Secretos entre sombras

1219 Words
Después de eso, Elena se fue a casa. La castaña pasó horas inmersa en el estudio del manuscrito. Las noches se volvieron días, los minutos horas y los símbolos comenzaron a revelar sus secretos. Cada línea parecía una pista que la dirigía hacia un callejón sin salida. A medida que descifraba más, Elena sentía que se acercaba a la verdad, pero también a algo más oscuro. Los días pasaban y la castaña apenas salía de su habitación. El estudio de aquel viejo manuscrito era más importante que cualquier cosa; apenas veía la cálida luz del sol. Elena se sumergió aún más en el manuscrito, como si cada página la atrapara en un laberinto de símbolos y enigmas. Las letras se entrelazaban, formando un camino incierto hacia la verdad. A veces, sentía que estaba cerca de descifrarlo todo, pero otras, la oscuridad la envolvía por completo. Una noche, mientras estudiaba una ilustración muy vieja, notó algo peculiar. Los trazos parecían formar un mapa, y las figuras ocultas revelaban coordenadas. ¿Qué lugar señalaban?, era lo que se preguntaba. Elena decidió seguir las pistas, sin importar los riesgos que esto le traería. El manuscrito no solo contenía secretos, sino también peligros que acechaban en las sombras. Descubrió todas las imágenes que había encontrado en su búsqueda para descifrar aquel viejo manuscrito y las colocó todas en el mismo mural, con las mismas líneas rojas y las mismas tachaduras que los demás. Siguiendo las coordenadas, aquello la dirigía hacia un callejón sin salida, algo que la había hecho tornarse algo confusa, ya que todas las imágenes la llevaban al mismo lugar y en la misma dirección. Sin embargo, el rompecabezas aún no estaba completo porque faltaba la parte fundamental y la imagen principal que desencadenaba todo el comienzo de esta pesadilla interminable. Después de eso, simplemente se limitó a tomar una ducha y luego decidió colocar todas las copias de las imágenes recopiladas en un portafolio y salir de casa rápidamente en dirección a la oficina. Allí se encontró con Martín, quien al verla se acercó y fue recibido con un tirón de brazo. _ Ven aquí _ le indicó _ tengo algo que mostrarte. Este hizo caso omiso a su petición y en silencio solo la siguió hacia donde ella lo estaba guiando. Entraron a una sala vacía, allí Elena abrió el portafolios y colocó todas las imágenes en el mismo orden cronológico en el cual las había puesto en su mural. Además, también abrió la primera página del manuscrito que había descifrado. _Creo que he logrado resolver la primera pieza del rompecabezas _ dijo emocionada. _ Mira. Martín se puso en una posición cómoda para poder examinar las imágenes detenidamente. Para él, era algo increíble que Elena hubiera logrado descifrar la primera pieza. Eso significaba que también podría hacerlo con las demás y eso lo emocionaba. _ Oh, Elena _ dijo con entusiasmo. _ ¡Eres toda una genio! Nunca dudé de ti, no por algo eres la mejor en lo que haces. Elena lo miró y pudo decir que estaba tan feliz como él. Apenas era el comienzo de su búsqueda y todo estaba marchando bien. Se acercó a la mesa y señaló una imagen. _ Mira _ le indicó _ ¿ves esta imagen? Martín la miró confundido, ya que no sabía por qué Elena le preguntaba aquello de repente, pero aún así le hizo caso y hizo lo que ella pedía. _ Sí - dijo confundido _ ¿qué pasa con la imagen? _ Le preguntó. Elena tomó esa imagen y la proyectó en la pantalla de su computadora para que Martín pudiera verla claramente. _ Según mis investigaciones, esta imagen fue tomada en los años 1960 y el manuscrito fue escrito en la década de los 40 _ exclamó ella _ ¿Me explico bien? _ Si _ dijo _ pero ¿a qué quieres llegar con esto? _ Osea, Martín, mira las fechas _ le señaló. _ Como puedes ver, las fechas y los acontecimientos no concuerdan. Mis padres fueron asesinados el jueves 14 de julio de 1950, pero según las fechas, su atentado fue en 1960. Martín la miró confundido, ya que no entendía a dónde quería llegar Elena con todo esto, a lo que ella se limitó a explicarle. _ Martín _ exclamó _ ¿no te estás dando cuenta? _ le preguntó. _ Esta es la segunda pieza del rompecabezas _ dijo. _ Las fechas están entrelazadas entre sí, cada una suma diez años a la otra, como por ejemplo 1940, 1950 y 1960 hasta ahora. Él se quedó sorprendido de lo tonto que había sido cuando las respuestas estaban más que claras. No podía explicar con palabras la expresión que se encontraba dibujada en su rostro en ese preciso momento. _ Wow, no puede ser _ dijo asombrado _. ¿Cómo pude ser tan tonto? _ Exacto _ dijo _ y todas ellas solo apuntan a un solo lugar. _ No me digas que... _ fue interrumpido. _ Sí, al pequeño callejón estrecho que se encuentra en las calles de Cordelia. Las pistas ya se habían conectado y esas imágenes habían cumplido su propósito. El viejo manuscrito aún faltaba por revisarse, pero ya había sido de gran ayuda. Elena había descifrado parte de lo que le había sucedido a sus padres y también de dónde provenían los terroristas que amenazaban al país. Elena y Martín se dirigieron al callejón estrecho en Cordelia, siguiendo las pistas del manuscrito. El lugar estaba sumido en sombras, con paredes de ladrillo desgastado y farolas parpadeantes. El aire olía a humedad y misterio. Al llegar al centro del callejón, Elena notó una marca en la pared. Era un símbolo muy viejo, grabado con precisión. Martín sacó su libreta y comenzó a dibujarlo. Mientras que Elena solo le sacaba fotos. ¿Qué significaba? ¿Era un mensaje codificado o simplemente una decoración vieja? Justo cuando Elena estaba a punto de tocar el símbolo, para sentir su tacto, una voz ronca resonó desde las sombras de aquel estrecho callejón. _ ¿Qué buscan aquí? _ preguntó una figura encapuchada que emergió lentamente. Sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y advertencia. Elena y Martín intercambiaron miradas. ¿Amigo o enemigo? ¿Quién era esta persona y qué secretos guardaba el callejón? La respuesta estaba a solo unos pasos de distancia. Elena y Martín intercambiaron una mirada tensa. La figura encapuchada esperaba una respuesta rápida por parte de ellos, y el callejón parecía contener más secretos de los que ellos habían imaginado. Elena decidió hablar primero: _ Somos visitantes _ dijo con voz firme. _ Solo estábamos de paso y nos topamos con este callejón que llamó nuestra atención, y como somos personas muy curiosas, quisimos echarle un vistazo. _ dijo sin más _ ¿Quién eres tú? La figura se acercó un poco más a ellos, revelando una cicatriz en su mejilla. _ Me llaman El Vigilante _ respondió. _ Este callejón guarda secretos oscuros y peligrosos. Si desean entrar, con gusto les permito pasar, pero deben tener en cuenta que deben estar dispuestos a enfrentar las consecuencias. Martín ajustó su libreta y miró a Elena. Ambos sabían que estaban en un punto de no retorno. ¿Seguirían adelante o retrocederían? La elección estaba en sus manos.
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