Martina no durmió en toda la noche, la escuchaba alistar maleta, mencionaba que no quería que algo se olvidara, le insistí que durmiera, que debía descansar pero no lo hizo. Al final el sol salió y ella se encontraba en la cocina, hablaban con Ana sobre un desayuno poderoso, yo solo sonría al escucharla, me duché y vestí para viajar, ya todo estaba arreglado en mi trabajo, mi ausencia por unos días era un merecido descanso. -Buen día.- mencioné -¡Señor!- escuché a Marcos, por poco escupe el desayuno.- -Come con calma hombre.- mencioné abrazando a Martina por la espalda.- -Bebé ¿deseas café?- -Si.- respondí Creo que no me di cuenta que mi máscara de rudeza se fue al piso, la manera como Martina me dice y trata, dice que soy un cordero. Hugo solo sonría tomando jugo, el más que nad

