Mente Fría
El amanecer filtraba su luz tenue a través de las cortinas de la suite, iluminando la piel desnuda de Ciara con un resplandor suave. El calor envolvía su cuerpo, una sensación de peso la mantenía anclada en la cama, una respiración pausada y profunda vibraba contra su nuca.
Su mente era un caos. Todo estaba borroso.
Freya había tomado el control y luego sólo pudo sentir.
Sentir a su compañero.
Sus ojos se abrieron de golpe.
Estaba desnuda.
Y no estaba sola.
La presión firme de un brazo masculino rodeaba su cintura, sujetándola con una posesividad inconsciente. El calor de su piel irradiaba contra su espalda, sus piernas estaban entrelazadas con las de él.
No necesitaba girarse para saber quién era.
El aroma seguía ahí, tan fuerte que casi podía saborearlo. Almizcle, madera y un toque de vino.
Sage Duncan.
El inversionista de su primo.
Mierda.
Su compañero.
El término golpeó su mente como un trueno.
Sus latidos se aceleraron mientras intentaba juntar los fragmentos dispersos de la noche anterior. Recordaba el bar, el vino, el pasillo… el fuego en su interior quemándola desde dentro. El roce de su boca en su cuello, el peso de su cuerpo sobre el suyo.
Dioses. Freya.
Se mordió el labio al sentir el ardor sordo entre sus piernas, la evidencia innegable de lo que había pasado.
Aksel la iba a matar.
El pensamiento la petrificó.
Su primo. Ferris. La manada.
Había pasado la noche con un humano.
Su humano.
La realización la golpeó con una mezcla de euforia y pánico.
Quiso moverse, pero el brazo de Sage se tensó alrededor de su cintura, atrayéndola aún más hacia su cuerpo. Su aliento cálido chocó contra su nuca, un murmullo ininteligible escapó de sus labios mientras se removía ligeramente en sueños.
Ciara contuvo la respiración.
Si despertaba ahora… ¿Qué iba a decirle?
Lo siento, mi loba se apareó contigo, la muy cachonda.
Demonios, ¿qué iba a hacer?
Si se quedaba y él hablaba con su primo por haberlo seducido estaría en serios problemas. Sin mencionar que no la dejarían salir del territorio de la manada o estaría con escoltas hasta la luna llena.
El pánico recorrió cada fibra de su cuerpo mientras Ciara permanecía quieta, con los ojos bien abiertos, mirando la habitación con una sensación de terror creciente. La claridad del amanecer ya estaba invadiendo la suite, pero la oscuridad en su mente persistía.
¿Qué había hecho?
- ¡Freya, voy a matarte! - dijo en su mente y la loba no le respondió. Estaba demasiado saciada y feliz por haber encontrado a su pareja.
El peso de la culpa se asentó sobre su pecho, tan denso que le dificultaba respirar. No podía creer lo que había sucedido. Había fallado a su familia, a la manada. Aksel la mataría si se enteraba.
Y lo peor de todo…
Lo peor de todo es que ni siquiera recordaba bien lo que pasó.
Solo sabía que había estado con él, con Sage, el humano. El hombre con el ella no debía involucrarse. Había sido… impulsiva, arrastrada por algo que ni siquiera comprendía. La atracción, el deseo, el fuego que la quemaba por dentro. Pero, al final, había sido un error. Un error que no podía permitirse.
No podía arruinar el esfuerzo de su primo.
Con una respiración entrecortada, se deslizó cuidadosamente, con el mínimo movimiento posible, intentando no despertar a Sage. No podía arriesgarse a que él la detuviera. La idea de enfrentarse a él la aterraba aún más que cualquier otra cosa.
Tenía que salir de ahí.
Se levantó lentamente de la cama, el crujir de las sábanas bajo su peso le sonó ensordecedor en sus oídos. Cada gesto era meticulosamente calculado, como si el más mínimo error la delatara. Miró al hombre dormido en la cama y revisó visualmente si lo había marcado. No se veía nada en su cuello, pecho o espalda.
Mierda y si lo había marcado en algún lugar distinto. Conocía a Freya y a si misma y sabía que sus deseos eran fuertes. No podía mover las mantas para averiguar.
No ahora.
Tenía que marcharse.
Miró su ropa amontonada en el suelo y rápidamente comenzó a vestirse, tirando de su vestido, apretándolo sobre su piel todavía cálida y cubierta por un leve sudor e impregnada por el aroma de su compañero.
Ojalá que su primo no lo notara. Pidió a la diosa.
Su cabeza latía con fuerza mientras se vestía con rapidez, las manos temblorosas mientras se ajustaba el vestido. No tenía tiempo para ninguna distracción.
Con una última mirada al hombre dormido en la cama, se apresuró a abrir la puerta, saliendo en silencio al pasillo. La cerró con un suave chasquido, manteniendo la calma, aunque su corazón latía desbocado.
Al salir, se encontró en el pasillo vacío, pero las dudas la asaltaban a cada paso. El frío de la mañana la golpeó como un recordatorio de que tenía que desaparecer antes de que alguien lo notara.
No podía enfrentar a Aksel, no podía explicar qué había pasado. Solo tenía que mantener su distancia. Lo que había hecho con Sage debía ser olvidado.
Mientras más lejos de él, mejor.
La manada contaba con ese trato.
Y ella, si eso le permitía alejarse de Garret.
Mantener la calma, recuperar el control. Eso era lo único que podía hacer ahora.
