Capitulo 8

1784 Words
No me arrepiento de haber roto con Martin, me arrepiento de no haberlo hecho antes, de haber venido a Madrid para nada peor ahora que lo pienso, si no hubiera seguido con Martin, si no hubiera estado con él, si ayer no hubiera estado con él hace dos días, jamás hubiera conocido a Jamie, claro que le hubiera conocido ya le conocía desde hace mucho antes de que el supiera mi nombre pero no era lo mismo conocerle solo yo a que el supiera de mi existencia, eran cosas demasiado diferentes, por lo que en una mínima parte debía agradecer totalmente a Martin por las cosas que me dio, me dio una cosa muy buena conocer a una persona, una persona que me hacía sentir viva, me hacía sentir demasiado bien, me hizo dejar de pensar, no como algo malo, sino que me hizo comenzar a seguir mi corazón, me hizo hacer una cosa que no hacía nunca pero que era demasiado bonita. La taxista, María, fue la mejor persona de mi día, hizo de todo para que llegara cuanto antes al hotel, le conté todo nada más subirme, ella me dijo que hacía bien y se dedico a llamar a sus compañeros para que despejaran el trafico, no se como agradecer a esta gente las cosas tan buenas que hicieron por mi, eran personas que sin conocerme me dieron amor y cariño, era demasiado bonito. Al llegar al hotel, le di dos billetes de cien euros a María, no me importaba cuando hubiera valido, le di todo lo que tenía encima, si hubiera tenido más, le hubiera dado más, esa mujer me había salvado y ayudado por lo que le debía demasiado. —Gracias—le dije. La mujer me miro. —Corre a por tu hombre, déjate de decirme cosas—me ordeno. Me reí, me hablo con el tonó de madre, agarré y con el poco valor que me quedaba entre al hotel, no se como, ni me lo preguntéis, quizás me lo dijo y no me acuerdo pero sabía cual era la habitación de Jamie, camine por el hotel como si fuera una huésped más, por suerte nadie me paro, parece ser que las estrellas se estaban alineando a mi favor por una vez en mi vida, me subí en el ascensor y no tuve problemas en llegar hasta la planta de Jamie, me acerque a su habitación y llame a la puerta. Espere unos segundos y nadie contesto. Volví a llamar. —Jamie—le llame, estaba desesperada porque me abriera la puerta, no quería que las cosas me dejaran de salir buen, al menos no ahora que había conseguido muchas coas estuvieran bien, no quería que ahora que había conseguido avanzar en mi vida diera un retroceso porque alguien no me abriera la puerta. Golpee la puerta con mucha más fuerza esperando que la razón fuera que no me estuvieran oyendo. —No esta—me dijo una voz femenina. Me gire para encontrarme con la pelirroja que comenzó con todas mis pesadillas o mejor dicho la que me ayudo a salir de un circulo vicioso que era demasiado malo para mi, no se si debía odiar o agradecérselo. —Hola Kimberly—la salude. Ella me miro. —¿Tú eres la hermana de Martin? Quiero decirte que es un cabron—comento. Mire a la chica. —¿Te ha dicho que soy su hermana?—le pregunte sorprendida pero no se para que mierdas me sorprendo si este chico son todo mentiras, no creo que haya dicho últimamente muchas verdades. —Si—me dijo la pobre muchacha con ciertas dudas, —Ayer era su novia, hoy solo es un mal recuerdo—le dije. La chica me miro. —Has hecho bien, era una mala persona—me dijo. Me reí, si alguien que no le conocía podía ver que Martin era una basura de persona, ¿Cómo mierdas yo en más de cuatro años no lo he podido ver? ¿Tan ciega estaba? No se como mierdas no he podido ver las miles de alarmas, las señales que todo el mundo veía menos yo para alegarme de ese idiota. Me senté en el suelo apoyada en la puerta. —¿Qué haces aquí?—me pregunto Kimberly sentándose a mi lado. —Ayer pase el mejor rato de mi vida con Jamie, no se como una persona a la que apenas conozco puede hacerme querer huir con él, pero aquí estoy sin idea de que decir pero con la idea clara de que quería agarrar mis cosas e irme con él—dije y pase mis manos por mi cara—Creo que esto es una señal del destino para que me medique y deje las tonterías—comente. Kimberly me miro. —Vale, no nos lamentemos—dijo levantándose y sacando su móvil. —¿Qué vas ha hacer?