Lorenzo. Uyyy, definitivamente Flor sabe cómo sacarme de mis casillas, seguí caminando detrás de ella, en verdad me está empezando a volver loco. —Señor se le ofrece algo —dijo la empleada de servicio. —¡Quítate y no te quiero volver cerca de mi si quieres seguir manteniendo tu trabajo —advertí, la hice a un lado y seguí caminando hasta llegar a la sala. Hubiese preferido no bajar, claramente no me esperaba encontrar a Augustin y Eva en mi casa, tensé mi mandíbula y doble mis nudillos, solo quería sacarlos de mi casa. —¡Lorenzo!, No piensas saludar a Eva —habló mi padre llamando mi atención. —Por supuesto que sí —respondí, arrugue el entrecejo y caminé justo al frente de Eva, quien podía tener la sonrisa más cínica dibujada en su cara. Baje mi cabeza con la intención de solo darle

