habitación — dijo Ben mientras le sonreía — Mi esposa fue quién la propuso y nosotros le ayudamos a prepararla para tu llegada — Ailén se sorprendió, no sabía que era casado y sobre todo eso último de "nosotros" — No sabía que usted estaba casado señor Benedict y ¿A qué se refiere con "nosotros"? — Por favor llámame Ben aún no soy tan viejo, solo tengo 30 y si soy casado mi esposa se llama Caroline tenemos ya 8 años casados y somos padres de dos mellizos de 4 años, sus nombres son David y Fiorella — hablaba con emoción sobre su familia, iluminando sus ojos — Y cuando dije "nosotros" me refería a que tu tío también ayudó — miró la expresión sorprendida de la chica y continuo — Ailén entiendo que para ti sea un poco complicada la situación ya que nunca habías conocido a tu tío, pero te juro que es una buena persona, puede ser molesto y sarcástico algunas veces, pero también es amable y noble cuando quiere — lo miraba un poco sorprendida primero porque se dio cuenta que tenía la misma edad que su tío y se veía bastante joven, también porque no entendía como alguien podía hablar bien de una persona como la que acababa de conocer, para ella no era mas que un mujeriego, arrogante e infantil hombre de 30 años — Usted debe ser un muy buen amigo de mi tío si habla de esa forma — era obvio que esa era la única explicación que podía dar. — Bueno la verdad es que lo conozco desde que tenía doce, cuando me mude a Nueva York y me cambie de secundaria Cedric fue mi compañero de clase de hecho mi esposa lo conoce desde hace mas tiempo que yo, eran vecinos así que se conocen de toda la vida — Ben recordaba con nostalgia el pasado cuando los tres eran amigos, ahora él estaba casado con Caroline y quiere a Cedric como si fuera su hermano menor. Saber eso sorprendió bastante a Elizabeth y pensaba que era sorprendente que un tipo como su tío tuviera tan buenos amigos. La conversación siguió mientras Ben le mostraba el resto de la casa, Elizabeth había podido conocer mas sobre el amigo de su tío, poco tiempo después ya se encontraban de nuevo en la sala, eran las 11 de la mañana y Cedric por fin salió de su habitación, prácticamente dejó sorprendida a la joven al verlo con traje n***o, su cabello ligeramente peinado y un par de lentes que le daban un aire intelectual ahora de verdad parecía un escritor famoso — Es hora de irnos la reunión con los empresarios sera a medio día — dijo Ben, mientras tomaba sus cosas. — Mocosa — miró con arrogancia — Esta es una copia de las llaves de la casa, probablemente llegare tarde así que usa lo que quieras, pero por ningún motivo entres a mi estudio — Cedric arrojo el duplicado de las llaves y salió dirigiéndose al auto sin despedirse. Ben observó como su amigo salió e hizo una mueca desaprobando su actitud — Disculpalo, no sabe como tratar con las personas — él parecía más avergonzado que el propio Cedric — Descansa y si tienes hambre puedes pedir algo de comer y si necesitas algo puedes llamarme — le entregó un papel con su número escrito, se escuchó el claxon del auto era obvio que se trataba de Cedric — Me tengo que ir — sonrió — Cuídate — Elizabeth no sabía como reaccionar a tan descortés actitud de su tío, pero decidió ignorarlo, subió las escaleras y se dirigió a su nueva habitación, se tiró sobre la cama y pensaba en todas las sorpresas que se había llevado en un solo día — Y pensar que creí que mi tío tendría un aspecto diferente, creo que este año será complicado — cerró los ojos y se quedó dormida. Ya eran casi las 4 de la tarde, Ailén se despertó y observó su reloj sorprendida de lo mucho que había dormido, comenzó a desempacar y guardar las cosas en el vestidor. Se dió un baño y se puso un lindo vestido blanco, ya comenzaba a tener hambre así que se fue a la cocina para ver qué podía comer. Abrió el refrigerador y no había nada más que cerveza y agua embotellada — Acaso este hombre no come nada, que molestia — sacó su celular y buscó en internet el supermercado más cercano, encontró uno no tan lejos, subió por su cartera y salió. Ya en el supermercado comenzó a comprar todo tipo de cosas —Al parecer compre demasiado — notó su error al poco tiempo de salir, eran muchas bolsas y ella no podría con todo y para colmo comenzaba a llover. Como pudo tomó todas las bolsas y camino de regreso a casa. La lluvia comenzaba a ser cada vez más fuerte, no sabía que hacer y las cosas se estaban complicando. De pronto un paraguas la cubrió evitando que se mojara, miró a la persona que estaba sosteniendolo, era un joven que le sonreía de forma amigable y cálida, era alto, guapo y de cabello castaño —Señorita, le ayudaré a llevar sus bolsas — con su mano tomó la mayoría de las bolsas y le entregó el paraguas — Cubrase de la lluvia, sería malo que se resfriara. La joven lo miró un poco sorprendida, era totalmente opuesto a la persona con la que tenía que vivir y aunque quisiera negarse, necesitaba ayuda — Gracias por ayudarme, no sabía que hacer con tantas cosas — le sonrió y comenzaron a caminar, al llegar a la casa uso la llave que recién le había dado Cedric y puso las bolsas en la entrada para poder tomar las que el muchacho llevaba — De nuevo gracias por tu ayuda — Ailén no quería pedirle que entrara porque sentía que no era correcto ya que no era su casa. — No fue nada, como podría ignorar a una persona que necesitaba ayuda — respondió el joven de la forma más amable. Un leve timbre se escuchó y sacó su celular — disculpa me tengo que ir mi madre me esperan — el chico salió — Espero volver a verte — gritó desde la calle y salió corriendo. Ailén se quedó observando como aquel amable joven se iba.
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