La vida matrimonial no es todo color de rosas, pero creo que la comunicación es de suma importancia, decir las cosas que nos incomodan o molestan, no para que cambie, si es que no puede hacerlo, sino para expresar, no siempre vamos a amar todo de la persona, o de la casa, o del trabajo, pero eso no quiere decir que tengamos que guardarlo y esconder ese sentimiento.
No hemos peleado tal cual, solo desacuerdos, en gastos, en que quiere comprarme todo y yo quiero ahorrar, en vacaciones y elegir el momento adecuado, en quien tira la basura, en la tapa del inodoro, en la pasta de dientes y la marca del jabón, y la lista puede seguir, pero eso sí hemos quedado de acuerdo en no dormir peleados, en hablar todo lo que tengamos que hablar para terminar haciendo el amor, con pasión, así como la primera vez. Incluso nos hemos escapado en el trabajo, sobre todo en la guardia de 72 horas que solemos tener y que solicitamos que nos la pongan al mismo tiempo, aunque a veces hemos tenido que pagar alguno que otro favor a nuestros compañeros, que más que nada han sido boletos de teatro, cine, o botellas de vino para lograrlo, y en el año que llevamos de casados, hasta el momento no hemos tenido una gran complicación.
Últimamente me he sentido muy cansada y mareos cuando no como a mis horas, siempre lo he hecho así, pues los horarios a veces no me lo permiten, pero nunca había sufrido estragos en mi cuerpo, pero bueno, algún día tenía que pasar la factura de no cuidarme, en fin he decidido pasar a laboratorio y solicitar unos análisis, no quiero decirle a Andrew, tal vez es anemia y se puede solucionar fácilmente, le comento a mi compañera mis malestares y solicito un hemograma completo y ella me exige a regaña dientes una de hCG beta, le digo que no es necesario, que me estoy tomando la píldora, y creo que he sido bastante exacta, y en eso recuerdo que hoy no la tomé y haciendo memoria, no he sido constante y me doy una cachetada mental, pues si bien hemos hablado de bebés, queremos darnos más tiempo, trago saliva ya que siento un nudo en la garganta.
Me confirma que después de la hora del almuerzo tendrá mis resultados. Para evitar pensar en ello, me recuerdo alimentarme por cualquier resultado, así que voy a la cafetería y compro una gelatina, un pudín de chocolate y una barra de granola, y una cajita de leche, pago el contenido de mi charola y me siento, y es cuando observo detenidamente mi bandeja, son antojos, son cosas que jamás como- Rayos¡¡ - exclamo fuertemente que llamo la atención, y solo sonrío y pido disculpas y me pongo a comer, el pudin de chocolate, la verdad está delicioso, estoy con los ojos cerrados gimiendo por el delicioso sabor cuando siento que alguien se sienta frente de mí.
-¿Algo que me quieras decir?, me estoy poniendo celoso de ese pudín – abro los ojos, y por poco me ahogo, al verlo – me recupero inmediatamente y me río de su comentario – y si tuviera que decirte algo ¿te molestaría?- se queda pensando y sonríe mientras me roba de mi pudín- siendo sincero, no, ¿hay posibilidad?- le vuelvo a arrebatar mi pudín porque la verdad está delicioso- sí, hay posibilidad, me acabo de hacer los análisis- me hago chiquita y abro la gelatina para continuar con mi tarea de comer antojos, se pone de pie inmediatamente y se sienta a mi lado y me abraza- ¿Es cierto? ¿es posible? Pero te estabas cuidando, bueno hemos hablado al respecto, es pronto apenas el año, pero, no, no me molesta, estoy nervioso, ¿estas nerviosa?,¿sí quieres? - suelta su verborrea casi sin respirar y esconde su cara en mi cuello al terminar, y suspira, por fin soltando el aire que tenía retenido, dejo mi gelatina con pesar y lo abrazo, y busco su mirada – Por descuido no he sido muy exacta tomando mis pastillas, me he sentido cansada, y mareada al no comer a mis horas, así que solicité un hemograma completo, no quería preocuparte, pero Alison insistió en hacerme un beta, que cuando me lo dice me percato de lo descuidada que he sido, y sí tengo temor, también me entusiasma, así que decidí que por cualquier cosa tenía que comer algo, y hasta que me senté aquí me percaté lo que había pedido- le levanta lo cara y le doy un casto beso- no sé si sea positivo, lo único que sé es que te amo y quiero todo contigo- me separo de él- Así que Doctor Collins, ¿se casaría conmigo en caso de estar procreando un hijo suyo?- su risa estruendosa se escucha a todo lo largo y ancho de la cafetería y somos víctimas de muchas miradas de desaprobación, ya que estamos en un hospital- eso Señora Collins será un doble placer, aunque más casados no podemos estar- se levanta, se aleja llevándose mi gelatina, bueno, literalmente me la arrebata, y le hecho ojos matadores- si así vas a intentar regañar a nuestros hijos, no te va a funcionar, tienes que practicar- grita para que lo escuche, guiñándome un ojo y saliendo de la cafetería, provocando ponerme roja de la cara por la pena, aunque una que otra mirada es de sonrisa y aprobación a lo sucedido.
