Resignación

3089 Words
-simple ellas inhiben sus cantidades de veneno o son inmunes, se dice que cuando una arpía se enamora no transmite veneno a su amado, ni al fruto de su vientre, ni familia- dijo Rina ayudando a sostenerse a Dylan -vamos a ver si entendí, son unas malditas hasta que se les ablanda el corazón por alguien más que no sea ellas- dijo Jack, por más que lo odiara tenía que reconocerles a sus centinelas que son más listos de lo que todos creían. -ni tanto, si ellas se enamoran de alguien que no les corresponde. Será muy doloroso para ese y para aquel que se atraviese en su camino. Muy parecidas a las fénix y sirenas- dijo Galen buscando algo para aliviar a Dylan. Jack dijo –Dylan tomate 24 horas libres, para que te sanes. Enviare a otro para que finalice el trabajo de hoy- con voz metódica no le gustaba para nada despreciar recursos, pero también sabía que, si la forzaban a trabajar así tal vez, la perdería por unos meses. -vas a trabajar, por algo te estoy pagando- dijo Keenan no le importaba que la excusa que le pusieron un veneno, ella movería su trasero y se pondría a trabajar no interesaba el precio. - ¿acaso te volviste más estúpido en 5 minutos o qué?, no ves que estoy paralizada del lado derecho y que te soy inútil por el momento- dijo Dylan le costaba pararse, lo que ella no les dijo es que por su naturaleza demonphr le hace un poco más daño, porque un es una niña para las dos especies. -no me importa, aunque sea servirás para cebo- dijo Keenan dándole la espalda a la centinela él no creía en el llanto ni quejas de mujer. -yo la sustituiré, sin costo adicional- dijo Galen con tono muy determinado, no permitirá que él la deje en coma por un capricho. Keenan se burló diciendo –debes felicitar a tu amiguito, Daphne es muy valiente. ¿Tal vez debería quebrarle los huesos? para que no se meta en lo que no le importa- en forma despectiva   -olvídalo, Galen. Yo iré, pero esto le costara mucho más y me oirá quejarme en todo el camino- dijo Dylan analizando la situación, ella prácticamente tenía la mitad de su cuerpo paralizado, pero podía trabajar solo tendría que llamar a doctor. -Jack llama al doc. Para que me inyecte algo- dijo Dylan sosteniendo casi todo su peso en el lado izquierdo. -no es necesario Dylan, estoy aquí desde hace un buen rato- dijo el doc. Mirando a Dylan, él era su psiquiatra, medicina general, pero sobre todo su amigo; le importaba mucho que ocurriera con ella por eso vino. -bueno, como ya sabe recibí una pequeña dosis de veneno de arpía- dijo Dylan acercándose a él caminando por inercia. El doctor la sentó en una de las patrullas, mirando la herida le sorprendía que aun ella pudiera hablar –esto se ve terrible, dudo que puedas trabajar- con preocupación porque se le estaba hinchando. -por última vez, patéticas bolsas de carne. Ella se va a largar a trabajar- dijo Keenan, esos centinelas podían decir misa acerca de la condición de ella, no le importaba. Estaba perdiendo la paciencia, le dieran lo que le iban a dar y se largaran. El doctor supo que no había salida, él no quería ser el causante de una masacre – ¿Dylan quieres anestesia o te doy algo para morder? - dijo en tono de pregunta -no voy a gritar, adelante- dijo Dylan, quería sacar a todos de este asunto entre más rápido mejor. El doctor saco una daga y le fue sacando el veneno del organismo junto con la pluma; Rina no podía ver porque sabía que dolía, pero Dylan no decía nada, ni siquiera mostraba signos de dolor. El doctor puso unas inyecciones y le cubrió con vendas la herida; les dio unas pastillas –listo, tienes que tomarte estas cada 8 horas y después de esto tomar reposo- dijo alejándose de ella. Dylan miro su herida, ella no solía matar ni torturar a sus fugitivos, pero este sería la excepción –terminaron el drama- dijo Keenan cabreado odiaba que le hicieran perder el tiempo y más por algo sin valor como una centinela. -sí, ya terminé la obra, aunque tuvo un público terriblemente idiota- dijo Dylan con sarcasmo, Keenan no le iba joder la vida ni él, ni nadie. Ella aún tenía el lado azulado y todavía estaba un poco lenta, pero servía para joder por lo menos; observaba a