Nuestros cuerpos en la cama se dejaron llevar por las caricias, los labios de Nain me besaron en cada rincón de mi cuerpo. Lentamente, mis piernas se fueron abriendo y con ambas manos lo tomé del rostro, entonces lo besé. — Estoy lista — acaricié su cabello — de esta forma nada, ni nadie nos va a poder separar. — Está bien, entraré lentamente para no lastimarte. Al primer ay que escuche, me voy a detener. Sentí el m*****o de Nain muy cerca de mí, respiré profundo y pensé en que no me iba a doler. Que solamente iba a sentir un placer desbordante. Sin embargo, no podía estar más lejos de la realidad. Un dolor seguido de un profundo ardor me hizo morder los labios. No me quería quejar, hacerlo solo iba a hacer que Nain se retirara. — ¡Ay! — me quejé y tapé mi boca. — Hasta ahí hemos lle

