Pluviofilia

1422 Words
Al día siguiente Maleny se levantó más animada que el día anterior para ir a su escuela aunque con un poco de dolor en su cuerpo, solo esperaba no enfermarse por mojarse el día anterior, de ser así de seguro su madre la regañaría, así que decidió en el camino comprar algunos medicamentos para prevenir, en cuanto entró a su escuela vio a Grace de lejos y se acercó rápidamente a ella —Hola—dijo saludándola dándole un beso en la mejilla —Hola—respondió Grace que sostenía su celular en la mano—. ¿Cómo te fue ayer? Espero que hayas alcanzado a llegar a la estación del autobús antes del “diluvio” —Pues…—respondió Maleny con una carita tierna —¡¿No me digas que te mojaste?! —la interrumpió en un gritito Grace   —Un poco —Tienes esa manía de mojarte siempre—dijo regañándola de forma amigable —¿Qué puedo hacer? Es super chévere— dijo Maleny riéndose —Pues de ser chévere si lo es, pero te puedes enfermar —No me desees el mal—respondió divertidamente Maleny recordando el dolor de cuerpo—. La verdad creo que la lluvia es algo super interesante y satisfactorio —Pues, aquí dice—dijo Grace mirando su celular con atención—. El gusto por la lluvia se llama Pluvi- pluvio- pluviofilia —mencionó Grace tratando de decir bien la palabra burlándose de ella misma —Pluvio ¿Qué? —Pluviofilia, que viene del antiguo griego , la palabra “philos” quiere decir “amor”, y el sufijo “ia” significa “cualidad”. De ahí que “philia” (“filia” en castellano), significa cualidad de sentir amor por una situación, objeto o práctica determinada. Por su parte, “pluvio” viene de “pluvial” que significa “de la lluvia o relativo a ella”. Dicho esto podemos ver que la “pluviofilia” es el amor, afición o atracción especial por la lluvia y todo lo que le concierne. —¿En serio lo buscaste en internet? — Cuestionó Maleny —Claro, hay que usarlo para algo ¿no? —Pues sí, tienes razón —Umm, aquí dice: cinco características de la pluviofilia. Primera característica: Afición por las ventanas La pluviofilia no necesariamente implica el interés especial por estar bajo la lluvia. Puede ser placentero también mirarla desde una ventana. Por ejemplo, personas que se asumen a sí mismas como pluvifilicas dicen disfrutar de ver las gotas de lluvia caer, o contarlas y buscar cuál es la que cae primero. En este sentido, mantenerse cerca de una ventana en tiempos de lluvia puede ser un elemento importante para quien disfruta intensamente de esta—siguió leyendo—. Bueno, ¿ya ves? Va una característica, te describe bastante—afirmó—. Segunda característica: 2. Preferencia por el cielo nublado Contrario a lo que suele pensarse, hay personas cuyo estado de ánimo es favorable o incluso mejora con los cielos grises y los tiempos nublados. Es decir, que puede provocarles más incomodidad el clima caluroso y muy soleado. En la pluviofilia, el cielo gris se percibe como un fenómeno natural bonito y mirarlo se disfruta—continuó—. ¡Dios! Te está describiendo a la perfección. Tercero: Gusto por empaparse: Con frecuencia las personas evitamos mojarnos bajo la lluvia. Si es que salimos en tiempo lluvioso, vamos preparadas con paraguas, impermeables, botas, automóvil, etcétera. —No soy una de esas—dijo Maleny, no tengo ninguna de esas cosas, ja, ja. —Motivadas por el riesgo de enfermarnos o ensuciarnos, o por el simple hecho de no querer mojarse, en general solemos preocuparnos cuando vemos la lluvia. Este no es el caso de la pluviofilia. Lejos de evitarla, la experiencia de estar bajo la lluvia puede transmitir una sensación de libertad y de seguridad; incluso aunque se reconozca la posibilidad de resfriarse. Sentir el cuerpo húmedo bajo la lluvia resulta en este caso placentero. Definitivamente eres tú—confirmó Grace—. Cuarto: Devoción por el sonido de la lluvia. El oído es otro de los sentidos que fácilmente puede estimularse a través de la lluvia. De hecho, aún sin la presencia de pluviofilia, generalmente el sonido de la lluvia resulta agradable, por lo mismo es con frecuencia utilizado para relajar o para concentrarse. Hay varias teorías sobre por qué esto último funciona. Por un lado puede ser porque escuchar el sonido de la lluvia en la comodidad de nuestro hogar nos transmite una sensación de resguardo y protección. Por otro lado, puede ser porque la intensidad y la variabilidad de los sonidos que provocan tanto las gotas al caer como los truenos resultan en sí mismos confortables. En la pluviofilia pueden preferirse estos sonidos a cualquier otro y las personas pueden pasar varias horas en su escuchándolos. Eres tú, no hay duda—afirmó —. Quinto: Disfrute por el olor que queda luego de llover —Petricor—soltó Maleny —¿Así es como se llama? —cuestionó Grace —Creo que sí —Bueno. Finalmente, el olfato permite disfrutar también de los momentos lluviosos. O más bien, de los momentos y los olores que deja la lluvia cuando termina. El olor de las calles mientras llueve y luego de llover puede resultar muy agradable, confortable e incluso refrescante. Existen incluso algunos perfumes que han tratado de imitar en algunos tonos del aroma de la lluvia. Ya eso es todo, creo que definitivamente si sufres de pluviofilia—concluyó—. Aunque suene raro, pero sí, amor a la lluvia. —Eso es super interesante, voy a averiguar mas sobre ello —Bueno, tienes todos los días para hacerlo y cada vez que te mojes en la lluvia puedes recordarlo —Pues sí —¿Y Qué?, ¿Qué paso ayer? ¿se te pasó el mal genio de la cafetería?  —¡Ah! —la interrumpió Male—. Oye te quería preguntar —Dime —¿De pronto ayer se quedó mi capa contigo? —No, conmigo no—dijo reflexiva—. ¿Por qué? ¿se te perdió? —Cuestionó un poco preocupada Grace —Es que no la encontré por ninguna parte —¿No? Pero ¿revisaste en todo? ¿El bolso o en otra parte? —Ya lo revisé todo   —¿Será que se te cayó cuando estaba lloviendo? —No, en ese momento ya no la llevaba —Qué raro, pero podemos buscarla, quizá esté en uno de los lugares que frecuentaste ayer —Pues es una excelente idea, será buscarla durante el receso, vamos a clase—dijo conduciendo a su amiga—. Ya se está haciendo un poco tarde. Ethan se levantó más relajado que el día anterior, había logrado pasar todos los apuntes de la chica rubia, definitivamente debía aprenderse mejor los nombres, se bañó tranquilamente, pues aún tenía bastante tiempo, desayunaría en casa, para el era mejor así, la mujer del servicio conocía sus gustos a la perfección, cuando bajó a desayunar se encontró con su madre —¿Qué tal la escuela, hijo? —Bastante bien —¿Ya te integraste con tus compañeros? —Solo llevo un día de clase mamá —Pero imagino que fuiste el desconcierto de todas las chicas —Lo normal mamá—dijo restándole importancia—. Ya sabes lo que hacen cuando se enteran que soy el hijo de papá —Igual eso nunca a sido problema —En lo absoluto, hoy iré a ver el equipo de futbol —Según tiene un excelente equipo —¿Por qué crees que acepté quedarme en ella? —Tú como siempre, pensando en todo —Siempre, bajo dentro de un rato para irme —No olvides despedirte Subió de nuevo a la habitación y terminó de arreglarse, tomó en sus manos las libretas y la capa, cuando estuvo abajo se despidió de su madre —¿Y eso? —cuestionó la mujer viendo lo que el chico traía en sus manos —Una chica me prestó algunos apuntes, no he comprado un bolso —Pues deberías —Sabes que puedo llevar las libretas en el carro —Igual no está de más que te compres uno —Ya saldré por ahí a comprar uno, ya me voy —Pasa un gran día—se despidió Charlotte viendo a su hijo alejarse.
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