Capítulo 12

3420 Words
Los primeros 5 minutos de trayecto fueron muy incómodos. Kayden estaba claramente tenso, agarraba el volante con fuerza y no apartó la mirada de la carretera ni un segundo. Yo intentaba evitar mirarle observando el paisaje por la ventana. Lily en cambio estaba encantada. Su inocente mente no captaba la tensión en el ambiente, por lo que hablaba animadamente sobre nuestros planes del día.    -“¿Cat quieres que juguemos al juego de las mil preguntas”- Dijo Lily animadamente desde su sitio.    -“¿Qué juego es ese?”- dije girándome a mirarla.   -“Pues yo te hago preguntas y tu respondes”-Dijo Lily como si fuese obvio.    -“¿Y yo te puedo preguntar a ti cosas también?”- pregunté   -“No, porque en el juego de las mil preguntas soy solo yo quien puede hacer las preguntas”- dijo Lily como si fuese obvio.    Me reí divertida y acepté. Noté como Kayden me miraba por primera vez desdé que nos habíamos montado en el coche. Me pareció ver curiosidad en sus ojos, pero rápidamente apartó la mirada.    -“¿Color favorito?”   -“Azul”   -“¿Comida favorita?”   -“Tortilla española”   -“¿Postre favorito?”   -“Tarta de queso”   Durante 20 minutos más Lily me hizo todas las preguntas imaginables. Quería saberlo todo. Poco a poco las preguntas se fueron poniendo más serias.    -“¿Te gustaría tener hijos?”-    -“Mmmm…”- Dudé que contestarle. Lily no era consciente, pero detrás de su pregunta había otras para las que yo misma no tenia respuesta. –“Supongo que si”- contesté finalmente   -“¿Cuántos?”   -“Yo creo que tres es un buen número”- quería cambiar de tema cuanto antes.   -“Tres como Kay, Bela y yo, y como tu y tus hermanos”- Dijo Lily con una sonrisa.   -“Yo tengo dos hermanos más Lily”- Contesté, encantada por el cambio de tema. –“Son el Alpha y el Beta de mi manada.   -“¡¿Tienes cuatro hermanos?!¿Ninguna hermana?”- Los ojos de Lily estaban abiertos como platos, parecía horrorizada.    -“¿Te imaginas tener otros tres hermanos como Kayden?”- Le pregunté riéndome.    -“¡Nooo que horror!”- Exclamo Lily espantada.    -“¡¿Cómo qué que horror?!”- Protestó Kayden poniendo cara de indignado, aunque puede apreciar una leve sonrisa en su cara. –“¿A qué te devuelvo a casa ahora mismo?”   -“Nono”- Dijo Lily rápidamente.- “Quiero diez hermanos como tú”- Kayden asintió satisfecho. –“¿Y tus otros hermanos también viven aquí?”-dijo volviéndome a mirar.   -“¿En Estados Unidos te refieres?”- Lily asintió.- “Vivimos todos aquí, si”.   -“¿Por qué tú de donde eres?”- preguntó curiosamente   -“Yo de España, ¿Sabes donde está eso?”- Lily negó con la cabeza, moviendo sus rizos de un lado para otro. –“Pues está muy lejos de aquí. Cuando seas más mayor te llevo, ya verás que sitio más bonito”- Le dije con una sonrisa. Estoy deseando volver a casa, y no me importaría nada llevarme a Lily conmigo.    -“ ¿Y por qué vinisteis a Estados Unidos?”- preguntó Lily con inocente curiosidad.   Se me hizo un nudo en el estómago. Habían pasado más de 10 años, pero ni mis hermanos ni yo hablábamos de lo que había pasado. Eran recuerdos que todos nosotros habíamos intentado borrar de nuestra memoria.    -“Hubo una guerra, y mis hermanos y yo tuvimos que irnos.”- Dije, eligiendo con cuidado mis palabras.    -“¿Y tus padres?”- preguntó Lily apenada.    -“Fallecieron en la guerra”- Dije. Notaba como las lágrimas estaban a punto de salir y parpadeé rápidamente para contenerlas.    Kayden me miró. Pude ver indisimulada lástima en su mirada. Lily parecía estar a punto de hacer más preguntas, pero Kayden fue más rápido y le pasó su móvil.   -“¿Por qué no pones música Lily?”- Le dijo Kayden.    Se lo agradecí inclinando la cabeza y me acurruqué en mi asiento. El resto del viaje solo Lily habló, mientras yo miraba por la ventana y Kayden conducía en silencio.    Por fin llegamos al pueblo. Aparcamos y buscamos a Ian y a Cas. Durante la mañana visitamos en pueblo y las tiendas. Fue una mañana tranquila y animada. Todos estábamos relajados y disfrutando del día. Hasta Kayden parecía estar disfrutando. Comimos en un bonito restaurante cerca de la playa. La comida estaba buenísima y el ambiente era súper animado.    Después de comer, bajamos a pasear a la playa. Lily se animó a bañarse. Kayden estaba pendiente de ella todo el rato, pero la trataba con un cariño y una paciencia que no había visto jamás en él. Daba gusto ver a Kayden fuera de su manada, parecía otra persona: relajado, sonriente y feliz. Ver a Kayden así hacía que mi corazón latiese a toda velocidad. Este Kayden era uno completamente diferente al que él me había mostrado esta semana, ¿Era este el Kayden de verdad?   Después del paseo subimos al paseo marítimo, donde había una feria y atracciones. Paseamos por los diferentes puestos. Lily, Cas y yo nos compramos algodón de azúcar y observamos como Kayden e Ian intentaban ganar un oso de peluche para Lily en un juego de puntería. Después de tres intentos fallidos, Cas y yo estallamos en carcajadas.    -“¿Creéis que vosotras lo podéis hacer mejor o qué?”- Preguntó Ian irritado.   -“Sin ninguna duda”- Dijo Cas con una sonrisa.    -“Me gustaría verlo”.- Dijo Ian cogiendo el algodón de azúcar de la mano de Cas y arrastrando a Cas.    Kayden me tendió la mano, mirando a mi algodón de azúcar y se lo di. Me acerqué a Cas y analicé el juego. Consistía en romper unas botellas de cristal con una pistola. Para conseguir el premio había que acertar en las 10 botellas. Tenías 12 balas. Cas y yo empezamos a disparar. Lily nos animaba alegremente. Las dos dimos a las 10 botellas, ganando dos osos de peluche. Sonreímos burlonamente a Kayden y a Ian, mientras entregábamos los osos a Lily, quien no cabían en si de la alegría.    -“Lily, Kayden y yo vamos a ir a montarnos en la montaña rusa”- dijo Ian.- “¿Os venís?”.   -“Oh Cat no va a venir”- Dijo Cas riéndose.- “Le dan miedo las montañas rusas.”   -“Así que a la temible jefa del ejercito, que no le teme a nada, le dan miedo las montañas rusas. Increíble.”- Kayden tenía una sonrisa burlona de oreja a oreja. c*****o.   -“No me dan miedo, simplemente no me gustan, que no es lo mismo.”- dije lanzándole una mirada asesina a Kayden.-“Pero os espero aquí encantada”- dije, apoyándome en una barandilla.    -“Kay yo creo que deberías quedarte a vigilar que no le pasa nada a Cat.”- dijo Lily mirando a Cas y a Ian divertida.   -“Totalmente de acuerdo, ¡Vámonos Lily!”- Dijo Ian agarrando a Lily en una mano y Cas en la otra.    No daba crédito a lo que acababa de pasar. Una niña de 7 años se había aliado con mi mejor amiga para intentar que pasase tiempo con mi mate. Si se lo contase a alguien no me creería. Suspiré y me gira en la barandilla, para mirar de frente al mar. Cerré los ojos e inspiré el maravillo olor a mar. Noté como Kayden se apoyaba a mi lado, también mirando al mar. Después de unos minutos en silencio decidí hablar. Aunque me había dicho a mi misma que no me importaba y que Kayden podía hacer lo que quisiera, en el fondo me importaba y quería respuestas a mis preguntas.    -“Tu novia es muy guapa.”- Dije sin mirarlo. Noté como sus ojos se clavaban en mi.   -“Amanda no es mi novia.”- contestó secamente.    -“No es lo que ella dice.”- Dije, mirándole a los ojos. No debería haberle mirado a los ojos. Me sentía vulnerable ante su mirada, como si Kayden pudiese leerme como un libro abierto. Además, yo era consciente de que haría cualquier cosa por esos enormes ojos plateados.   -“Lo fue. Pero ahora no lo es. Tu decides si te lo quieres creer.”- Asentí apartando la mirada de sus ojos, y volviendo a mirar al mar.    Volvimos a estar rodeados de silencio.    -“¿Qué les sucedió a tus padres?”- Noté como mi cuerpo se tensaba ante la pregunta.    -“Gracias al tercer grado al que me ha sometido Lily sabes más de mi de lo que deberías.” -Le dije, intentando simular una sonrisa.- “Yo en cambio no se nada de ti. No voy a contar algo así a alguien que no conozco de nada.”   Sonrió divertido. Mi corazón se aceleró a mil por hora. Una sola sonrisa de Kayden podía despejar cualquier día gris.   -“Muy bien, pues pregunta lo que quieras. El juego de las mil preguntas.”- Me miraba intensamente con sus enormes ojos plata. Su pelo castaño claro estaba alborotado por la brisa del mar, dándole un aspecto irresistible. Tuve que agarrarme a la barandilla en la que estaba apoyada para evitar acercarme a él y pasar mis dedos por su pelo.    -“Color favorito.”- Dije fingiendo que me ponía sería e imitando a Lily.   -“Verde esmeralda”.- Dijo Kayden, sin apartar la vista de mis ojos. Noté como las piernas me temblaban ante su intensa mirada. Años entrenado para ser una impasible guerrera, y aquí estoy, temiendo caerme ante la simple mirada de mi mate.    Continuamos el juego durante un rato, repitiendo las preguntas que Lily me había hecho a mí. Nos reímos un montón y, aunque las preguntas fuesen sobre cosas tontas, pude conocer un poco mejor a Kayden.    -“¿Quieres tener hijos?¿Cuantos?”- Le dije imitando la pregunta de Lily. Le puse un tono jocoso, pero en realidad me moría de ganas de saberlo.    Por primera vez en la conversación Kayden se puso serio y apartó la mirada de mi.   -“Me gustaría tener una gran familia.”- Dijo sin mirar a ningún punto fijo.- “Pero no sería justo. Ningún hijo debería ser castigado con tener un padre como yo.”   Mi boca se abrió con sorpresa. Kayden sería un buen padre, estaba segurísima de ello. Solo hay que ver como se porta con Lily. Recordé lo que Marcos me había contado sobre Kayden y sus padres, y me pregunté si sería esa la razón.    -“No estoy de acuerdo.”- Dije, siendo yo esta vez la que le miraba a él intensamente.   Antes de que Kayden pudiese contestar aparecieron Ian, Cas y Lily. Paseamos un rato más, pero como Cas tenía turno de patrulla por la noche, decidimos volver. Volvimos a donde habíamos aparcado los coches. “Ven con nosotros, por favor”, escuché en mi cabeza a Kayden. Le miré sorprendida, “Veo que has aprendido a pedir las cosas por favor”. Sonrió levemente y metió a Lily en el coche. Yo me metí en el asiento de delante sin decir nada.    El camino de vuelta fue más silencioso que a la ida. Lily se quedó dormida a los cinco minutos, agotada del intenso día. Kayden y yo permanecimos casi todo el trayecto en silencio. Pero esta vez no fue un silencio incomodo. Todo lo contario, fue un silencio muy agradable. Su olor me relajaba gratamente. Así que me relaje en mí asiento, disfrutando del paisaje.    Se me encogió el corazón cuando llegamos a la packhouse de Kayden. Había sido un día muy agradable y había conocido a un Kayden completamente diferente. Ahora que estábamos de vuelta, Kayden volvería a su modo Alpha, duro y sin sentimientos. Bajé del coche. Kayden saco a Lily en brazo. Esta, se acurrucó en el pecho de Kayden y le rodeo el cuello con sus bracitos. La escena hizo que mi corazón se derritiese de amor.    Kayden se fue a dejar a Lily y a buscar a Mark, para que le informase de todo lo sucedido durante el día en la manada. Yo busqué a Miguel y a mis hermanos y pasé el resto de la tarde con ellos. Cenamos y vimos una película. Cuando se terminó, decidí irme a dormir. Había sido un día intenso y quería descansar, que mañana a primera hora volvía a haber entrenamiento.   Me desperté agitada. El corazón me latía rápidamente y me costaba respirar. Me pasé la mano por la frente, estaba llena de sudor. Había vuelto a soñar con Richard y con mis padres. Miré la hora y comprobé que eran solo las cuatro de la mañana. Gruñí molesta. Estaba muy despierta y sabía que no volvería a dormirme. Me duché para quitarme el sudor y me puse unos pantalones cómodos y una sudadera grande. Cogí mi libro y decidí subir a la azotea.    Eran las cuatro de la mañana, lo que hacía imposible que me encontrase a Kayden arriba. Las imágenes de mi día de hoy con Kayden no dejaban de proyectarse en mi cabeza. Mis sentimientos hacia Kayden eran cada vez más intensos. Creo que me estaba enamorando de él. Esta situación me agobiaba, porque no terminaba de ver que fuese recíproco.    Me acurruqué en un sillón con una manta y leí tranquilamente. Adoraba esta azotea. En ella encontraba una paz y una tranquilidad muy gratificante.    Llevaba un buen rato leyendo cuando de pronto sonó la puerta abriéndose. Salté asustada y me puse en posición de defensa. ¿Quién podía estar despierto a estas horas?   Kayden.   Ahí estaba, tan guapo como siempre. Sus ojos cargados de sueño y su pelo despeinado de dormir. Llevaba una sudadera y unos pantalones de pijama. Me relajé y recogí mi libro, que se había caído al suelo.    -“Lo siento”- Le dije- “No debería haber venido, pensaba que a estas horas no vendrías”.   -“Puedes venir siempre que quieras.”- Me contestó acercándose a mi. Se quedó en silencio mirándome. –“¿Nunca duermes?”- Le miré sorprendida, ¿Cómo lo sabía? –“Todas las noches me despierto cuando noto tu dolor y tu angustia”- Contestó como si me hubiese leído la mente. –“Un rato después siempre siento como te vas de casa. El primer día pensé que te había pasado algo, así que salí a buscarte. Te vi en los acantilados, mirando el mar. Después de ese día, siempre espero a sentir que has vuelto a casa para poder volver a dormirme. Me ha sorprendido cuando está noche, después del dolor, no has salido a correr. Así que te he buscado, para asegurarme que todo estaba bien”   Tenía la boca abierta de sorpresa. La movía, intentado encontrar una respuesta a su confesión, pero las palabras no acudían a mí.   -“¿Notas lo que siento?¿Me has seguido?”- Es todo lo que pude decir. Kayden asintió, sin decir nada más. – “¿Por qué yo no noto lo que sientes?”- Pregunté cuando conseguí poner mis pensamientos en orden.    -“Porque yo rompí nuestro vínculo. Rechacé tener una conexión contigo. Tu sigues aceptando nuestra conexión”- Asentí en silencio, meditando sus palabras. –“Sobre ese tema… quería hablar contigo.”- Dijo mirándome seriamente. Su mirada hizo que me pusiese nerviosa, presentía que lo que iba a decir no iba ser nada bueno. –“Necesito que aceptes mi rechazo. Por favor”.   Sentí como toda la sangre abandonaba mi cara. No me lo podía creer, no después del día de hoy.    -“No lo entiendo.”- Murmuré, tan bajo, que no estaba segura de que me hubiese oído.   -“El día de hoy ha sido increíble. He deseado quererte más que nunca. Por eso necesito que me rechaces Catalina, antes de que sea demasiado tarde.”   -“¿Cómo que demasiado tarde? ¡¿Tarde para qué?!”- Noté como las lágrimas empezaban a caer por mis mejillas. “Ni si quiera nos has dado una oportunidad ¿Tan horrible soy?¿Tan malo es que te haya tocado como mate?”. En este punto estaba empezando a perder el control. Notaba como sollozaba y como Electra aullaba dolida ante lo que nos pedía nuestro mate.    -“Eres la mujer más perfecta que he conocido.”- Dijo dando un paso hacia mí.- “Eres tu a quien le ha tocado un mate horrible. Soy una mala persona Catalina. Te mereces lo mejor, y eso no soy yo. Todo esto lo estoy haciendo por ti”.   -“¡Tu no decides por mi!”- Dije señalándole acusatoriamente con el dedo. “Yo soy quién decide si te quiero como mate, no tú. ¡¿Me oyes Kayden?!   -“Catalina tienes que rechazarme, te lo suplico.”-Había tantos sentimientos en su voz qué me sentí confusa. Dolor. Suplica. Soledad. Impotencia.   No, el no iba a tomar esa decisión por los dos. Sentí como la rabia invadía mi cuerpo y le di un puñetazo en el pecho. Electra estaba furiosa de que estuviese pegando a nuestro mate, pero la ignoré. Necesitaba descargar mi rabia. Kayden no se movió ni un centímetro. Parecía que ni lo hubiese notado. Eso hizo que mi rabia creciese aún más, y empecé a golpearle repetidamente, sin parar. Kayden no se defendió ni se movió. Cuando vi que no iba a reaccionar, me incliné, apoyando mi cara sobre su pecho y lloré desconsoladamente.    No me podía creer que estuviese viniéndome abajo psicológicamente de esta forma enfrente de Kayden, pero no conseguía controlarlo. Yo no quería perderle, y él en cambio quería que le dejase ir.   Noté como sus enormes brazos rodeaban mi cuerpo y me acariciaban el pelo. Su contacto hizo que mi cuerpo se relajase, dejando de llorar descontroladamente.    -“Por favor no llores.”- Me susurró al oído.    Me separé levemente de su cuerpo y levanté la cabeza para mirarle a los ojos. Me miraba fijamente. Sus preciosos ojos plateados estaban cargados de dolor y culpabilidad. Desdé que le había conocido había querido probar sus perfectos labios. Si iba a tener que separarme de él, no lo haría sin haberle probado antes. Me puse de puntillas y acerqué mis labios a los suyos, rozándolos. Al principio Kayden no reaccionó, pero cuando lo hizo, devoró mis labios con los suyos. Al principio lo hizo con cuidado, pero después me besó apasionadamente.    Si no fuese por que Kayden seguía teniéndome agarrada en sus brazos, se que mis piernas me abrían fallado. Me agarré con fuerza a su camiseta para no caerme. Jamás había sentido algo así. Era la mejor sensación del mundo y no quería que se acabase. Pero Kayden se separó de mí. Los dos respirábamos agitadamente, intentando recuperar la respiración.    -“¿Por qué has hecho eso?”- susurró Kayden por fin.    Su mirada rompió mi corazón en mil pedazos. Me miraba como si hubiese cometido un crimen imperdonable. Nuestro beso había estrechado el vínculo que nos unía. Todo lo contrario a lo que el quería. Intenté buscar las palabras adecuadas, pero antes de que pudiese decir nada escuche la voz de Cas a través de nuestro vínculo mental. “Rogues. Nos atacan. Puesto cuatro en el borde norte. Son al menos 30 solicitamos refuerzos”.    Kayden tenía los ojos empañados, lo que significaba que alguien de su manada le estaba transmitiendo a él la misma información.    -“Vamos.” Me dijo antes de darse la vuelta.   Ambos salimos corriendo, sin terminar la conversación. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD