Ashton estaba sentado en la parte trasera del viejo y maloliente coche de Trenton. El silencio era un tanto incómodo, puesto que los chicos hicieron diferentes preguntas, intentando entender por qué Ashton había terminado en un hospital por la madrugada. - Entonces, ¿no hay nada que quieras decirnos? – preguntó Trenton. - No – respondió Ash. - No es normal, ¿sabes? – siguió Jamie. – Pudiste morir y no quieres decir por qué. - ¿Vendes drogas o algo? - ¿Te prostituyes? - No, y no... No quiero hablar de lo que pasó anoche, ¿de acuerdo? Estoy cansado, adolorido y confundido. Sus amigos compartieron una mirada preocupante y decidieron dejar de hablar. Ambos estaban volviéndose locos, Ashton había recibido una muy fea paliza y ninguno sabía por qué, ¿cómo iban a protegerlo así?

