Los dos hombres volvieron cansados, pero felices, varias horas más tarde, cuando ya había anochecido. ―¿Qué había pasado? ―Quiso saber Victoria. ―Parió Damablanca, tuvo un hermoso potrillo, igual a su madre. ―Oh, ¿por qué no me llevaron para verlo? ―No sabíamos si lograría sobrevivir, todavía le faltaban un par de semanas y pensamos que los perderíamos a ambos y eso no es algo que quiera que tú veas, mi amor. Pero al final sobrevivió y quedó feliz junto a su madre. Mañana, si quieres, vamos a verlos. ―Pero de verdad. ―Claro que sí. Luego de comer, ya era hora de dormir. Victoria y Rodrigo se fueron con Marcos a la casa grande, pero, al día siguiente, los tres quedaron comprometidos para ir a almorzar a casa de don Enrique, todos juntos. Los dos hermanos, al día siguiente, s

