Elara no fue a su siguiente clase no lo decidió de forma consciente simplemente… no entró. Cuando la puerta del aula se abrió y el resto avanzó, ella se quedó unos segundos atrás, observando cómo desaparecían uno a uno sin mirar atrás. Nadie la llamó, nadie preguntó y por alguna razón, eso le resultó más cómodo de lo que debería.Giró sobre sus pasos antes de pensarlo demasiado necesitaba espacio pero más que eso… necesitaba silencio.
Los pasillos estaban casi vacíos a esa hora, lo suficiente como para no cruzarse con nadie mientras avanzaba sin rumbo fijo. Bajó una de las escaleras laterales, atravesó un corredor más angosto y terminó saliendo a la parte trasera de la academia, donde el ruido del resto del edificio apenas llegaba.
El aire era más frío se detuvo por un momento creyó que estaba mejor hasta que no lo estuvo Elara cerró los ojos, apoyando una mano contra la pared más cercana y sintió ese pulso otra vez, mas claro
—No… —susurró, tensando los dedos contra la superficie.La pared vibró fue apenas un temblor pero fue suficiente para que Elara apretara la mano de golpe, respirando más rápido —No estoy haciendo nada…—Y eso era lo peor.
No estaba haciendo nada pero igual pasaba se obligó a caminar, intentando ignorarlo, pero cada paso parecía empeorar la sensación. La energía no desaparecía, no se calmaba, sino que se acumulaba. Cuando llegó al patio trasero, el cielo estaba parcialmente cubierto y el viento movía suavemente las hojas en el suelo. Todo parecía tranquilo.
Elara avanzó unos pasos más… y se detuvo porque el viento dejó de moverse, y no fue de forma natural sino que se detuvo de golpe
como si alguien lo hubiera detenido.
—No fui yo… —murmuró. dandose cuenta de lo que pasaba pero en cuanto lo pensó, las hojas se elevaron, primero fue una y después fueron varias, girando lentamente en el aire. Elara retrocedió. —No… no…—El banco cercano crujió y se levantó apenas del sueloSu respiración se aceleró.—Pará… —dijo, aunque no sabía a quién. Nadie respondió o... peor, todo respondió. El aire se tensó a su alrededor, cargándose con esa energía invisible que ya empezaba a reconocer. No era ruido, no era luz, era presión.
Como si el espacio mismo se doblara un poco. —No lo estoy haciendo... —insistió, pero su voz ya no sonaba firme. Y entonces…
—Lo estás dejando pasar...—Elara se giró de inmediato. Kael estaba a unos metros mirandola como si hubiera estado ahí más tiempo del que parecía
—¿Desde cuándo estás ahí?.. —preguntó ella, todavía agitada.
—Lo suficiente...—No sonó acusador pero tampoco casual. Elara apretó los dientes.
—No lo controlo...—
—Ya lo sé....—Siempre lo sabía y eso empezaba a molestarle.
—Entonces decime cómo lo paro...—Kael negó apenas.
—No lo pares.—Elara lo miró como si estuviera loco.
—¿Te parece buen momento para eso?...—
—Sí.—Dio un paso más cerca. El aire entre ellos vibró levemente, como si reaccionara a esa cercanía.
—Lo que hacés mal... —continuó— es intentar cortarlo.—
—Porque si no, pasa esto.. —señaló el entorno.—y esto es porque lo rechazás.—Elara frunció el ceño.
—No tiene sentido.—
—si que lo tiene y más del que pensás.—Silencio. Elara lo sostuvo con la mirada.
—Entonces explicame.—Kael dudó un segundo pero no retrocedió.
—No lo empujes.. —dijo finalmente— y no lo encierres, dejalo moverse… pero con vos.—Elara exhaló con frustración.
