Roberto sabía lo que quería decir con eso de preparada. Su hermano disfrutaba grabando a sus mujeres y su cuarto estaba mejor equipado que un plató de cine. Se pasaba horas montando las cintas y eligiendo las mejores tomas. Pagarían un pastón por ellas en cualquier productora porno. No sabía que pensaban de eso sus ligues pero a Marita la ponían como una moto esas grabaciones. Le encantaba verlas después y comentar todos los detalles hasta que los ponía a cien y la follaban hasta agotarla. Pero con su hija… Era diferente. - Venga, no te vayas a hacer el santurrón ahora. Son sólo para nosotros, un recuerdo de la primera vez de nuestra niñita como mujer. ¡Como el video de la primera comunión! – dijo Toni con descaro y le metió los dedos haciéndola respingar. No quería que se enfriase. - Cr

