Pase de la tristeza a la alegría, Máximo hablaba de tener un hijo, eso significaba una vida juntos, aún no sé si pueda tenerlos pero al menos él prometía que lo intentaríamos. Llegamos a casa, mi esposo preparó algo de comer, yo me encerré en el despacho, tenía trabajo que hacer, cuando ya estuvo lista me llamó, quién diría que el primer ministro fuera un amo de casa. -Todo huele delicioso.- mencioné -Bueno ven y siéntate, vamos a comer.- respondió, su camisa estaba recogida en las mangas, el siempre vestía a la medida, su cabello y barba perfecta, el lunar de su mejilla que lo hacía ver deseable hacía que mis piernas temblaran, Máximo en verdad era guapísimo.- Me senté a comer, Máximo hablaba de temas laborales, algunas cosas de la casa y por momentos del tema que nos acontecía, tene