La mañana corre normalmente, entre pacientes, una reunión con el encargado de piso, como mi turno es de 72 horas, toca revisar inventario, para que la actividad no sea siempre tan intensa, llega la hora del almuerzo, como con unas compañeras, y al terminar llego de pasada a laboratorio,
-Hola Alisson ¿qué tal tu día? ¿ya tienes los resultados? - me acerco a ella y le ofrezco un dulce que me compré en el almuerzo y lo acepta sonriendo pícaramente- Ten aquí están tus resultados y sigue sin quitar la sonrisa- los abro, no estoy tan mal, si me falta tomar algunas vitaminas, abro la siguiente- ¡POSTIVO¡- grito y volteo a ver a mi alrededor, no me gustaría que todo mundo se esterara, cubro mi boca con mi mano, y veo Alisson, sonriente- Ya sabías ¿verdad?, no le has dicho a nadie ¿cierto?- volteo a ver para todos lados y agacha la cabeza- se supone que no te lo debo decir, pero el Doctor Collins pasó por aquí hace rato, yo no le dije nada, pero hablo con Harry, de laboratorio, no puedo admitir ni negar nada que no sé- me dice casi susurrando, haciendo que me acerque a ella y abro los ojos, la verdad quería que fuera sorpresa, pero con lo que pasó en la cafetería imposible, me alejo y le doy un suave golpe en el hombro, para calmar la imprudencia cometida y me despido de ella guardando en mi uniforme mi información.
Andrew y yo tenemos un acuerdo, que, en estas guardias largas, tratar de al menos buscarnos una vez al día, y pasar un rato en arrumacos, y bueno, no puedo negar que ha ocurrido algo más que eso, y es cuando recuerdo y pongo mis manos en mi vientre, voy caminando a urgencias, cuando se escucha un sonido de alarma, eso quiere decir que hay una emergencia policiaca en curso, y normalmente tienes que ocultarte en el lugar más cercano, pero mi primer pensamiento fue Andrew, está en urgencias, así que hago lo opuesto que marca la rutina de emergencia y voy hacia allá, y están a punto de cerrar las puertas pero logro escabullirme, veo a compañeras enfermeras agachadas cubriendo su cuerpo detrás de camas, muebles, estantes, me agacho, pero voy caminando en cuatro patas para ver donde esta Andrew, hasta que lo encuentro en el pasillo, cerca de la entrada principal y la primera sección de urgencias.
Andrew está de pie con las manos levantadas, una de ellas tiene un ramo de flores, y enfrente hay un sujeto con un arma y en el piso está un policía con un tiro en el cuerpo ya que está inconsciente y sobre un charco de sangre, alrededor hay otros compañeros que tratan de acercarse, pero como el sujeto tomo de rehén a una niña tienen miedo de hacerlo, sigo caminando a gatas, tratando de quedar enfrente de Andrew, quiero que me vea, se calme y poder realizar algún plan, no quiero que se arriesgue,
En eso veo en un estante ampolletas de risperidona, un calmante especial para pacientes agresivos, lleno dos jeringas por cualquier cosa y las coloco adentro de mi uniforme, y continúo avanzando, en eso veo que Andrew me identifica y niega con su cabeza, sabe que tramo algo, le señalo las flores y mis ojos se cristalizan, al igual los de él, regresa a platicar con el paciente, trata de calmarlo.
-No, no, no, no voy a regresar, no voy a regresar- repetía moviéndose de forma aleatoria hacia quienes están a su alrededor con la niña en su brazo sostenida por su cuello, que está en un llanto incontrolable, al parecer es un paciente de una cárcel, a veces suelen traernos a presos ya que no tienen todos los servicios, tiene una herida bastante fea en el abdomen, no de muerte, pero sí dolorosa y que si no se atiende a tiempo puede morir de infección. Uno de los enfermeros me ve y observa lo que tengo en la mano, me lo quita y me guiña el ojo, sé lo que intenta, pero no es lo suficientemente ágil para hacerlo sin daño alguno y es demasiado robusto para pasar desapercibido, así que continúo acercándome, puede que tengamos oportunidad si él lo distrae en su intento, espero y no le dispare, mientras yo lo inyecto en la pierna con la otra, agachada y semi-oculta desde mi posición.
Todo pasa demasiado rápido, el enfermero trata de inyectarlo y el paciente lo golpea con la pistola, mientras yo ágilmente lo inyecto en la pierna y alcanzo a introducir la sustancia, pero se da cuenta y apunta hacia mí y yo veo a Andrew quien grita y trata de alcanzarlo, en mi mente solo veo a mi esposo, con una cara de espanto y angustia, y a mis compañeros, que si no hacía esto, lo más posible era que muchos perecieran, no escucho el disparo, solo siento un dolor inmenso en mi espalda y pecho, pero el segundo disparo, si lo escucho, y solo veo como mi esposo se desvanece y cae al suelo, con un disparo en el entrecejo, veo sus brazos caer, y las flores azotar el suelo desbaratándose, pétalo por pétalo ante tal impacto, trato de no perder contacto con los ojos de mi esposo, pero ellos han perdido su brillo, yo siento mi cuerpo pesado, solo siento que me mueven, me desvisten, me ponen compresas, pero, no puedo, no puedo seguir, ¿qué va a ser de mi vida, sin mi amor? ¿Cómo puedo seguir respirando sin oxígeno? Y cierro los ojos, y solo escucho, -despejen - y siento sacudir mi cuerpo –Vamos Caroline, vamos, por ese bebé, ¡vive¡, despejen- y las voces cada vez se van desvaneciendo y la oscuridad me cubre.día tenía que pasar la factura de no cuidarme, en fin he decidido pasar a laboratorio y solicitar unos análisis, no quiero decirle a Andrew, tal vez es anemia y se puede solucionar fácilmente, le comento a mi compañera mis malestares y solicito un hemograma completo y ella me exige a regaña dientes una de hCG beta, le digo que no es necesario, que me estoy tomando la píldora, y creo que he sido bastante exacta, y en eso recuerdo que hoy no la tomé y haciendo memoria, no he sido constante y me doy una cachetada mental, pues si bien hemos hablado de bebés, queremos darnos más tiempo, trago saliva ya que siento un nudo en la garganta. Me confirma que después de la hora del almuerzo tendrá mis resultados. Para evitar pensar en ello, me recuerdo alimentarme por cualquier resultado, así que voy a la cafetería y compro una gelatina, un pudín de chocolate y una barra de granola, y una cajita de leche, pago el contenido