Una cegadora luz blanca impedía que Ashton abriera los ojos. Podía, sin embargo, escuchar un par de voces que murmuraban el nombre de Matt. Se obligó, entonces, a incorporarse en la cama. Con el ceño fruncido distinguió que se encontraba en una habitación de hospital. - ¿Louise? – su voz raspó su garganta dolorosamente e hizo una mueca. Louise estaba de pie hablando con un doctor junto a la puerta del cuarto; miró a Ashton y suspiró de alivio. - ¿Cómo te sientes? – preguntó ella, caminando hacia él. El doctor también se acercó. Ashton intentó hacer memoria, ¿cómo había llegado hasta ahí? - Un poco adolorido – admitió, recordando la serie de golpes que había recibido por parte de una pandilla de homofóbicos. Apretó la mandíbula al pensar en ellos, pero inmediatamente l