—le pregunte demasiado sorprendida. —Compartimos representante, voy a llamarle para que le traiga aquí—me dijo. La mire. —Pensaba que os llevabais mal—comente. Me miro. —Jamie y yo si—aclaro y la mire—Antes era un poco niña insufrible, no me gustaba que me dijeran que no y Jamie me decía muchas veces que no, además que es algo rencoroso, no se porque quieres estar con él—comento. La mire. —Cuando estoy con él me parece que el tiempo no pasa, que el mundo entero se detiene para darnos a él y a mi todo el tiempo del mundo, jamás he tenido esa sensación—explique. Kimberly me miro. —Lo que digas—dijo como quitándole importancia a mis palabras pero creo que lo que estaba haciendo era simplemente dejarlo estar, pero era lo que sentía para que mentir, me había abierto en canal y no se como hacer ahora para cerrar esa herida. Kimberly se alejo, se puso a discutir por teléfono mientras yo me moría de los nervios esperando y mirando al ascensor esperando que Jamie apareciera corriendo como el príncipe que soñaba que era, siempre me imagine muchas cosas, me imagine mil opciones que podía vivir con él, vale, de la misma forma en la que me imaginaba las cosas para mal, lo hacía para bien, me imaginaba las cosas que podían salir bien o mal para anticiparme a ellas antes de que pasara. ¿Acertaba? No, casi nunca pero no iba dejar de hacerlo. Mire a Kimberly con la esperanza de que me diera una buena noticia pero por su cara estaba claro que las cosas no habían salido como esperaba. Suspire, pase mis manos por mi cara cansada, demasiado decepcionada, enserio que quería irme con Jamie, quizás debería habérselo dicho ayer, debería haber dejado de hacer las cosas que me ordenaba mi cabeza ayer, no hoy cuando ya había perdido todo, me arrepentía demasiado de no haberme ido con él. —No pasa nada—le dije a Kimberly. Ella me miro. —No he dicho que haya salido mal las cosas—comento. Le mire. —Esta claro que algo ha salido mal—le dije, ella me miro impresionada—Lo sigo por tu cara—le dije. Kimberly me miro sorprendida. —Lo siento—me dijo. No dije nada, no se porque las cosas se sentían tan complicadas, ella no podía hacer mucho por mucho que quisiera, ella ya había hecho lo máximo que podía que era llamar por teléfono, ya había hecho mucho así que nada más estaba en sus manos. Me levante del suelo y limpie mi culo. —No pasa nada—le dije. Kimberly me regalo una sonrisa, me fui al ascensor, no tenía mucho más que decir, las cosas estaban demasiado bien, puede que no hubiera cumplido todas las cosas que mi corazón me pedía pero había avanzado demasiado, había conseguido que no se podían controlar del todo, por lo que estaba tranquila con mi conciencia. Cerré mis ojos, respire hondo y me deje de cansar en pensar lo que había hecho o lo que no podía hacer, ya estaban hechas las cosas por lo que solo me tocaba esperar, me subí al ascensor para esperar a ver que pasaba, para dejar que las cosas pasaran como tuviera que pasar. —No te pongas triste, piensa que al menos que has ganado en salud—comento Kimberly,´. Le mire, estaba demasiado sorprendida, demasiado sorprendida porque me dijera eso pero en realidad tenía razón, las cosas eran así de sencillas, había ganado demasiado en salud al dejar a Martin, claro que me afectaba el hecho de que no pudiera irme de viaje con Jamie, claro que me molestaba demasiado que las cosas no hubieran salido como yo quería, las cosas se había complicado un poco, pero creo que había merecido la pena. —Lo se—le dije. Las puertas del ascensor se cerraron para dejarme bajar a la planta de abajo, una vez llegado a la primera planta del ascensor, me encontré a Jamie, estaba frente a mi, la esperanza había vuelto a mi vida de una forma demasiado sencilla, agarre a Jamie de la mano para meterle en el ascensor, di al ultimo piso para tener tiempo suficiente para decirle todo lo que quería. —Quiero irme contigo de viaje—le dije. Jamie me miro sorprendido. —¿Qué es ese cambio de opinión?—pregunto Jamie. —Antes siempre pensaba con la cabeza, pero me he dado cuenta de que soy una maldita idiota, que así no voy a llegar a ser feliz, que debo agarrar y pensar con lo que verdaderamente importa, el corazón y este me lleva gritando toda la noche que me vaya contigo, que me quede contigo todo el tiempo que pueda porque me gustas, y no se si es porque me enamore de tus canciones o porque haces que mi mundo se pare pero quiero descubrirlo a tu lado—le dije. Jamie me miro en silencio y creo que bastante sorprendido, pero eso no duro mucho más, el chico con rapidez agarro mi cintura pegándome a él y besándome. ¿Sabéis que hay gente que dice que hay besos que evitarían guerras? Este beso es uno de ellos, es un beso con la gusta medida de intensidad que de dulzura, no sabía si existía el beso perfecto, pero esto era lo más parecía a ese tipo de beso que había. —Sera un placer llevarte a Paris conmigo—me dijo besando después mi mejilla. Sonreí, porque las cosas me estaban saliendo bien, las cosas me habían salido bien y me estaba demasiado feliz por ello.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD