Patricia estaba aterrada, tomó aire para poder gritar con más fuerza, porque sabía que si no hacia algo ya no tendría oportunidad de poder salvarse. Gritó, gritó, pero al parecer nadie la escuchaba, sollozó mientras su cuerpo se estremecía producto del llanto y del profundo miedo que sentía, el hombre volvió a golpearla dejándola en la inconsciencia. Por su parte, Aston caminó a los calabozos, ideando un plan para obligar a la mujer a rendirse, cuando estaba llegando a la celda escuchó los gritos de ayuda de Patricia, y apuro el paso, al extender la vista vio la escena de unos de sus guardias tratando de violarla, la rabia explotó dentro de él como si se tratara la fuerza de un huracán; el otro hombre estaba tan concentrado que no escuchó los pasos de Aston, quien entró a la celda, lo tom

