Capítulo 42: Las maldiciones de los Alvear

1846 Words

La multitud seguía en silencio, con expresiones que variaban entre la reflexión y la duda. Justo cuando el silencio se hacía incómodo y alcalde decidió pronunciar otro discurso, Mar, que estaba a mi lado, me arrebató el micrófono de las manos, apartando bruscamente a Bertín Moreno. —¡Pero bueno! —gritó ella, asustando a alcalde y a mí, porque su voz resonó en la plaza como un trueno—. ¿Estáis sordos o qué? ¡La chica ha venido aquí a deciros la verdad en la cara, a decir lo que piensa, y vosotros estáis callados como si no os importara! Si no ayudáis a Vicky, ¿qué pensáis que va a pasar? ¿Vais a dejar que David Muñoz se lo quede con todo? ¡Sabéis de sobra que él no va a hacer nada bueno por este pueblo! Las palabras de Mar parecieron romper la tensión. Moreno negó con la cabeza. Algunos e

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD