Ella es su prioridad.

1821 Words
Gabrielle. . . Miro de reojo como acomoda varias carpetas en el escritorio y miro la camiseta que Eli le dio para cambiarse la otra que quedó hecha un desastre con el zumo que le tiré encima. Su cara es pasiva como si nada le preocupara en el mundo y eso me da cierta sensación de paz. Lo detalló y miro un tatuaje en su brazo, no distingo la forma pero veo algunas líneas y sin duda alguna es un tatuaje. Termina de acomodar lo que trajo para iniciar la clase y regresa su mirada a mí y me regala una sonrisa que me hace sonreírle también y no entiendo porque pero me siento un poco idiota. — ¿Lista para iniciar? — asiento — quiero destacar que yo no soy maestro y que no entiendo muy bien porqué tú papá me eligió a mí para esto, pero haré mi mayor esfuerzo para que puedas recibir información que te ayude. — Gracias — le digo y él abre una carpeta mientras yo me acomodo y tomo papel y lápiz para empezar a apuntar. Lo escucho y lo escucho pero no comprendo nada y no se me hace para nada interesante. «¿Porque decidiría estudiar esto?» Por un momento dejo de escucharlo y comienzo a detallar su perfil. Trazo una línea en el papel y regreso mi vista a él, detalló su mentón su barba creciente pero bien definida, la longitud de sus pestañas y comienzo a dibujar. Es como si mis manos tuvieran memoria porque no me cuesta trabajo, solo se mueve y el rostro de Arían comienza a aparecer en el papel. Sombreo un poco con mi dedo y ahí me pone atención. — Gabrielle, estás... — mira el papel en mi mano — ¿Dibujando? Toma el papel en mis manos y detalla el dibujo. Me atacan un poco los nervios al verlo con el dibujo en la mano, mis manos sudan y las tengo que restregar un poco en el pantalón. — Es muy bueno, lo hiciste en ... — mira su reloj — diez o quince minutos tal vez. Tienes talento. Dice sonriendome — Parece ser que es algo que me gustaba hacer — contesto subiendo los hombros. — No parecías del tipo artista— dice sin dejar de mirar el dibujo, me da la espalda y eso llama mi atención. — ¿De que tipo de persona parecía? — pregunto y eso lo hace poner la espalda tensa. — No te conozco muy bien, solo de algunas reuniones — dice sin mirarme. — Yo hoy no me conozco en lo absoluto — le digo terminando con un suspiro. Gira y me mira con comprensión en la mirada. — Eres afortunada...— dice y yo enarco la ceja sin comprender como mi situación puede ser afortunada — lo más difícil para un ser humano no es aprender, sino desaprender. Hoy tienes la oportunidad de ser lo que tú quieras ser, quien tú quieras ser, si me permites darte un consejo, deja de agobiarte por tratar de ser quien no recuerdas que fuiste y mejor reinventa a Gabrielle. Me quedo en silencio absorbiendo lo que me acaba de decir. — Me siento como ajena a mi mundo, a mi historia, me veo en fotos y no me reconozco— suspiro y giro el rostro posando mi vista en el ventanal — es muy frustrante, es como si solo fuera espectadora de mi realidad. — Entonces vuélvete la protagonista — dice y me sobresalto cuando miro que lo tengo frente a mi rostro, con los codos en el escritorio y viéndome fijamente. — vive Gabrielle y disfruta de la segunda oportunidad que te dio Dios, perdiste la memoria ¡Si! Pero tienes vida para crear nuevas memorias. Si cercanía me descoloca y me siento sonrojar y aunque quiero bajar la mirada no lo hago, me quedo prendada de la profundidad de sus ojos. De pronto el carraspea y se incorpora poniendo el escritorio de distancia entre él y yo. — ¿Que dice el tatuaje? — le suelto para romper un poco la tensión que se formó. — ¿El... tatuaje? — pregunta con clara confusión en el rostro. — Tu tatuaje — señaló su brazo.— ¿Qué dice? Levanta su brazo y me deja ver su trabajado músculo donde posa el tatuaje de un ave fénix con las alas abiertas saliendo de una llamarada. — Tú no parecias del tipo que anda tatuado.— le digo y sonríe ante mi comentario. — Las apariencias a veces engañan. — me guiña el ojo. — ¿Que significa? — pregunto ignorando la punzada en mis entrañas. — Soy yo— dice mirando el tatuaje — el día que decidí reinventarme... Así también tú lo harás. — regresa su mirada a mí con seguridad en sus palabras. — sigamos con lo nuestro o no terminaremos nunca. Asiento y me acomodo de nuevo en mi asiento. Esta vez pongo atención real viendo a Arían tomar una pose diferente, más serio y enfocado. Seguimos repasando definiciones y conceptos básicos de marketing y publicidad, unos más complicados que otros pero trato de poner de mí para que valga la pena estás clases. Además me permite pensar en algo más que no sea mi condición. Su voz me calma y no se porqué... bueno realmente no se porque de todo. No se porqué puedo dibujar un rostro de manera fotográfica en minutos, no se porque lo que supuestamente decidí estudiar no me causa ningún interés... — ¿Que haces en la empresa de mi papá? — sonríe y niega ante mi pregunta. — Me tocó una alumna bastante difícil y distraída. . [···] . Dos semanas después. — Gabrielle...— dice alargando graciosamente mi nombre y eso me hace reír porque se que lo saco de quicio— deja de dibujarme y pon atención. No contesto, solo me dedico a darle color a sus verdes ojos en el papel, aunque mi dibujo no se acerca a lo profundos y enigmáticos que son. — Ya deberías rendirte... — suelto mirando a detalle su mentón para plasmarlo en mi trazo — mejor platiquemos porque me aburre mucho ese tema. Resopla y se deja caer en el asiento diciendo:— Eres más difícil que mi sobrino de cinco años. —¿Tienes un sobrino de cinco años? — pregunto poniendo el lápiz sobre la mesa y cruzó los brazos bajo mis senos recargandome en el respaldo. — ¡Dios! — dice y echa la cabeza para atrás negando en medio de una gran sonrisa. — ¡Eres imposible! Regresa su mirada a mí y es increíble como en estos días he llegado a sentirme tan cómoda con él, es una persona agradable, que me da confianza y me hace sentir a gusto incluso en esta situación. — Mejor vayamos a comer — le digo poniéndome en pie y él sigue en su posición así que me dirijo hasta su asiento y lo levanto de un tirón en el brazo — ¡Anda profesor! Tenemos que comer o vamos a morir de inanición. — Eres una exagerada — musita mientras se deja ser arrastrado por mí hacia la cocina. Llegamos y Rose nos recibe amablemente ofreciéndonos estofado. Decidimos comer en la encimera de la cocina. Jacob no llega a esta hora regularmente, cenamos juntos pero la comida es en compañía de Eli o de Arían. Seguimos conversando mientras comemos, él me cuenta infinidad de anécdotas, algunas bobas, algunas más profundas pero lo cierto es que me gusta compartir con él. — ¡Te veo contenta Gabrielle! — escucho detrás de mí y me sobresalto un poco por la sorpresa. Miro a Helena caminar dentro de la cocina y posa sus ojos en Arían con una mirada que no le había visto... Porque solo he estado con ella en compañía de Jacob y en esos momentos es puro amor. Pero ahora mismo que está viendo a Arían con superioridad y tanto desden en la mirada, me parece otra persona. — Hola Helena — digo sin quitarle la mirada de encíma, pero ella sigue viendo de arriba hacia abajo a Arían y ciertamente me incómoda. — ¿Desde cuándo comes en la cocina? — pregunta ignorando completamente mi saludo. — tu lugar como hija de Jacob es en la mesa, no aquí con los empleados. Dice remarcando la última palabra y mirando fijamente a Arían, este nota el comentario y su postura se pone rígida y en automático me hace tensar. — Me gusta comer aquí Helena y me agrada la compañía que tengo — le digo y gira a mirarme con una sonrisa tan distinta, sarcástica y hasta burlona. — ¡Claro mi amor, lo supongo! — dice y siento mi estómago dar un vuelco. — Muchas gracias señora Rose por la comida— dice Arían llamando mi atención.— Gabrielle y yo tenemos que continuar con su repaso, vamos Gabrielle. Lo miro un poco confundida pero su rostro cambio totalmente, su postura rígida y su ceño es indescifrable pero definitivamente ya no está el chico que hace un momento me sonreía amablemente Pareciera una pantera a punto de atacar. Se levanta y me extiende la mano para sacarme de ahí. Sin tener claro que sucede, tomo su mano y me dispongo a salir de ahí. No se porqué lo hago, actuó por mero instinto. No he dado medio paso cuando Helena se interpone entre la puerta y nosotros. Arían da un paso al frente y su figura me cubre casi por completo quitándome la visión de Helena en un gesto de protección o al menos así se siente. — Señora Helena fue un placer saludarla— dice con la voz helada como si no sintiera en absoluto esas palabras — pero tenemos que seguir en nuestras labores, sabe usted cuánto desea el señor Lasker que Gabrielle retome su vida normal, ella es su prioridad. Suelta las últimas palabras, recalcando con ahínco. No espera respuesta de Helena, la rodea y me saca de ahí. Su zancada es larga pero aunque me cuesta seguirle el paso, no me detengo. Contrario a lo que pienso no se dirige a la biblioteca y me lleva a la entrada de la casa, se detiene frente a su auto, me abre la puerta y me ayuda a entrar Recordando — supongo — que estoy con él, voltea a verme y mi gesto de confusión lo hace relajar un poco el rostro. — ¿Qué hacemos aquí afuera?— le pregunto. Cierra los ojos, suspira y abre los ojos, todo bajo mi mirada. — Quiero caminar y tal vez comer un postre ¿Vamos? — me dice y entorno mi mirada a él. Se que algo está sucediendo con Helena, no soy tonta y lo noto pero decido no decir nada y asiento en aprobación de ir por ese postre..
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