-trajeron tus cosas desde los diferentes lugares donde estaban y tienes todo lo necesario para tu comodidad- dijo él más cálidamente y se trazó a simple vista, pero sólo se puso a espiarla
Dylan no lo podía creer, cómo terminó en este embrollo, que ni ella misma sabe. Sé puso a mirar, mejor la habitación y vio sus antorchas egipcias qué le había regalado Menw. Empiezo a caminar y noto que todo era exquisitamente lujoso.
También vio los armarios de ropa, todas muy distintas a las que ella usa y por cierto muy costosas, pero no le importaba
Ella se arrodillo diciendo -virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos. Dame tu ayuda quiero salir de este castigo, ya he pagado muy caro mi existencia, te pido que me concedas ese milagro y voy te juro que visitó la tumba de mis padres cada 3 meses y te llevó flores para tu altar- agarrando con las dos manos un pequeño collar con el dije de ella que le había dado Rey antes de salir de prisión.
Keenan nunca había visto ese lado de ella, se oía tan triste y devastada que no podía creer que era la misma mocosa insolente y desobediente, con la que hablo hace unos minutos.
Dylan dijo para darse ánimos -bueno, no se puede llorar sobre la leche derramada, ni llover sobre mojado- levantándose y buscando la manera de escapar de allí
Salió de la habitación, notó qué está lleno de sodids mujeres vestidas como maids de los años 50's y también vio varios varones armados, pensó “vaya, pensó en todo ese condenado ", prefirió volver donde la dejaron y dormir.
"ella con el tiempo se acostumbró a estar en prisión, se comportaba como hombre y vestía como tal. Sé dedicaba a hacer ejercicios, sé fue ganando lentamente el respeto de los demás reclusos, por su rebeldía y astucia."
-despierta, Daphne- dijo Keenan estando casi encima de ella, pensó "vaya que tiene un sueño profundo"
Dylan estaba adormilada, cuando vio esos lascivos ojos violetas a casi a 15 cm de ella dijo -pero, ¿cuál es tu maldito problema? Y quítate de encima mío - estaba molesta, sí el supiera lo difícil que es para ella dormir, no la hubiera despertado, aunque como era un bastardo, no le importaría
-tienes que trabajar, me tienes que servir de algo- dijo Keenan trazándose al final de la cama con los brazos cruzados
Dylan se levantó suspirando pensó “por Dios, ¿dónde firmo para no verlo nunca más?”- no puedo, primero no tengo mis armas aquí y necesito mi ropa de Kevlar- dijo ella poniendo los pies en la alfombra
-tu ropa de trabajo se encuentra en tú armario número cinco y tus armas en la armería y ¿Por qué necesitas armas si eres una demonphr? - dijo Keenan, aun no entendía porque necita armas si con sus poderes básico era más que suficiente
Dylan pensó “si supiera, que no puedo usar mis poderes sobrenaturales, porque no consumo ni sangre, ni almas de ninguna clase, solo sustitutos” dijo levantándose – no me gusta hacerlo personal, ni ensuciarme las manos de porquería ,además es más rápido y eficiente-
Keenan pensó “no creo ese argumento algo más hay de ella, que no está en los registros de la agencia, ni nadie más sabe y solo en su mente esta, pero su mente estaba bloqueada, tiene un muro que permite que nada entre ni salga” y dijo –me dices que nada es personal, para ti-
-exacto, sé que viviere muy poco, para tomar lazos muy personales con otras criaturas ni me entusiasmo con la idea de tener algo estable porque sería una completa pérdida de tiempo- dijo ella con profesionalismo, pensó “cada palabra que dije es mentira, pero no le daré clave en mis puntos débiles”
Dylan tomo su conjunto de pantalón corto y un suéter, y botas de combate, entonces Keenan vio que la mejor manera de conseguir información es hacerse el curioso, pregunto - ¿Por qué utilizan ropas cortas para trabajar, si otras podían protegerlas mejor? -
Dylan no entendía cuál era la curiosidad de él, pero si la libraba de tenerlo cerca tocándola le respondería hasta la más estúpida, respondió – nos da más flexibilidad, ropajes cortos porque nos son más cómodos y flexibles, además que no corremos el riesgo de infectarnos ni dañar evidencias o la mercancía- mientras se ponía los guantes
Keenan por fin entendió esa parte, pensaba que lo hacían por exhibicionismo o para buscar a alguien que las mantuviera, pero se equivocó ¿en qué otra cosa se habrá equivocado con las centinelas? - muy bien, tienes 3 minutos- dijo el mirando el reloj
-que sean 5, no encuentro mi multifuncional, ¿Dónde lo habrá metido tu gente? - dijo ella revoleteando a su alrededor
Keenan saco de su bolsillo de su chaqueta, el pequeño dispositivo parecido a un reloj de mujer diciendo - ¿será este, Daphne? - mostrándolo entre sus dedos
Dylan lo miro diciendo - ¡sí, es ese!, pero otro modelo y ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames Daphne? - quitándole el reloj de las manos y sacándole la lengua
Keenan tomo esa misma mano y la trazo hacia lo que parecía el jardín de alguna mansión, -atacaron la residencia del leader Drake, cuando él no estaba y dejaron la cabeza de un humano en el estudio de su consorte, mientras estaba en la recamara principal- dijo el cambiando radicalmente de tono
-y yo ¿Qué tengo que ver en todo esto? - pregunto Dylan, porque hasta el momento, no sabía si le tocaba investigar o proteger
-simple, vas a proteger a la consorte hasta que él venga, después investigaras la escena, me encargare que nadie la dañe o interfiera la evidencia- dijo Keenan, era la mejor manera de mantenerla apartada
-bien, de centinela a niñera, ¡como progreso! Y hablando ¿Dónde está ella? - dijo Dylan caminando
-está en las escaleras, con varios starters-dijo Keenan analizando el terreno, estudiando los motivos pensó “¿Quién sería tan estúpido como para tocar la consorte de un leader y más la de Drake sabiendo que la adora?”
Dylan busco una escalera de tres que había, y por fin la vio, sentada en unos de los peldaños con dos starters cuidándola. Camino hacia ellos diciendo – apártense, tengo que ver a la consorte-
-tu eres la centinela, que me dijo Dixon que me cuidaría- dijo Anastasia mirando a esa mujer que no era nada parecida a ella, esta se veía que ni siquiera hubiera gritado
-sí, supongo ¿Cómo fue el atentado lady Anastasia? - dijo Dylan mirándola, era una rubia de ojos dorados y piel clara, vestida de celeste claro y lila; creía que era una sanadora por la forma de ser y vestir, tan bien se notaba que era delicada.
-llámame Ana, yo estaba en mi dormitorio buscando un libro de hechizos, cuando llegue a mi estudio, encontré esa horrible cabeza de vampiro en mi escritorio; entonces grite de espanto porque parpadeo- dijo lloriqueando Ana, notando el parecido de ella con su consorte, los ojos grises platino, el cabello cobrizo, la piel clara y casi la esencia que emanaba solamente que era femenina.
-muy bien, bueno lo primero que haremos es decirle a Keenan, que necesitan un sistema de seguridad en todo el perímetro y me encargare de usted hasta que regrese su consorte- dijo Dylan analizando donde poner los sensores y cámaras
Ana se levantó diciendo con una sonrisa conciliadora–está bien, te acompaño, pero antes ¿Cuál es tu nombre y rango? -
Dylan miro a la consorte, -Dylan Taylor, clase psi-alpha, cinta negra- dijo ella buscando a Keenan con la mirada
-muy bien Dylan, solo dime que hacer y lo hare- dijo Ana aun sonriendo, sintió la frialdad de la centinela
-sígueme- dijo Dylan notando que este no fue un ataque normal, solo fue hecho como advertencia o una forma de asustar a Ana, porque la pudieron haber matado antes de que gritara o alguien se diera cuenta.
Keenan estaba chalando con Drake, pidiendo una tregua por el momento entre los leaders solo hasta atrapar al psicótico, después podrán seguir su batalla campal por los dominios.
-tu consorte estará bien, he puesto a una centinela a cuidarla; además en el atentado no recibió ni un rasguño- dijo Keenan fríamente, lo que menos le importaba era la diplomacia
-te creeré esta vez, pero si mi consorte es dañada en tus dominios, tú pagaras las consecuencias- dijo Drake tratando de mantenerse en frio, ya había perdido a su hija, no perdería a su amada, aunque tuviera que exterminar a medio mundo.
Ana vio que Drake estaba allí grito - ¡Drake! - corriendo hacia él, emocionada por verlo, aunque solo se había ido por 8 horas
Dylan solo vio las reacciones de esos dos y se apartó del camino, vio como él le abría los brazos a ella y se abrazaban como si no se hubieran visto en siglos, lo que sería mentira ya que cuando un vampiro encuentra a su consorte; no pueden apartarse nunca más. Pensó “Dios, libre al demente, que desee interferir entre esos dos”
-disculpen, pero necesito hablar con él que va a pagar, lo necesario- dijo Dylan con molestia, no le gustaba estar donde estaban los enamorados.
Drake miro aquella mujer, que se veía casi tan delicada como su consorte, excepto por las armas y las cicatrices, pero, aun así; además de tener los rasgos tan parecidos a él. –Perdona, pero ¿Quién eres tú? - dijo con delicadeza
-cariño, ella es la centinela que me cuida- dijo Ana en tono explicativo con las manos en el pecho de Drake
-pero si esta para que la cuiden a ella y no al revés. ¿Cuál es tu nombre linda? - dijo Drake pensativo, esa niña despertaba en él un instinto paternal
Dylan aun escéptica, él era una de los pocos seres que le había dicho algo lindo con ternura y no con lujuria - Dylan Taylor, sire. Tengo que hablar con usted. - dijo seriamente
-muy bien, ¿Qué tienes que decirme? - dijo Drake extrañado por el nombre de ella, pensó que tendría un nombre más delicado
-necesita un sistema de seguridad, que registre todos los movimientos, no identificados del perímetro; es decir cámaras de visión laser y detección de calor, sensores en las entradas y salidas; poner códigos de seguridad- dijo Dylan calculando a través de su intercomunicador los puntos y ángulos donde poner los equipos
- ¿Qué es lo que necesitas, Daphne? - dijo Keenan intentando calmarse se moría de celos por la forma en que Drake la llamo
-es la última vez, que te digo no me llames así. Necesito varias sigmas, taladros inalámbricos, cableados de fibra óptica y 2 horas. Sin civiles de ningún tipo, ni siquiera ustedes- dijo Dylan
-está bien, tendrás lo que necesites, pero no puedo llevarme a mi consorte. Tendrá que quedarse aquí contigo- dijo Drake aun no pudiendo creer que esa dulce flor de loto imperial, fuera el demonio que le dijeron
Dylan lo miro, pensó “tendré a esta mujer encima, por suerte me hace caso”, -muy bien, sire- poniéndose en posición de firme
Keenan pregunto - ¿Por qué necesitan que nos vayamos? - mirándola aun sin creer del todo en ella
-no podemos a exponernos a fallas de civiles- dijo Dylan pensando “no podemos revelar, nuestros secretos a los civiles”
-tenemos que hablar, Keenan- dijo Drake dudoso, no confiaba en él, pero eras mejor tenerlo de su lado
-como digas, tenemos asuntos pendientes- dijo Keenan, halándola a Dylan a un lugar a aparte
- ¿Qué rayos quieres? Ya estoy aquí, estoy haciendo mi trabajo- dijo Dylan molesta, no le gustaba que la mangonearan
-si te atreves a escaparte o hacer algo sospechoso, matare a todos tus amiguitos uno por uno, mientras tú los ves. Te encontrare y te castigare como nunca han hecho- dijo Keenan en tono amenazante, pensó “no tienes, ni idea de lo que soy capaz, por tener lo que quiero”
Dylan vio que hablaba en serio, muy en serio; se contuvo diciendo –no me pienso escapar, no estoy loca, además no me has pagado- apartándose de él
-espera, ten- dijo Keenan dándole su chaqueta, para que todos supieran que era de él. Además de tener como encontrarla mientras la tuviera puesta
- ¿para qué me das esto? Si yo no siento ni frio, ni calor- dijo Dylan extrañada por la actitud de Keenan
-para que te protejas y no me interesa que tu sientas. Quiero que la lleves puesta- dijo Keenan con posesión, estaba perdiendo el control, algo que no le gustaba
Dylan tomo la chaqueta de mala gana y con mala cara y se la puso tenía ese olor a frutos rojos con perfume Aramis, - ¿feliz? Ahora déjame en paz- dijo ella
Keenan después domaría a esa mujer, pero antes tendría que hacer un poco de diplomacia, se trazó junto con Drake y solo quedaron Dylan y Ana
- ¿tú y Keenan son algo? - pregunto Ana, veía la actitud de Keenan hacia ella, jamás lo había visto así, él era frio y muy racional, además mantenía contacto casi nulo con las mujeres.
