Me quedé en silencio, sorprendida y sin saber qué decir, porque todo estaba pasando tan rápido. ¿En serio él me amaba? Y ¿Tan pronto? Mi silencio no le sorprendió, porque vi cómo cambió su cara de felicidad a enojo, en un par de segundos. — ¿Qué pasa? — preguntó enseguida. Negué, porque no quería hacerlo sentir mal. Sí, él me gustaba y yo lo quería mucho, pero era muy pronto para saber si estaba enamorada. Nunca me había pasado, así que, no tenía ni idea de cómo funcionaban las cosas. —Dime de una vez qué es lo que pasa. Sonreí intentando disimular —No pasa nada, en serio. —Es la última vez que te lo voy a preguntar. ¿Qué pasa? Suspiré — ¿En serio me amas? Asintió y habló con seguridad —Sí, te amo. Te amo demasiado. Me sentí terrible por no poder responderle lo mismo, así que, me