Rina, el amor le había pegado duro, porque estaba pegada Cahal y él tampoco estaba muy bien que digamos, también estaba loco por ella. Dylan pensó “¡qué bonito todo el mundo! Cada quien está con su pareja este día y yo aquí bien jodida con este idiota, que nos odiamos mutuamente y lo peor es que él me manda”, mientras escuchaba música, lo juraba apenas que esto acabara se largaba. - ¿Dónde están Daphne? - dijo Keenan con voz neutra, en el nombre de ella él lo decía haciendo fuerza en la última e; -a siete manzanas de aquí, más bien en los límites de Manhattan- dijo Dylan mirando el mapa de Nueva York a través de su intercomunicador. -cómo hay poco tiempo, iremos por aire- dijo Keenan apareciendo por la parte de atrás de Dylan - ¿por aire? - dijo Dylan aun abrumada por el leader que se encontraba detrás de ella y tan cerca que siente el latido de su corazón. -sí, Cahal tu ve con la delta y yo con alpha- dijo Keenan tomando a Dylan por la cintura y alzándola en pleno vuelo. Dylan había oído que los leaders podían trazarse y volar, pero hasta ahora sabía que solo podían hacer una. Esto era ridículo él podía hacer la dos y lo peor con qué derecho la carga como un saco de papas. - ¿Quién te dio el permiso de tocarme? -dijo Dylan con una voz cortante, ella podía ser todo lo que quisieras, pero fácil jamás, “ella no te tocaba y tú no la tocabas” Keenan se rio pensó “increíble muchas hacen filas por ser mis amantes o que le ponga atención y esta se enoja porque la cargo” -no lo hago por placer, aunque pensándolo bien debería soltarte- dijo él en tono de burla. Dylan miro que están arriba de 600 metros y cualquiera sabía que esa caída dolería, ella sabía que maldito la podría tirar en cualquier momento - ¡oye! mi practica para ser pelota, se terminó- dijo ella Keenan aún seguía riéndose, pero por alguna extraña razón no tiraría a la centinela; ella se sentía tan fría hasta él que era un vampiro completo, estaba un poco cálido, claro después de probar sangre humana. También aún lo intrigaba el basilisco de la espalda, los demonios del sexto infierno eran juntos con los del séptimo muy escaso. -es aquí, en el sótano-dijo Dylan mirando que era un edificio de 4 plantas, antiguo; Keenan la bajo lentamente y ella que pensó en serio la tiraría y tendría que ver como caería. - ¿estás segura? - pregunto Keenan porque el edificio se veía tan tranquilo casi inhabitado, miraba el territorio, no confiaba mucho en la centinela -sí, se encuentran en el sótano y son más 3 aunque no estoy segura de que especie sean- dijo Dylan tomando sus Ak-47 con bala de cianuro con plutonio una mezcla tan letal, que solo le hacen 20 balas al año. Aún estaba resentida del veneno de arpía, pero lista para la acción, se lanzó desde la azotea, ella resistía la caída de 15 metros, pero no más. Bajo por las escaleras de la azotea suavemente para que no se oyeran sus pasos. Se escuchaban celebraciones o gritos; no se distinguían bien, podrían ser los dos. Miro a través de la ranura de la puerta, abrió la puerta y empezó a disparar a matar; Keenan había creado un extraño campo de fuerza. Había un brujo, que cuando Dylan se salió de campo de fuerza, la arrojo a ella contra la pared, con un hechizo oscuro. Ella se levantó y vio que casi destruye la pared con su cuerpo, ese era el día que ella era una bolsa de boxeo de alguna manera macabra. Vio como Keenan les extirpaba el corazón del pecho a todos y cada uno, sin esfuerzo alguno mientras se reía; ella solo lo miraba con horror y algo de admiración. –Y esa cara, no sabes apreciar los buenos regalos, pueblerina- dijo él con voz de desafío -no aprecio la crueldad, más bien la desprecio- dijo Dylan mirándolo fijamente examinando al leader, tenía el conocimiento que él podía llegar a ser infinitamente cruel como le arranco las plumas a un arpía una por una en el central park. -entonces ¿Cómo eres centinela? O que hay tan pocos que ponen a cualquier idiota hacer el trabajo de escorias- dijo él con mucho desprecio, mirándola despectivamente mientras la analizaba. -no cualquiera es centinela y te mataría dejar de insultarme, cada vez que hablamos- dijo Dylan estaba harta pues casi nadie sabía del duro entrenamiento para llegar donde ella esta.  