Capítulo 5: Una copa.

784 Words
—No pensé que seríamos literalmente los últimos en el crucero.—Susurré luego de recorrer el largo camino. Hugo rió sin más al detenerse.—Aférrate al lado positivo, privacidad.—Susurró abriendo mi puerta.—Anda, es toda tuya. No es una habitación cinco estrellas, pero al menos no está llena de humedad. Ante cualquier inquietud puedes buscarme, estaré aquí justo al lado.—Dijo señalando su puerta. No hice más que sonreír y llevar mi equipaje dentro.—Ahora debo buscar la habitación de mis padres.—Señalé.—El plan es estar con ellos. Vacaciones familiares.—Susurré. Él rió hasta entrar dentro de la habitación observando cada rincón.—¿Oí bien? ¿Vacaciones familiares a los 28 años?—Preguntó burlón.—Rara vida, Ava. —Lo dice el hombre que solo va de crucero en crucero a los 30.—Reproché. —Eso fue hiriente.—Susurró. Rápidamente negué y me disculpé.—Lo siento, lo siento. No debí.—Me excusé.—No conozco nada de ti como para tratarte de ésta manera. Lo lamento tanto.—Balbuceé una vez más. Él no hizo más que reír una vez más.—Es divertido jugar contigo, Ava. Pero tranquila, tus padres deben estar en este mismo pasillo, probablemente al principio de todos.—Señaló saliendo de allí.—Ahora si, te dejaré para que te pongas cómoda, arregles tu equipaje y sigas mintiendo a tu jefe por llamada.—Dijo burlón. —Eso no era parte del plan.—Dije al sentarme sobre la cama. Sin más, Hugo desapareció de aquella puerta, haciéndome recordar rápidamente sobre el pago de mi boleto. —¡Hugo!—Grité reaccionando y poniéndome de pie para correr tras de él. Una vez fuera de mi habitación, lo encontré entrando a la de él. —Me voy un minuto y ya me extrañas, será divertido éste viaje, Ava García.—Dijo mirándome sonriente.—¿En qué puedo ayudarte? ¿Que pasa ahora?—Preguntó confundido. —El boleto...—Dije balbuceando.—No te lo pagué. Ya hiciste mucho por mi, dime cuánto ha sido para pagarte por él.—Dije sacando mi billetera rápidamente. Negó.—Tranquila Ava, guarda tu dinero. Te recibo una copa una noche de éstas, presiento que te encontraré en el camino más de lo que quisiera admitir. Así me pondrás pagar por ayudarte, y yo podré conocer a la extraña chica del sombrero.—Dijo sin más.—Hasta luego.—Dijo al entrar dentro de su habitación y cerrar su puerta sin previo aviso. Respiré hondo y negué ante lo tonta que me sentí, regresando a mi habitación para tomar la llave y cerrar. Ahora caminando el largo pasillo en búsqueda de mis padres. Allí, luego de caminar lo suficiente, escuché la voz de ambos dentro de un camarote. Toqué un par de veces y procedí a entrar. Ambos reían a carcajadas y se abrazaban con fuerza. Probablemente solo había querido eso toda mi vida. Eso me había llevado a apresurarme con Pablo, tomar decisiones que no debí y contraer matrimonio antes de tiempo. Mi madre no estaba equivocada, mi mayor condena habría sido buscar la perfección y no la felicidad. —¡Ava!—Gritó mi padre al verme.—¡Pensé que te habías perdido! ¡Ya estamos por zarpar!—Avisó aún más animado. Yo sonreí y sentí dando paso dentro del camarote.—Estaba hablando con mi jefe, luego llegó Hugo y me ayudó. Ya encontré mi camarote, es el último para ser sincera y muy diferente a éste.—Dije confundida observando cada parte de aquel lugar. —Es extraño, todos los camarotes suelen ser iguales. Pero no importa, lo único que realmente vale la pena es saber que estás aquí. Solo queda disfrutar y cuidarse. Ten cuidado con ese tal Hugo, hija. Nadie es tan generoso solo porque si, menos con un simple desconocido.—Avisó. —Ava está en proceso de divorcio y viene de una infidelidad, Ricardo. Deja que sea feliz, conozca a alguien y se divierta. Después de todo, es lo único que puede hacer en éste crucero.—Susurró. —Gracias por recordarme mis tragedias, madre. Siempre tan emotiva.—Reproché.—Los dejaré, daré una vuelta por el crucero. Quiero conocer el sitio donde estaré todos éstos meses. Llevaré mi celular conmigo por si me necesitan. Y veré si puedo llamar a Pablo antes de zarpar y perder parte de la señal.—Reproché. —No merece siquiera oírte...—Susurró mi padre.—Pero si eso te hace feliz, estás en la libertad de hacerlo. Suerte, Ava. No caigas por la borda.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD