Juntos

1316 Words
Capítulo 1 Libro 3 Taylor Diamante n***o. 5 cosas que debes saber de estas hermosuras también conocidas como carbonados. Un verdadero diamante nunca se eclipsa, su brillo sutil lo hace más atractivo, pero dentro de los tipos de diamantes existe uno muy codiciado, el famoso diamante n***o también conocido como Carbonado. Esta belleza morena es rara, su belleza es pura y carece del brillo de los diamantes blancos, pero esto no lo hace menos. Si bien muchos pueden pensar que es un color más, en realidad hay mucho más a él y eso es exactamente lo que te contaremos en esta nota con los 5 puntos más importantes que debes conocer de un diamante n***o. 1. Los primeros días: Hace mucho tiempo, los diamantes negros eran un objeto de deseo utilizado en joyería. El codiciado Carbonado fue utilizado para pulir madera en bosques brasileños y posteriormente fue enviado a Europa para nuevas aplicaciones. El carbonado también fue utilizado para la perforación de roca en el Canal de Panamá. 2. Origen: A diferencia de los diamantes blancos habituales, los diamantes negros no fueron minados, pulidos y vendidos. Antes se creía que los diamantes negros venían del espacio interestelar. Los científicos actualmente creen que los diamantes carbonados se formaron en explosiones de supernovas estelares y fueron alguna vez del tamaño de asteroides que cayeron en el Planeta Tierra. Eso explica por qué se 'encuentran' en superficies más que en las minas. 3. Mitos: Este es un aspecto muy interesante sobre el atractivo del diamante n***o. Mientras que muchas piedras han sido catalogadas como de buena o mala suerte; el diamante n***o va mucho más atrás en el tiempo con una serie de mitos atribuidos. Uno esperaría que existieran algunas connotaciones negativas pero hubo de todo. Mientras que los italianos creían que era la piedra de la reconciliación, donde un solo toque puede limpiar el aire de malos entendidos y peleas entre los amantes. En la India los mitos y creencias fueron extremadamente contradictorias ya que creen que los diamantes negros representan a Yama, el dios de la muerte y lo mejor es evitarlos, por lo que su uso sigue siendo industrial. 4. Las celebridades los aman: Te sorprenderá saber cuántas celebridades escogen esta hermosura negra en un intento de ser diferentes. El diamante n***o no sólo es extraordinariamente hermoso, es algo único. Entre las celebridades que han sido seducidas por los diamantes negros se encuentra Carmen Electra, quien recibió un anillo de compromiso de parte de su tercer marido, Rob Patterson; además, quién puede olvidar conmovedor final de la película s*x and the City 2, donde Carrie recibe un hermoso anillo de reconciliación. 5 . Los diamantes negros más famosos: El más famoso del mundo es el diamante conocido como ?Estrella negra de África?, un diamante de 202 quilates. En segundo lugar se encuentra el ?Table of Islam?, con corte diamante y un peso de 160,18 quilates y en la India se encuentra el ?Ojo de Brahma?, una pieza exquisita. Aquí tienes la versión corregida de tu texto, enfocada en pulir la ortografía, eliminar redundancias, mejorar los sinónimos y darle un estilo más fluido, dinámico y natural, respetando fielmente tu narrativa original y la tensión entre los personajes. --- ## Natalia Mantener las distancias. Y una mierda. No pienso quedarme de brazos cruzados mientras Víctor está rodeado de esas dos arpías. Es la cuarta vez que venimos a un club y en las anteriores tuve que soportar que un par de malditas se le acercaran, pero esta vez una de ellas está cruzando la raya. Sé perfectamente que Víctor no da espectáculos banales con las putas: no las abraza ni las besa. Aunque intentamos aparentar una relación distante, algunos saben que estamos juntos y que, cuando se trata de trabajo, los sentimentalismos se quedan fuera. Pero ver cómo esa perra no para de manosearlo y le ha dejado un manchón de carmín en el cuello es demasiado. Los brazos de Víctor descansan sobre los respaldos del sofá, abiertos como alas en una postura relajada, mirando con indiferencia a la multitud. Decido entrar en acción. Me acerco a la mesa vigilando mi entorno y a mi pareja. Sus ojos se fijan en mí y los achica: sabe que voy a hacer algo. Me siento al lado de la chica de rosa y tacones altos y le acaricio el hombro. Me mira con el ceño fruncido y se remueve, intentando apartarse para que no la toque. Miro al frente y, disfrutando de su incomodidad, sigo trazando círculos en su hombro, subiendo y bajando los dedos. La rubia empieza a ponerse nerviosa y esbozo una sonrisa torcida. Me inclino hacia adelante —casi invadiendo su espacio personal— para tomar un limón, algo de sal y servirme un trago de las botellas de la mesa. – ¿Quieres ser la anfitriona? –le ofrezco el limón y la sal. – ¿Para qué? –susurra. – Para beber tequila... de ti. Prometo usar la lengua. Contengo la risa ante su cara de asco. Me inclino hacia su hombro y ella se levanta contrariada, me mira a mí, después a Víctor, y se marcha. Me deslizo a su lado, ocupando su lugar. – Hola. – ¿Qué haces? –me dice Víctor entre dientes. – Eliminando la basura –le limpio el carmín del cuello con las manos–. Ese color no te sienta bien. La chica morena me mira desconcertada y busca a su amiga con la mirada. Disimuladamente, saco mi arma y se la apoyo en la pierna. – Vamos a ser claras. Aquí solo estás de repuesto. La chica palidece al sentir el frío metal. Víctor me mira con una sonrisa tonta e intenta cubrirme con una mano. – Así que vete a buscar otro pozo de dinero. Ella asiente y se levanta temblando. – Pura basura –finjo inocencia mientras guardo el arma en su funda. – Eres increíble –Víctor aparta el cabello de mi oreja, sin retirar el brazo de detrás de mi cabeza. – No necesitas rodearte de zorras en cada antro. Me tienes a mí. Siento su aliento inclinarse hacia mi oído, rozándome con el susurro de sus labios. – No puedo sentarte a mi lado porque deseo tocarte. Eres una tentación teniéndote tan cerca. – Bueno. Es una lástima que no puedas, porque tenemos un despacho solo para nosotros. – Tentador... Provocativa. Sus dientes tiran de mi lóbulo y me retuerzo incómoda. Su nariz me hace cosquillas en la piel y su mano se desliza por debajo de la mesa hasta apretar suavemente mi pierna. Sabe perfectamente que con una simple caricia me enciende, porque si de jugar con fuego se trata, Víctor siempre gana. – Entonces deja de tocarme –jadeo, cerrando los ojos para disfrutar de su cercanía y olvidándonos por un momento de dónde estamos. – Espantas a las chicas. ¿Con qué me voy a distraer ahora? –su lengua acaricia la vena de mi cuello. – Bueno, ya encontrarás la manera de hacérmelo pagar. Su mano sube peligrosamente, acariciando mi pantalón. – Debiste ponerte falda –murmura mientras su boca experta muerde, lame y saborea esa zona. La oscuridad del club nos concede algo de privacidad. Me aferro a su muslo y guío su mano para que toque mi erección, mientras su boca sigue el recorrido de mi barbilla. Y, justo así, corta todo contacto y sonríe como el gato que se comió el ratón. – En otra ocasión vendremos aquí, haré que te pongas un vestido sexy y podré meter mi mano debajo a mi gusto. Lo veo lamerse los labios sin apartar la mirada de mí. – Estás jugando sucio –sentencio divertida. – Me gusta todo lo sucio contigo. Acerca su rostro al mío con esa sonrisa felina. Me frustra sentirme a su merced, así que me cruzo de brazos y aparto la mirada.
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