Ella quedo paralizada sospechaba internamente que habían más, de lo que veían. Sintió el aroma de magia oscura (azufre) que era muy poderoso, que se podía decir que el que la tiro contra la pared era un niño de cuna. Se quitó parte de la tela de la falda pantalón; lo usaría como red para atraparlo, pero necesitaba a otro hasta que vio que llego Rina, - ¡Rina maniobra 321 ya! - grito mientras le pasaba un brazalete Rina lo tomo y se puso en el brazo, activo el mecanismo de liana (una cuerda de aleación de titanio con un imán que se adhiere a cualquier material “metálico y no metálico” que permite pasar a través de los edificios) y Dylan dio un salto y lo adhirió a un edificio soltó parte colgante de la ropa; caminando verticalmente le paso el otro extremo. Dylan esperaba que el hechicero pasara, muchos poseían debilidad al Kevlar, de lo que estaba hecha la gran mayoría de su ropa; Rina estaba esperando la indicación de Dylan, rezando no fallar en alpinismo extremo. ¡Ya! -grito Dylan vio a al hechicero, se lanzó sin importarle las consecuencias; dejo caer la tela que pesaba más de 25 kilos; retrajo la cuerda y camino hacia el hechicero que gritaba - ¡Sáqueme de aquí, no puedo respirar! - -agradece que es solo eso y no otra cosa- dijo Dylan con cuestionable calma, acercándose a él con un adormecedor, no confiaba en la capacidad de la tela; ella se la levanto y por allí mismo le dio una inyección en el cuello, lo adormeció.  Observo al hechicero, si alguien viera lo que ella ve, diría “¿Cómo algo que parece tan bello puede ser tan peligroso?” hasta ella se aplica en esa frase. Lo cargo entre los hombros, es lo mínimo que se merecía, fue hasta Keenan diciendo –aquí tenemos a uno para interrogar- -vamos a matarlo, no me interesa nada que él sepa-dijo Keenan despectivamente, no dejaría a nadie vivo, además él sabía quién era lo que no sabía él por qué. - ¿Qué te volviste loco? Podemos descifrar más de la misión-dijo Dylan, ella no estaba de acuerdo con la matanza injustificada solo por mostrar tu poder, ni siquiera le gustaba la normal. -te dije que no me interesa, Daphne- dijo Keenan preparándose para matar al hechicero sin compasión -dije que no lo matarías, necesito saber lo que él sabe- dijo Dylan molestándose pensando “¿Cuál es su problema? Le mataría escucharme o tan solo dejarme trabajar en paz” Ella le dio el hechicero a Galen diciéndole –llévalo a la agencia, a la sala de interrogatorios- estaba agotada, aburrida, deprimida y molesta del mundo solo quería dormir. -bueno, señoras y señores me largo de aquí- dijo Dylan no iba escuchar a nadie, estaba manchada de yo no sé qué de la matanza de Keenan y por dentro tenía veneno ¿qué más querían? -yo no te he dado el permiso de irte, Daphne-dijo Keenan en tono burlón, ella trabajaría hasta que aprendiera que ella no es nada más que basura. Dylan lo miro y dijo – ¡vete al carajo! - estaba muy aburrida de la soberbia de Keenan y si él podía destruir el cerebro con la mirada, pero no le importaba no iba a ser una lameculos, que se olvidara de eso prefería estar muerta. Se fue caminando hacia la casa de Declan que estaba cerca del Bronx, no tenía ánimos de pasar medio Nueva york para ir hasta su casa; escuchaba que Keenan o alguien le gritaba, pero para la atención que le ponía, solo oía murmullos. Llego más rápido de lo que esperaba a casa de Declan ahora solo rezaba que estuviera y así no tuviera que patear la puerta; toco el timbre espero unos minutos y le abrió Declan diciendo - ¿Qué te paso Dylan? - con tono preocupado sabía que ella era fuerte, pero tenía sus límites y que nunca había trabajado un 22 de diciembre la tomo de la mano y la hizo pasar. -simple un idiota llamado Keenan, me arrastro a trabajar aun con veneno de arpía- dijo Dylan, Declan era lo más parecido a un novio que tenía la cuidaba bastante, aunque no lo pareciera. - ¿con veneno de arpía? Es que está loco o quiere matarte; lo matare- dijo Declan muy molesto, no le gustaba que Dylan fuera centinela, pero una vez que lo eres siempre lo serás hasta la muerte  Dylan lo miro ella no lo enviaría a su muerte