de mi charola y me siento, y es cuando observo detenidamente mi bandeja, son antojos, son cosas que jamás como- Rayos¡¡ - exclamo fuertemente que llamo la atención, y solo sonrío y pido disculpas y me pongo a comer, el pudin de chocolate, la verdad está delicioso, estoy con los ojos cerrados gimiendo por el delicioso sabor cuando siento que alguien se sienta frente de mí. -¿Algo que me quieras decir?, me estoy poniendo celoso de ese pudín – abro los ojos, y por poco me ahogo, al verlo – me recupero inmediatamente y me río de su comentario – y si tuviera que decirte algo ¿te molestaría?- se queda pensando y sonríe mientras me roba de mi pudín- siendo sincero, no, ¿hay posibilidad?- le vuelvo a arrebatar mi pudín porque la verdad está delicioso- sí, hay posibilidad, me acabo de hacer los análisis- me hago chiquita y abro la gelatina para continuar con mi tarea de comer antojos, se pone de pie inmediatamente y se sienta a mi lado y me abraza- ¿Es cierto? ¿es posible? Pero te estabas cuidando, bueno hemos hablado al respecto, es pronto apenas el año, pero, no, no me molesta, estoy nervioso, ¿estas nerviosa?,¿sí quieres? - suelta su verborrea casi sin respirar y esconde su cara en mi cuello al terminar, y suspira, por fin soltando el aire que tenía retenido, dejo mi gelatina con pesar y lo abrazo, y busco su mirada – Por descuido no he sido muy exacta tomando mis pastillas, me he sentido cansada, y mareada al no comer a mis horas, así que solicité un hemograma completo, no quería preocuparte, pero Alison insistió en hacerme un beta, que cuando me lo dice me percato de lo descuidada que he sido, y sí tengo temor, también me entusiasma, así que decidí que por cualquier cosa tenía que comer algo, y hasta que me senté aquí me percaté lo que había pedido- le levanta lo cara y le doy un casto beso- no sé si sea positivo, lo único que sé es que te amo y quiero todo contigo- me separo de él- Así que Doctor Collins, ¿se casaría conmigo en caso de estar procreando un hijo suyo?- su risa estruendosa se escucha a todo lo largo y ancho de la cafetería y somos víctimas de muchas miradas de desaprobación, ya que estamos en un hospital- eso Señora Collins será un doble placer, aunque más casados no podemos estar- se levanta, se aleja llevándose mi gelatina, bueno, literalmente me la arrebata, y le hecho ojos matadores- si así vas a intentar regañar a nuestros hijos, no te va a funcionar, tienes que practicar- grita para que lo escuche, guiñándome un ojo y saliendo de la cafetería, provocando ponerme roja de la cara por la pena, aunque una que otra mirada es de sonrisa y aprobación a lo sucedido. La mañana corre normalmente, entre pacientes, una reunión con el encargado de piso, como mi turno es de 72 horas, toca revisar inventario, para que la actividad no sea siempre tan intensa, llega la hora del almuerzo, como con unas compañeras, y al terminar llego de pasada a laboratorio, -Hola Alisson ¿qué tal tu día? ¿ya tienes los resultados? - me acerco a ella y le ofrezco un dulce que me compré en el almuerzo y lo acepta sonriendo pícaramente- Ten aquí están tus resultados y sigue sin quitar la sonrisa- los abro, no estoy tan mal, si me falta tomar algunas vitaminas, abro la siguiente- ¡POSTIVO¡- grito y volteo a ver a mi alrededor, no me gustaría que todo mundo se esterara, cubro mi boca con mi mano, y veo Alisson, sonriente- Ya sabías ¿verdad?, no le has dicho a nadie ¿cierto?- volteo a ver para todos lados y agacha la cabeza- se supone que no te lo debo decir, pero el Doctor Collins pasó por aquí hace rato, yo no le dije nada, pero hablo con Harry, de laboratorio, no puedo admitir ni negar nada que no sé- me dice casi susurrando, haciendo que me acerque a ella y abro los ojos, la verdad quería que fuera sorpresa, pero con lo que pasó en la cafetería imposible, me alejo y le doy un suave golpe en el hombro, para calmar la imprudencia cometida y me despido de ella guardando en mi uniforme mi información. Andrew y yo tenemos un acuerdo, que, en estas guardias largas, tratar de al menos buscarnos una vez al día, y pasar un rato en arrumacos, y bueno, no puedo negar que ha ocurrido algo más que eso, y es cuando recuerdo y pongo mis manos en mi vientre, voy caminando a urgencias, cuando se escucha un sonido de alarma, eso quiere decir que hay una emergencia policiaca en curso, y normalmente tienes que ocultarte en el lugar más cercano, pero mi primer pensamiento fue Andrew, está en urgencias, así que hago lo opuesto que marca la rutina de emergencia y voy hacia allá, y están a punto de cerrar las puertas pero logro escabullirme, veo a compañeras enfermeras agachadas cubriendo su cuerpo detrás de camas, muebles, estantes, me agacho, pero voy caminando en cuatro patas para ver donde esta Andrew, hasta que lo encuentro en el pasillo, cerca de la entrada principal y la primera sección de urgencias. Andrew está de pie con las manos levantadas, una de ellas tiene un ramo de flores, y enfrente hay un sujeto con un arma y en el piso está un policía con un tiro en el cuerpo ya que está inconsciente y sobre un charco de sangre, alrededor hay otros compañeros que tratan de acercarse, pero como el sujeto tomo de rehén a una niña tienen miedo de hacerlo, sigo caminando a gatas, tratando de quedar enfrente de Andrew, quiero que me vea, se calme y poder realizar algún plan, no quiero que se arriesgue, En eso veo en un estante ampolletas de risperidona, un calmante especial para pacientes agresivos, lleno dos jeringas por cualquier cosa y las coloco adentro de mi uniforme, y continúo avanzando, en eso veo que Andrew me identifica y niega con su cabeza, sabe que tramo algo, le señalo las flores y mis ojos se cristalizan, al igual los de él, regresa a platicar con el paciente, trata de calmarlo. -No, no, no, no voy a regresar, no voy a regresar- repetía moviéndose de forma aleatoria hacia quienes están a su alrededor con la niña en su brazo sostenida por su cuello, que está en un llanto incontrolable, al parecer es un paciente de una cárcel, a veces suelen traernos a presos ya que no tienen todos los servicios, tiene una herida bastante fea en el abdomen, no de muerte, pero sí dolorosa y que si no se atiende a tiempo puede morir de infección. Uno de los enfermeros me ve u observa lo que tengo en la mano, me lo quita y me guiña el ojo, sé lo que intenta, pero no es lo suficientemente ágil para hacerlo sin daño alguno y es demasiado robusto para pasar desapercibido, así que continúo acercándome, puede que tengamos oportunidad si él lo distrae en su intento, espero y no le dispare, mientras yo lo inyecto en la pierna con la otra, agachada y semi-oculta desde mi posición. Todo pasa demasiado rápido, el enfermero trata de inyectarlo y el paciente lo golpea con la pistola, mientras yo ágilmente lo inyecto en la pierna y alcanzo a introducir la sustancia, pero se da cuenta y apunta hacia mí y yo veo a Andrew quien grita y trata de alcanzarlo, en mi mente solo veo a mi esposo, con una cara de espanto y angustia, y a mis compañeros que si bien no hacía esto era posible que muchos perecieran, no escucho el disparo, solo siento un dolor inmenso en mi espalda y pecho, pero el segundo disparo, si lo escucho, y solo veo como mi esposo se desvanece y cae al suelo, con un disparo en el entrecejo, veo sus brazos caer, y las flores azotar el suelo desbaratándose, pétalo por pétalo ante tal impacto, trato de no perder contacto con los ojos de mi esposo, pero ellos han perdido su brillo, yo siento mi cuerpo pesado, solo siento que me mueven, me desvisten, me ponen compresas, pero, no puedo, no puedo seguir, ¿qué va a ser de mi vida, sin mi amor? ¿Cómo puedo seguir respirando sin oxígeno? Y cierro los ojos, y solo escucho, -despejen - y siento sacudir mi cuerpo –Vamos Caroline, vamos, por ese bebé, ¡vive¡, despejen- y las voces cada vez se van desvaneciendo y la oscuridad me cubre.