Capitulo 13

863 Words
Lore olía a rosas, su cuerpo poseia un olor natural encantador. Salax creyó que se bañaba con leche y miel. Es más, creyó que solo se alimentaba de flores y frutas. Tenía una personalidad muy desarrollada y natural. Aprendía a hacer contacto visual y se sintió muy seguro al dar el primer paso. Su olor también le generaba atracción. —¿Que carrera sigues?— le pregunto Salax aún sabiendolo, quería escucharlo de sus propios labios. —Literatura medieval. —¿Y eso sobre que trata?— empezaba a sentirse atraído, quería exprimir la información. — Textos religiosos, teológicos, profanos y filosóficos escritos en Europa durante la edad media. — Interesante, dime que te motivo a estudiar algo así. — Me encanta la literatura, sobre todo la originada en la Edad Media, el sincretismo producido por el cristianismo al unificarse con las doctrinas griegas del alma, es muy exquisito. Al realizar los respectivos paralelismos con la filosofía oriental me doy cuenta que la cultura e ideas con respecto al alma de este planeta son similares. Sus palabras tenían cierta sofisticación. Sintió aún más conexión. —¿Y tú? ¿ Que te gusta? —La biología y la astronomía. Me gusta burlarme de nosotros. Los sistemas creados por los humanos dan risa, por ejemplo la separación de países y la creencia de que algo nos pertenece es una idea absurda cuando contemplas las Unidades Astronómicas - aparentemente desperdiciadas - que yacen en el vacío interestelar. —¿Por qué crees que el hombre actúa así? —Bueno, viéndolo desde la perspectiva del alma concebida por los griegos, se debe a que el alma aspira ser. El alma aspira experimentar el todo, cuando te das cuenta de que el universo te pertenece no tienes motivos para aferrarte a nada. Al sentir la unidad con el cosmos abandonas las ideas egoístas. Jamás pelearias por un trozo de Tierra. Parece simple, pero mira las guerras y matanzas por un tema mal comprendido. Lore notaba su ingenio al unir conocimientos de su especialidad con las suyas a una velocidad desconcertante. Empezaba a sentirse atraída. La sala se oscureció, al instante estrellas, planetas y nebulosas aparecieron virtualmente en el vacío de la sala. Se movían, parecía que tenían vida propia. Estaban juntos en la oscuridad. Tanto tiempo pensándola solo sirvió para que sus deseos de besarla se intensificaran. Estaban muy cerca el uno del otro. Salax tocó su hombro y le señaló la nebulosa de Orión, posee zonas verdosas, además de algunas regiones rojas y otras azuladas con tintes violetas. Salax estaba con la mira puesta en la nebulosa, anonadado y perdido por su belleza. Lore le vio el rostro estúpido que ponía, ambos vivieron una experiencia mágica del cosmos. —¿Dime qué pasa por tu cabeza?— le dijo Lore al notar que Salax no retiraba la mirada del paisaje estelar. —No pienso nada, estoy intentando comprenderlo todo con el sentir. Para casos tan extremos de comprensión dudo de la lógica y la razon —Entonces ¿Que sientes? —Siento una profunda admiración por el universo, más allá de lo que se pueda describir— dijo hechizado, puesta su vista en las nubes interestelares, cúmulos estelares, regiones H II y nebulosas de reflexión de Orión. La nebulosa forma una nube casi esférica, donde la densidad máxima se alcanza cerca del punto central. La nebulosa de Orión es un ejemplo de incubadora estelar, donde el polvo cósmico forma estrellas a medida que se van asociando debido a la atracción gravitatoria. La llamaron, tenía que volver donde su grupo. —Me tengo que ir— le dijo. De manera tímida le dió un beso en la mejilla. Salax sintió sus cachetes rellenos, le pareció una de las sensaciones más deliciosas experimentada por los seres humanos. Vio su estilo al caminar, era muy segura de si misma. Sus pasos firmes también lo enamoraron. —Espera, quiero volver a verte— le dijo Salax. Lore se sentía atraída intelectualmente por el. Pero no le atraía como hombre. —Esta bien ¿Que deseas? —Quiero verte en el parque aurico, ese de los cristales— lo dijo con mucha seguridad, no quería vacilar en sus decisiones. Quería que percibiera su determinación. También sintió que la relación fluiría más al tener contacto personal que por medios electrónicos. Lo había analizado desde hace tiempo, la virtualidad es un sistema frío, no tiene sentimientos, en eso se diferencian los seres humanos de las máquinas. Solo si percibes al hombre como una cosa inerte, cosa que hacen las corporaciones: considerar al hombre como una auténtica máquina de trabajo. Una entidad y no una criatura sintiente. La vio partir, agradeció a su Dios el haberle regalado una experiencia así, dicha experiencia se quedaría mucho con el. Saltaba de alegría, se unió al grupo con cara de pillo. Tenía demasiado metido en la cabeza las ideas del romanticismo. Se sintió atraído por dicho movimiento surgido en el siglo XVIII. Verla de cerca hizo que memorizara todo de ella: su olor, su caminar, su voz, su rostro y su cuerpo. Los tenía bien visto, inmortalizadola en su cabeza. Su cabeza no concebía del todo el enamoramiento.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD