Desperté con una sensación inquietante, como si un aviso sombrío flotara en el aire. En mi mente aún resonaban ecos de un sueño confuso, y algo en mi intuición me decía que esta noche sería diferente. Tenía una entrega que hacer, un encuentro clandestino en el que lo que se jugaba era más que solo documentos. Mientras la adrenalina empezaba a circular por mis venas, comprendí que me estaba adentrando en un mundo peligroso, donde cada elección podría tener consecuencias fatales. Con el corazón acelerado, me levanté de la cama y me vestí rápidamente. El tiempo se me escapaba, y no podía permitirme distracciones. Al salir de mi apartamento, el aire frío de la noche me envolvió, y una sensación de urgencia me llevó a apresurar el paso. Las luces de la ciudad parpadeaban a mi alrededor mientra

