Alejandra sentía su cabeza girar incontrolablemente, no podía parar de pensar en aquello que Juri tendría que hacer, se imaginaba desde terribles escenarios hasta en procesos tan arriesgados que desembocarían en la muerte del dios, y eso no estaba tan dispuesta a mirar suceder. No hacía falta que él mirase en la mente acelerada de la pequeña mujer, bastaba con mirar su expresión y los cambios en sus pupilas para darse cuenta de que presentía lo peor. Pequeña no debes preocuparte por algo que he realizado infinidad de veces en mi existencia, te aseguro que nada malo o extraño sucederá, ya tendremos tiempo de que te explique cómo funciona, quizás logres averiguar una pista de algo grandioso que podrías realizar tu misma. La pícara sonrisa que le dedicaba la distrajo lo suficiente co

