Aun respiro. No he perdido el sentido del tacto y puedo ver los colores muy claramente; incluso puedo oír y saborear, pero por alguna razón... no estoy vivo. Miro a ambos lados de la calle antes de cruzar, aunque... ¿Qué es lo peor que podría pasarme si no lo hago y un carro me atropella? ¿Perder la vida? ¿Cómo pierdes algo que hace tiempo dejó de pertenecerte? Sonrío. Estiro las comisuras de mi boca y entrecierro los ojos, pero mi corazón no se llena de dicha. Sigue frío. Late. Puedo sentirlo, pero el frío quema y duele. Intento convencerme de que es algo pasajero. Me lo repito cada mañana, ¿sabes? Desde hace un tiempo quiero creer que no estoy tan perdido como me siento. De veras quiero creerlo, sin embargo, cada día pareciera más difícil encontrar el camino indicado y sentir aquello

