Capitulo 39

1451 Words
Victoire Jussieu Las dos semanas que pasaríamos en Madrid, España, pasaron, puedo decir que fueron los quince días más largos e incómodos de toda mi vida, estoy segura que la tensión podía cortarse con un cuchillo y aunque desde aquella noche no volví a dormir en casa durante el día me la pasaba allí, extrañaba el hospital por lo que me alegraba mucho de que fuera el momento del volver. Debo decir que estás dos semanas fueron beneficiosas dados que con la computadora pude adelantar mucho trabajo e investigación, sin embargo ya quiero volver a mi rutina, siempre la he amado por lo que me es difícil tomar vacaciones o estar mucho tiempo sin hacer las cosas que usualmente hago. Principalmente porque me gustan y mantienen ocupada, es como dicen por ahí "Mente ocupada no extraña a nadie" en mi caso es más o menos así, aunque un poco más difícil que extrañar a alguien, pero ese no es el punto en este momento, vamos en camino a París. Hoy tenemos una cena familiar organizada por mis padres quienes siguen felices por tener a Sergio aquí, sin embargo yo tengo planes para nosotros esta tarde antes de ir a la cena, quisiera mostrarle a Sergio algunas fotos y cosas que eran suyas, mi madre me dio su álbum de fotos y una que otra cosa que no soltaba cuando vivía con nosotros. Incluso tengo un collar que le regale en el ultimo cumpleaños que pasó con nosotros que fue dos meses antes del accidente, la pasamos de maravilla ese día, recuerdo que primero pasamos el día en la piscina con las niñas, en la noche nos fuimos a las carreras y después comimos un pastel que mamá hizo. Fue un día perfecto, Sergio lo disfrutó mucho y estoy segura que el collar puede ayudarlo a recordar, fue un momento clave para los dos, donde prometimos estar siempre el uno para el otro pasara lo que pasara. Justo ahora estoy muy feliz de poder cumplir esa promesa, porque cualquiera creería que dados los problemas de Sergio con Claudio o su perdida de memoria yo lo dejaría a su suerte, pero no, podré ser mala, pero no con el, el es la diferencia junto con los demás miembros de mi familia. Es por ello que aunque a veces quiera arrancarle los pelos a mis primas me contengo para que la familia siga en paz, no quiero ni verles la cara hoy pero se que no me queda de otra, cuando mamá dice cena familiar incluye a la familia que conocemos y a la que no también. Suelto un suspiro al recordar a la insoportable de Verónica, ella irá hoy también, lo que más me molesta es lo irritante que se pone con Leonard, quien como cosa rara irá. Yo no sé quién le dijo que era parte de la familia pero alguien lo invitó y como siempre tan obediente vendrá a joderme la existencia, porque no tiene ningún otro motivo por el cual venir. Sergio desde el día que pasó lo del restaurante se enojó con Nard, de manera que cualquier cosa que el intentaba hacer para que Sergio recordara el la rechazaba por completo, porque cada uno debía hacer su parte para que Sergio los recordara, pero su enojo fue tanto que ahora no quiere hablar con Leonard, sin embargo se que el se lo buscó. Dejo de mirar la ventana para dirigir mi vista a Sergio quien tocó mi hombro para llamar mi atención. —¿Que dijiste que haríamos esta tarde? Sonrío levemente y respondo: —Te enseñaré unas cosas. Un asentimiento es todo lo que recibo de su parte antes que me recueste para dormir lo que queda de camino, que es más o menos una hora. Cierro los ojos y minutos después logro quedarme dormida a causa del cansancio, no es que haya dormido mucho la noche anterior. (...) Despierto cuando ya el jet está aterrizando, una vez lo hace me levanto quitando mi cinturón y tomo mi bolso, April me sigue enseguida tomando el suyo para minutos después bajar, el día esta muy bonito sin embargo el sueño aún cubre mi cuerpo haciendo que me ponga los lentes de sol. Camino hasta llegar al auto que ya nos espera y una vez subo saludo al chófer. Definitivamente extrañé París, no puedo evitarlo, amo mi ciudad. —¿Trabajará hoy?—pregunta April mirando la agenda. —No, hoy lo dedicaré a mi familia, mañana si, iremos al hospital. Ella asiente y anota todo. Una vez llegamos a la casa cada uno deja su bolso en su habitación, Logan Charles y Leonard se van a sus casas sabiendo que si siguen conmigo voy a correrlos, extraño mi soledad y ellos la han cubierto todos estos días, ha sido necesario pero eso no tiene que ver, necesito estar sola para procesar todo lo que ha pasado. Solo ruego con que no pase nada más, ni que a Claudio se le ocurra hacer alguna de sus andanzas ahora, ya tenemos suficiente con el trabajo que está atrasado por las semanas que estuvimos lejos, dado que hay que buscar el armamento, hacer revisión. Muchas cosas que se harán a partir de mañana. Busco en mi habitación el álbum de fotos de Sergio, uno mío y también el collar que le regale hace tiempo, salgo con todo eso en la mano para luego llegar a su cuarto, una vez abre la puerta yo paso sentandome en su cama, el se sienta a mi lado observándome. Abro uno de los álbumes acercándoselo y le muestro una foto en la que salimos los dos, allí el tendría diecisiete años y yo catorce, éramos unos niños en ese entonces. Sus ojos se pasean por ellas una por una, desde las fotos nuestras hasta las que tenía con Nard, Charles, Logan, Michel, las gemelas. Todos éramos una gran familia hasta que ese accidente nos dividió. O mejor dicho, nos dividimos nosotros mismos con nuestra ignorancia, en vez de ayudarnos nos separamos por egoísmo, sin pensar en todo lo que los demás pasaban. Los ojos de Sergio se cierran unos minutos después de ver fotos, su mano va hasta el puente de su nariz como si estuviera calmandose, su pecho comienza a subir y bajar muy rápido a causa de su respiración agitada y no se que rayos le pasa. —¿Sergio? ¿Estás bien?—pregunto y el abre los ojos de golpe. Un asentimiento de su parte es todo lo que necesito para tranquilizarme, casi me da algo. Le tiendo su collar para que lo vea y el sonríe de repente. —¿Cuando me regalaras otro hermanita? Y ahí mi corazón se detiene, mis ojos se unen a los suyos y por fin puedo ver algo más que la indiferencia en ellos. Mis ojos se llenan de lágrimas y un nudo se forma en mi garganta impidiendome hablar. —¿Lo... lo recuerdas? —mi pregunta puede que esté demás pero debo asegurarme. —Si, fue en las carreras. Sonrío ampliamente y me posiciono detrás de el para ponérselo, la alegría no cabe en mi pecho al saber que si está recordando, que aunque sea un pequeño fragmento ha podido recordarlo. Continúo mostrándole fotos y el detiene su mano en una de ellas. —¿Que era el para mi? Veo que sale en muchas fotos. Se refiere a Nard. —Era tu mejor amigo—musito en un suspiro y el arquea las cejas. —¿Ese idiota era mi mejor amigo? —Antes no era idiota—me encojo de hombros y el me mira sin comprender—Yo lo dejé después del accidente, le eché la culpa por lo que te pasó, el empezó a beber, ir a fiestas todos los días que podía, creó una organización propia para ignorar que ya no estábamos trabajando juntos... Sergio comprende lo que quiero decir y se queda en silencio, cierro el álbum en mis manos sin tener ganas de seguir con esto hoy, creo que esto me ha afectado más a mi que a el, curiosamente. —Talvez más tarde puedas recordar más cuando veas a el resto de la familia, solo no dejes que te agobien. Una risa de su parte me hace ver que no permitiría eso, pensandolo bien, he visto a Sergio ignorando a Nard y es muy bueno haciéndolo, parece como si no escuchara nada. Salgo de la habitación para dirigirme a la mía y una vez llego me acuesto a dormir, muchas emociones por hoy, además del sueño que me ha dado últimamente. Cierro los ojos dejándome llevar por el sueño y minutos después me quedo dormida.
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