EL CONVOCADO

1080 Words
Estiben pensó durante toda la noche en el destino de su amor; tal vez estaba siendo algo quijotesco, o acaso estaba idealizando una campesina en princesa, ¿qué tal que ella no lo quisiera de verdad?, que lo suyo solo fue producto de una noche loca, una noche de copas, de curiosidad mezclado con necesidad animal. Igual solo habían pasado una noche de pasión, nada más; quizás él se construía casas en el aire, mientras ella aún estaba presa en la mazmorra de Altares, a propósito de prisión, ¿por qué ella no le dijo que estuvo presa? Y ¿por qué?, qué horrible crimen cometió, puesto que es poco probable que haya un reo inocente, aunque todos ellos lo presumen, al igual que se dice que todos los difuntos eran buenos o todos los bebés son lindos; ¿cuál sería la verdad sobre su amada?, ¿por qué le ocultaba cosas? La mañana llegó y él, atado firmemente a sus hábitos. Se levantó, dirigiéndose a bañarse con agua tibia, luego cepillarse, vestirse, desayunar y volver otra vez a cepillarse; claro, también tenía que defecar y orinar, pero es que esos son detalles obvios, por lo tanto, no se narran. No se puede decir que un personaje de una película no va al baño; como es lógico, tiene que ir, sino que son cosas tediosas. ¿Qué tal que en medio de una pelea del superhombre le tocara huir debido a un ataque de soltura? Sería fatal tanto para la historia como para los que estén debajo de su vuelo, pero no se puede desperdiciar el tiempo de los espectadores con hechos sin contenido dramático. Fue al laboratorio donde ya lo estaba esperando Rodríguez, junto a los inversores, presidentes y un sujeto a quien él nunca había visto. Como siempre, Rodríguez tomó la vocería con su mecánico saludo: —Buenos días, ¿cómo estás?, También estamos aquí reunidos para replantearnos las nuevas estrategias; han ocurrido dos sucesos muy importantes que son decisivos en estos momentos; el primero es este. Mostró una caja normal, pero al destaparla era un inmenso diamante, al que unos soldados golpearon con martillos para probar su dureza. Ante sus compañeros eufóricos siguió hablando: —Resulta que un descuidado soldado pasó un pedazo de carbón de esa dimensión a esta, descubriendo que a ser sometido al cambio de frecuencia se transformó en un diamante. Esto se convierte en la mayor fuente financiera para que podamos seguir enviando tropas a salvar al pueblo de Pólux y en general a todos los pueblos que tengan tiranos en el poder. Además, debemos de darnos prisa, puesto que no sabemos en qué momento pueda cambiar esta condición. Tenemos que traer la mayor cantidad de carbón posible, pues ya saben que las dos dimensiones pueden colapsar. Por esto, las Naciones Unidas han traído al mejor equipo de científicos a nivel mundial, encabezado por el premio Nobel José Royo. Quien recientemente se adjudicó haber provocado por un accidente la anomalía dimensional que nos produjo tantas muertes. Sin embargo, esto también nos representa muchísimas oportunidades de progreso. Es un gran momento para la humanidad en el que se abren posibilidades ilimitadas, tenemos un mundo completo por descubrir, podemos ser los nuevos colonizadores, solo que sin ser sanguinarios, ya que hemos aprendido todos estos años de evolución a que el salvajismo no es nada bueno. Pero, por favor, discúlpenme, me fui por las ramas. El objetivo, aparte de los diamantes, es evitar el Armagedón, el fin de la existencia misma, y quién más que el sujeto que la provocó. Es como alguien para armar una máquina, pues quién mejor que el que la desarmo, así que les presento a José. Uno imaginario, un personaje con pelo blanco, con unas gafas de gruesos lentes, vestido con un saco de lana, cuello de tortuga, con un pantalón más arriba de la cintura, metido siempre en una bata blanca para demostrar que es un científico. No obstante, no era así; este sujeto corpulento con unos pantalones cortos, camiseta corta llena de tatuajes, barba bien delineada y cabello largo, rompía los paradigmas. Igual los genios vienen en diferentes envases, no más un ejemplo. Está quien parecía más el borracho del pueblo que el jefe científico. José se presentó así: —Mis mejores saludos, me siento muy afortunado de estar aquí con vosotros; mi nombre es José para servirles; es verdad que cometí un gran error, actué de manera irresponsable. Lamento cada una de las muertes de la equivocada pandemia y será un peso que siempre llevaré hasta la tumba. Empero, que trataré de reivindicar cada segundo de mi existencia; lamento muchísimo que mis irresponsables experimentos condujeran al cruel abismo de la destrucción total, lo que nunca fue mi intención. Yo tan solo estuve experimentando en el colisionado de partículas. Solo pensé que tal si acelero unas partículas beta con otras magnéticas y le sumo una pizca de fotones, dando como resultado una alteración en el campo de vibraciones. A lo que no le noté mayor importancia, pero que sí le di seguimiento con cuidado, hasta que el instituto y toda la ciudad fueron cerrados por la cuarentena estricta. Solo porque me enteré del descubrimiento del gran Estiben, retomé mi observación, dándome de cuenta que en efecto yo provoqué esa perturbación que nos hizo pasar por todo este mal proceso. Hasta llegar a este día, donde podemos ver el triunfo que nos golpea por la puerta trasera, podemos ahora nuevamente hacer historia; tenemos el gran reto de perdurar y lo lograremos. Todos juntos lo haremos; entre todos unidos lo lograremos; salvaremos la existencia. Los aplausos llovieron como granizada; a los asistentes les encantaba su magnetismo, sus palabras hipnóticas; era sin duda un líder, quien sabía cómo disfrazar de éxitos a sus fracasos, a sabiendas de que poco a poco se transformaran en eso. En ese momento el presidente recibió una llamada por la que silenció toda la sala, para contarles una muy buena noticia que le acababan de notificar. —Damas y caballeros, hemos liberado el país de Pólux. Desterramos a Altares y a cada uno de sus esbirros, lo que nos lleva por muy buen camino de ganarnos su confianza y de debernos aún más favores. Ya es cuestión de tiempo para que el líder invasor, junto a su régimen, caiga; ahora sigue la etapa de invasión en su país y así como hicimos con el país del general Portón, liberaremos a ese pobre pueblo de la opresión tiránica.
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