Capítulo 7: "El Exorcista y el Caído"

1357 Words
🔥 Contenido explícito: posesión demoníaca, poderes emergentes, tortura religiosa y lealtades rotas ✝️ La Celda de los Condenados Las cadenas heladas mordían las muñecas de Gabriel. El sótano secreto del obispado no aparecía en ningún plano. Paredes de piedra negra, manchadas con símbolos que se retorcían bajo la mirada. En el centro, un círculo de sal y hierro —y dentro, Luciel, desnudo y sangrante, con alas ahora completamente negras , encadenado con sogas benditas que le quemaban la piel. —No resistas, hijo—el obispo Mendoza sonreía mientras preparaba una jeringa llena de agua del Jordán mezclada con mercurio —. Este líquido hará salir al demonio... o lo matará. Gabriel forcejeó contra las esposas que lo sujetaban a la pared. Algo en su sangre le decía que podía romperlas.Pero no todavía. No sin plan. El obispo Mendoza sostenía la jeringa ante la luz, el líquido plateado del agua del Jordán mezclada con mercurio brillando como veneno divino. Su sonrisa era tranquila, casi paternal , mientras acariciaba el brazo esposado de Gabriel. — No resistas, hijo — susurró, arrastrando la aguja por su piel para marcar el punto de inyección—. Este líquido hará salir al demonio… o lo matará. ¿No quieres ser libre? Gabriel tensó los músculos , las esposas mordiendo sus muñecas. Algo en su sangre—¿o era en su alma? —le gritaba que podía romper los hierros como papel . Pero no… aún no . —¿O acaso prefieres que el demonio siga dentro? —El obispo inclinó la cabeza, fingiendo lástima—. Qué pecado tan delicioso, Gabriel. El Juego del Obispo Rafael (en el cuerpo de Amadeo) acariciaba el cuchillo de hueso de ángel. — ¿Sabes cómo se hace uno de estos? —preguntó, pasando el filo por el brazo de Luciel, dejando un surco que no sangraba —. Hay que mantener al ángel consciente mientras le arrancas las falanges. Luciel gruñó, pero fue el obispo quien respondió: — Cállate, engendro. Y entonces Gabriel lo vio: el anillo del obispo tenía el mismo símbolo que las cicatrices de Luciel. ¿Cuánto tiempo llevaba Mendoza sirviendo a Rafael? El destello metálico del anillo del obispo Mendoza cortó como un relámpago la penumbra de la celda. Gabriel contuvo el aliento: allí, grabado en el oro oscuro, estaba el mismo símbolo que las cicatrices de Luciel —una espiral de líneas quebradas coronada por tres ojos, como un sol devorado por serpientes . El anillo no era simple orfebrería. - Material : Oro n***o vetado de rojo (¿sangre seca? ¿rubíes machacados?). - Símbolo central : Un ouroboros con runas incisas: "ᛟᚱᛏᚢᛗ ᚨᛖᛏᛖᚱᚾᚢᛗ" ( "ORTUM AETERNUM" : "El origen es eterno" ). - Aura : Parpadeaba como si respirara, proyectando sombras que se retorcían en la pared. Gabriel sintió el corazón acelerarse. ¿Cuánto tiempo llevaba Mendoza sirviendo a Rafael? ¿Años? ¿Siglos? El símbolo lo delataba: era un sello de lealtad a algo más antiguo que la Iglesia. Nombre del Hechizo: "ᛞᛖᚢᛟᚱᚢᛗ ᚨᛖᚦᛖᚱᚾᚢᛗ" (DEORUM AETHERNUM – "Dioses Eternos") 📜 Texto Rúnico Completo (Para Inscribir en Anillos, Grimorios o Paredes): "ᚺᚨᚱᚲᛟᚱ ᛞᛖ ᛗᛖᛗᛟᚱᛁᚨᛗ ᛏᚢᚢᛗ ᚲᚨᚱᚾᛖᛗ ᛖᛏ ᚠᛚᛖᛗᛗᚨᛗ ᛞᛖᛗᛟᚱᛁᚢᛗ ᛁᚾ ᛗᛖᛞᚢᛚᚨᛗ ᛞᛖᛗᛟᚱᛁᚢᛗ ᛁᚾ ᚲᚢᛏᛖᛗ!" Traducción (Latín Oscuro): "Escucha el memorial de los caídos, que tu carne arda y llamee, el demonio en tu médula, el demonio en tu piel!" 🔮 Efectos de la Maldición: 1. Quema desde dentro : La víctima siente fuego en las venas (sin daño físico visible). 2. Voces en la mente : Susurros en lengua antigua que llevan a la locura. 3. Marca de runas : Si el hechizo es potente, aparecen ᛞᛖᛗᛟᚱᛁᚢᛗ ( DEMORIUM ) grabadas en su piel. - Luciel lo encuentra grabado en un muro de la cripta, revelando que él fue maldecido de niño . - Gabriel lo usa sin querer al tocar el anillo del obispo, liberando algo peor... 💀 ¡Cuidado! ..... dice luciel ......Si se pronuncia al revés ( ᛗᚢᛁᚱᛟᛗᛖᛞ ), atrae a seres sin rostro El Poder Desata La primera inyección hizo que Luciel arquease la espalda hasta casi romperse , un grito desgarrador saliendo de su garganta. Gabriel sintió el dolor como propio —*porque ahora, en parte, lo era —. — ¡Basta! —rugió, y las esposas cedieron con un chasquido metálico. Todos giraron hacia él. Sus ojos brillaban con el mismo oro que sus venas. El obispo palideció. — Imposible... la marca no debería haberse activado tan rápido. Rafael/Amadeo lanzó una carcajada. — Le diste justo lo que necesitaba: dolor compartido. El obispo Mendoza retrocedió hasta chocar contra el muro, sus dedos temblorosos aferrándose al crucifijo de plata que ahora parecía tan inútil como él. — Imposible...— susurró, viendo cómo las venas doradas de Gabriel pulsaban al ritmo de los gritos de Luciel—. La marca no debería haberse activado tan rápido... ¡No sin el ritual completo! Rafael/Amadeo se inclinó hacia adelante, como un espectador disfrutando su obra maestra, y lanzó una carcajada que hizo temblar los vitrales . — ¡Oh, pobre hombre de poca fe! — sus dedos jugueteaban con el filo de un cuchillo ceremonial—. Le diste justo lo que necesitaba: dolor compartido . El lazo más antiguo del universo... Y entonces, como si las palabras fueran una orden: - Luciel dejó de gritar. Su cuerpo flotó en el aire, las alas desplegándose en todo su esplendor sangriento. - Gabriel sintió cómo algo se rompía dentro de su pecho—no su corazón, sino las cadenas que habían contenido su verdadera naturaleza. - El suelo comenzó a agrietarse, revelando runas ocultas: ᛞᛖᛗᛟᚱᛁᚢᛗ ᛁᚾ ᚲᚢᛏᛖᛗ ( ¡El demonio en tu piel! ). Rafael/Amadeo extendió los brazos: — Bienvenido al juego, Gabriel. Ahora verás por qué nos llaman "caídos" . Sangre Bendita y Maldita Gabriel se abalanzó, pero algo lo detuvo en el aire —una fuerza invisible. — Ah-ah —Rafael movió los dedos como un titiritero—. Aún no sabes usar tus dones, medio ángel. Luciel aprovechó la distracción para arrojar sangre dorada directamente a los ojos del obispo . El hombre gritó, cayendo de rodillas mientras su piel empezaba a humear . — ¡Es ácido para los suyos! —escupió Luciel—. Porque tú no eres humano. Gabriel miró horrorizado cómo la cara del obispo se derretía como cera , revelando algo escamoso y amarillo debajo. La Verdad bajo la Máscara Con un sonido de carne rasgándose, el obispo se quitó la piel de la cara . Lo que había debajo no era un demonio. Era peor . —Un ángel del Quinto Círculo —susurró Luciel, horrorizado—. Los carceleros del Infierno. La criatura —ahora de tres metros de altura, con alas de mosca y ojos compuestos— lanzó un chillido que hizo temblar las paredes. — ¡Siempre supiste que Sariel estaba condenado! —rugió hacia Luciel—. ¡Y ahora tú también, traidor! Gabriel aprovechó el caos para lanzarse sobre Rafael/Amadeo , clavándole los dedos en los ojos. El Sacrificio de Amadeo Algo inesperado pasó: Amadeo recuperó el control por un segundo. — Gabriel...—su voz era un hilo de humanidad—. Mátame. Rafael luchó por retomar el control, pero fue suficiente. Luciel se liberó de las cadenas (¿o las cadenas lo liberaron a él?) y saltó hacia el obispo-monstruo. — ¡Gabriel, el cuchillo!—gritó. Gabriel no lo dudó. Clavó el arma de hueso en el pecho de Amadeo. El Precio de la Libertad Un grito compuesto por mil voces salió de la boca de Amadeo cuando Rafael fue expulsado de su cuerpo en un remolino de humo n***o. El obispo-ángel caído chilló: — ¡Esto no ha terminado! Y desapareció en un estallido de luz enfermiza. En el silencio que siguió, solo se oía la respiración agonizante de Amadeo . — Lo siento —Gabriel lo sostuvo, llorando—. No tenía otra opción. Amadeo sonrió, sangre en los labios. — Yo sí. Y te elegí a ti. Murió entonces, con una paz que nunca había tenido en vida.
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