Ciara salió por las puertas giratorias del hotel, el aire frío de la mañana le caló la piel y la mente se le nublaba con cada paso que daba. Las escenas del día anterior flotaban a su alrededor, pero todo se sentía como un sueño borroso, fragmentado, imposible de reconstruir. Su corazón latía con fuerza y el peso de la culpa parecía estrangularla a cada segundo.
Cuando vio a Brady aparecer corriendo por el estacionamiento, su pulso se aceleró aún más. Su rostro reflejaba la desesperación, sus ojos oscuros llenos de preocupación.
- Mierda, ya estábamos por llamar al alfa. ¿Dónde te metiste? Te buscamos toda la noche.
La voz de Brady era tensa, casi rota, mientras se acercaba a ella con pasos apresurados.
Ciara, culpable, intentó sonreír, aunque la mentira le pesaba como una roca en el estómago.
- Me dormí. - murmuró, con una sonrisa forzada en su rostro. Lo peor de todo es que ni ella misma se creía su mentira.
Brady la miró con una mezcla de alivio y frustración, pero no dijo nada más al respecto. En su lugar, sus ojos se llenaron de una preocupación aún más profunda. En ese momento, parecía que ya no podía ocultar lo que estaba sintiendo.
- Te voy a matar, Ciara... - murmuró, pero la preocupación en su voz solo fue superada por la urgencia que apareció de pronto en su rostro.
Brady cerró los ojos un momento, como si luchara contra algo interno. El enlace telepático que compartían como miembros de la manada se activó de inmediato.
“Aksel… Necesito que vengas. Ciara está conmigo”
Las palabras que enviaba a través del enlace telepático fueron más que suficientes para convocar al alfa. Brady podía sentir la furia, la confusión y la tensión en la mente de Aksel mientras el enlace se conectaba.
El beta miró a Ciara con tristeza, sabiendo que había algo que no le estaba contando, algo que no podía entender. La ansiedad de haber estado tan cerca de que algo terrible hubiera sucedido, no desaparecía. Y Aksel, al sentir la perturbación en su mente, estaba en camino.
- ¿Dónde estuviste realmente, Ciara? - Brady insistió, su voz grave y tensa, aunque intentaba mantener la calma.
Ciara, aunque desbordada por la vergüenza, decidió callar y evitar la respuesta, sabiendo que las palabras nunca serían suficientes para explicar lo que había sucedido.
El sonido de su teléfono vibrando la sacó de su trance. Era Aksel. Y sabía que, esta vez, ya no podía esconder la verdad.
El teléfono de Ciara vibró con fuerza en su mano y cuando vio el nombre de Aksel en la pantalla, un nudo se le formó en el estómago. El tono furioso que se percibía desde el otro lado de la línea era palpable, incluso antes de que él hablara.
- Ciara, ¿Dónde demonios estabas anoche? ¿Qué diablos te crees que estás haciendo? - La voz de Aksel retumbaba en sus oídos, llena de ira contenida - Te dije que te comportaras, que no te alejaras. Estábamos preocupados.
Ciara sintió como si una mano invisible le apretara el pecho. No podía responder. Sabía que lo que había hecho era una locura y no había palabras suficientes para explicar lo inexplicable. Así que se limitó a escuchar, aceptando el regaño que venía sin pausa.
- ¡Mueve tu trasero, Ciara! Voy llegando. Espero que estés lista para enfrentar tu castigo.
Aksel terminó la llamada con un golpe seco que resonó en sus oídos.
Brady, de pie junto a ella, la observó con una mezcla de compasión y desaprobación. El Beta nunca había visto a Aksel tan furioso, ni siquiera cuando las cosas realmente se ponían tensas.
- Estás castigada, Ciara. No tienes idea de lo cerca que estuviste de arruinar todo. Las palabras de Brady eran más suaves, pero la preocupación era evidente en su rostro. - Probablemente... probablemente bebiste demasiado, ¿Verdad? Hay olor a vino en ti.
Ciara asintió en silencio, avergonzada. El vino. El caos. El torbellino de emociones. Y luego, él... Sage. Todo se había desbordado de una manera que no había podido controlar.
- La inversión de ese humano es más importante que tus errores, Ciara. Lo sabes, ¿Verdad? - Brady añadió con firmeza, intentando calmarla - Aksel no está solo preocupado por ti. Está preocupado por todos nosotros. Pero lo peor es que… esto no es solo un accidente. Casi nos matas del susto.
Ciara respiró hondo, las palabras de Brady calándola más de lo que quería admitir. Sabía que, en el fondo, Brady tenía razón. Aksel no solo era su primo, sino también el futuro alfa de la manada. Su responsabilidad no solo era con él, sino con todos los que dependían de las decisiones que tomaban.
- Lo sé... susurró Ciara, su voz quebrada por la culpa. - Lo siento. No fue intencional.
- Pues bien, ahora hay que lidiar con las consecuencias. No te queda otra. - Brady la miró con una mezcla de ternura y seriedad - Aksel va a llegar y no creo que te dé tiempo a ponerte a salvo. Prepárate, Ciara. Está cabreado.
La presión aumentó mientras Ciara miró hacia el horizonte. Sabía lo que significaba esto. Sabía lo que Aksel esperaba de ella, lo que la manada esperaba. Pero lo más difícil era aceptar que su error no solo afectaba su vida, sino que podía destruir lo que habían construido.
Y lo peor de todo, era que aún no recordaba lo suficiente sobre lo que había pasado con el humano.