segura dijo –no lo hagas, no es un tonto que se llame Keenan, es el leader con el estoy trabajando a la fuerza- estaba pensativa y se sentó en un sillón que él tenía allí. Declan suspiro diciendo –déjame buscarte una ropa nueva y acomodarte mi recamara- subió las escaleras del segundo piso pensando “que extraño Dylan no es exhibicionista, ¿Qué hace que recorra el Bronx? En pantalones tan cortos y blusa tan corta sin chaleco o algo” Dylan subió al segundo piso y se metió al baño primero se tenía que quitar todas esas porquerías que tenía encima; la casa de Declan era su segunda casa allí iba cuando no le interesaba si el mundo se iba a la fregada. Escucho el tono de su intercomunicador, ni lo contesto, no le importaba en la más mínimo lo único que quería era tirarse en la cama y que no la molestan más. Se metió a la ducha, tomo el champú y se lavó el cabello; Recibió un mensaje en su intercomunicador que también ignoro mientras tomaba la toalla de Declan, después se la arreglaría con él. Salió del baño mojada con los cabellos ondulados recorriéndole la espalda. -así eres una gran tentación, sabes- dijo Declan mirándola de arriba abajo; a él le encantaba Dylan, aunque no le gustara que fuera centinela, pero sabía que una vez que eres centinela siempre lo serás. -si claro Declan, recuerda que sé; que estabas con Rina hace como dos días-  dijo Dylan, no es que estuviera celosa, ni nada, pero no iba a permitir que ella sea plato de segunda mesa de nadie. -ella estuvo en mi casa, pero no en mi cama ese lugar solo lo ocupas tu- dijo Declan en tono de inocencia, en serio a él no le gustaba Rina, él la veía como una amiga ni nada más, además era de su hermano. Ella solo lo miro y no dijo nada, solo quería descansar y ella sabía en el fondo que él la quería –está bien, tus ganas por el momento- dijo ella sonriendo pícaramente Declan sonrió diciendo –en la recamara esta tu almuerzo- él aun no comprendía porque ella no comía nada sólido, tomaba lo que sea siempre y cuando no sea sólido. Ella entro a la recamara, conocía esta habitación mucho más que su propio apartamento, ella aquí tenia de todo menos piyamas, porque no la usaba; por eso tomo del armario unos de los suéteres de Declan y se puso a comer o tomar que era lo mismo para ella. Después de un rato se acostó en la cama y se quedó dormida; pero seguía escuchando como Declan arreglaba todo el desastre que ella hizo; y él dijo –Dulces sueños, preciosa- acariciándola suavemente. Dylan sabía que Declan solo la trataba bien a ella, porque a los demás lo trataba muy mal. Se podía decir que ese era con el único sodid que ella mantenía una relación personal o amigos con derechos, porque había que admitirlo que veía muy bien y además tenerlo de su lado le convenía. “–alcaide aquí está la rebelde- dijo unos de los guardia con burlas; mirándola aun mirando si esa mocosa tenía la sangre tan fría como para exterminar a una familia que la recogió de la calle. -con tu eres la rea número 78985 del pabellón de máxima seguridad- dijo con desdén, mirándola, pensó “es una mis reos más valiosos que tengo y lo mejor no hay familia que la reclame, se la podre vender a la agencia” -eso dice mi identificación ¿no? - dijo Dylan en tono de pregunta; estaba cansada que ella fuera una atracción de circo o un mutante. - ¡chiquilla insolente! - dijo el alcaide pateándola en el estómago, Dylan derramo sangre por la boca y se quedó sin aire, miró fijamente y vio que él también era un cobarde, pero de peor calaña. -vaya y yo que creí que los guardias eran malos- dijo Dylan con voz entrecortada y aun botando sangre por la boca, escupió un gran coagulo de sangre y se limpió con la manga de su uniforme. Aún seguía mirando a los guardias y a su dichoso alcaide. Ella pensó “¡increíble! los que se suponen que deben cuidarme me maltratan sin motivo y con los que debo pelear me tratan bien ¿Dónde está la lógica?” se sentó en camarote -si quieres sobrevivir los cuatros años en mi prisión, tienes que hacer todo lo que yo quiera ¡maldita puta de mierda! - dijo el alcaide acercándose a ella y agarrándola de los cabellos
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