-no, además de enemigos jurados- dijo Dylan esquivando el mirar, después dijo - ¿desea ir algún lugar, mientras instalan el sistema? -
-no querida, quiero quedarme aquí. Te prometo que no estorbare- dijo Ana acercándose a ella
-vamos al piso de arriba, estará mejor allí- dijo Dylan, era una regla no permitir que los clientes vieran como instalaban el sistema, por defensa propia y de ellos.
-ven, vamos a mi habitación- dijo Ana guiándola través de la enorme casa, la llevo a una habitación pintada de azul cielo con varios libros, esferas de poder; era como su lugar privado.
Dylan se quedó en la entrada y no camino más, no deseaba formar una relación muy formal con ella, por su propio bien;
-oye, ven no te quedes allí parada- dijo Ana sirviendo te de canela con galletas de chipas de chocolate, colocándolas en la mesa
Dylan camino hacia el sillón que estaba allí y se sentó, mirando la bandeja y todo el lugar, se veía que ese hombre la adoraba como nadie, -recuerde, que soy una centinela no su amiga, ni conocida- dijo ella, no le gustaba ser dura, pero si ser clara
- ¿Quién dijo que no podemos volvernos amigas?, toma una taza y come galleta si quieres, no es divertido, hacerlo sola- dijo Ana, ella no tenía muchas amigas, Drake era un poco sobreprotector con ella
-no puedo comer nada sólido, ni tomar nada caliente; pero aprecio el intento- dijo Dylan tampoco era recomendable mostrar debilidades, pero esperara que comprendiera y no se lo tomara a mal
Ana se quedó intrigada diciendo - ¿Qué te parece un batido? - sonriendo, tomo la bandeja y la puso en otra mesita
-me parece bien, si se puede de chocolate, mejor- dijo Dylan bajando un poco la guardia, porque se veía que Ana era buena
-si, por supuesto Dylan- dijo Ana usando un poco de magia, pregunto con curiosidad - ¿Qué hace que una chica tan bonita como tú termine siendo centinela? - mirándola
-no depende de nosotros, a nosotros nos eligen y no tenemos otra opción- dijo Dylan pensativa y un poco distante
Ana solo pudo asentir, mientras el daba el vaso de batido a Dylan y dijo alegremente - ¡disfrútalo! Y me puedes preguntar lo que quieras-
Dylan lo tomo sospechosa y pregunto - ¿Qué eres tú? - tenía sospechas sobre que podía ser bruja blanca, hechicera, sanadora, hada o fae
-soy una sanadora de auras- dijo Ana ella era una de las pocas que había en el mundo y comprendía la duda de Dylan
Dylan escucho unos pasos discordes, que no eran de los sigmas; después unos gruñidos, dijo –quédese aquí y no salga hasta que yo le diga- poniendo el sillón boca abajo y colocándola allí
- ¿Qué ocurre Dylan? - dijo Ana preocupada, ella no era una guerrera, más bien una carga para Drake y para todos, aunque él diga lo contrario
-solo déjeme, confirmar unas sospechas. Ahora, por favor guarde silencio- dijo Dylan para calmarla, lo que menos necesitaba era una consorte nerviosa.
Ella salió lo más silenciosa posible con sus armas de fuego en mano y apartándose de donde se encontraba Ana, vio que eran unos espantosos trollzs de varios colores con mucha fuerza, pero poca inteligencia y muy manejables para alguien con algún poder mental. La vieron y empezaron a correr hacia ella;
Ella comenzó a dispararles, noto que eran cuatro trollzs uno azul, verde, amarillo y anaranjado, les disparo hasta que se quedó sin municiones apenas les hizo unos balazos, pero no le hicieron efecto y saco las sais y empezó a pelear frente a frente con ellos. Vio a uno azul y él la arrojo contra la pared, dejando marcas en ellas tomo su arma y le dio en el ojo.
Se levantó y le dio una patada en la cara al verde pensó “creo solo poder contenerlos, usando Krav magá (técnica que parte la pelvis de una patada)” equilibraba toda su fuerza en sus piernas mientras atacaba con sus sais; amarillo le dio con un mazo en la espalda pensó “eso dolerá, mañana”, se giró y atravesó su pecho con la sai. Dijo –uno menos, faltan tres-
Se subió arriba del cadáver del amarillo, lista para la segunda ronda. Él azul la embistió con contra el piso sosteniendo un hierro caliente, cerca del rostro de ella. Uso su cuerpo para empujarlo, mientras eso el hierro tuvo un leve contacto con su rostro y su piel áspera y llena de espinas le hizo varios cortes, la protegió un poco la chaqueta de Keenan. Se levantó y le partió el cráneo de una patada.