—Eso no es una explicación.—
—Es lo único que funciona.—Lo peor era que sonaba seguro. Como si realmente lo creyera y como si lo hubiera hecho antes pero Elara dudó. El banco seguía flotando, y las hojas giraban más rápido y la presión en el aire aumenraba, no tenia muchas opciones
—Bien...—cedió finalmente. Cerró los ojos y respiró y esta vez...no intentó frenarlo. La energía respondió de inmediato y se movió más libre y rápida. Elara tensó los dedos nuevamente, pero no la empujó, no la rechazó, la dejó estar. El aire vibró, pero no explotó, las hojas comenzaron a girar en un patrón más definido.El banco descendió apenas aunque no del todo pero si más estable. Elara abrió los ojos lentamente
—Eso… —murmuró—. Eso no fue como antes....—Kael la observó con atención.
—No..No dolió.—
—Porque no lo peleaste.—Elara lo miró y por un segundo…No sintió miedo, sino algo minimo de control y aunque duro poco algo cambió sin aviso. Una presión distinta y más profunda. Elara se tensó.
—Esto… no soy yo…—El aire se contrajo de golpe, el banco salió despedido hacia un lado, las hojas no explotaron en todas las direcciones y el suelo vibró bajo sus pies. Elara llevó una mano al pecho, jadeando.—No lo puedo parar…—Kael reaccionó rápido, acercándose.
—Elara, mírame...—Pero esta vez no fue suficiente, la energía no respondía igual. Era más intensa, antigua y peligrosa. Elara levantó la vista sus ojos ya no eran solo violeta, brillaban con un tono dorado apenas visible.
Kael se quedó quieto un segundo y en su expresión apareció algo nuevo...reconocimiento.
—No puede ser… —murmuró.
—¿El qué?... —preguntó ella, desesperada pero no respondió. Se acercó igual, sujetándola con firmeza.
—Respirá ...—insistió—. Concentrate en mí....—Elara lo intentó pero esa fuerza…no venía solo de ella. Era más grande como si algo se estuviera abriendo y no supiera cómo cerrarse.
—Suficiente...— La voz fue firme e innegable y todo se detuvo no de golpe pero si con una precision imposible. Elara giro apenas
La profesora Aethra estaba ahí su presencia llenó el espacio de inmediato, no necesitó hacer nada visibe pero el aire obedeció. Elara sintió cómo la presión desaparecía lentamente como si alguien hubiera tomado el control. —Soltala... —dijo Aethra, sin mirar a Kael.
Kael dudó pero obedeció Elara quedó de pie respirando agitada, los ojos de la profesora se clavaron en ella y no se movieron.
—Eso no fue un descontrol común,, —dijo, acercándose. Elara tragó saliva.
—Entonces digame qué fue...—Un leve silencio.
—Algo que no debería haberse manifestado todavía.—Elara sintió un escalofrío.
—¿Todavía?—Aethra no respondió directamente pero su mirada…se suavizó apenas solo un segundo.
—A partir de ahora, no vas a entrenar sola.—
—No estaba sola... —replicó Elara. La mirada de la profesora se desvió hacia Kael.Y se endureció.
—Menos todavía con él.— Elara tensó la mandíbula.
—Me ayudó.—
—No lo suficiente...—Eso no sonó académico sonó personal y Elara lo notó.
—¿Y vos sí lo sos?.. —preguntó, desafiante. El silencio que siguió fue más pesado e incomodo Aethra dio un paso más cerca.
—Más de lo que creés.—Elara sostuvo su mirada.
Y en ese instante…lo sintió no como poder como algo más familiar e inquietante y por primera vez... la duda se volvió clara, esa mujer no solo sabía qué era ella, sabía quién era.
Detrás, Kael observaba en silencio pero algo en su expresión había cambiado porque ahora ya no era solo el poder lo que le preocupaba. Era quién más estaba involucrado y por qué.Porque lo que acababa de ver…no era normal, ni siquiera para ese lugar y eso significaba solo una cosa. Elara no era el problema sino que era el centro de algo mucho más grande. 🔥