Me quedé inmóvil sin saber qué hacer o qué decir, solo pensaba en Dioniso y en el par de veces, que le había dicho que le haría lo mismo. Pero juro que lo hacía para molestarlo, juro que solo era eso. Con este beso robado, yo no me había sentido nada bien. Fruncí el ceño unos minutos después. —Eso no estuvo bien, Gio. —Me habían dicho de todo, menos que besaba mal— dijo con media sonrisa. Negué —No estuvo bien que me besaras, estoy casada. —Pero ya no están juntos, Ianthe. Además, me dijiste que no te casaste enamorada y que no lo estabas. —Pero tampoco estaba lista para un beso de nadie más— dije furiosa levantándome de la mesa. Cosa que, inmediatamente, me hizo dar cuenta, que la champaña estaba haciendo efecto, porque me sentí mareada y me tuve que volver a sentar agarrándome la ca

