Rara vez utilizaba el apellido de mi padre; no me gustaba hacerlo. Sin embargo, en estos momentos era necesario hacerlo. Sabía muy bien que todo esto era por culpa de los exagerados impuestos que la reina Marion había impuesto sin siquiera tener potestad en el reino. — Muy bien — la azafata se mostró sorprendida —. Enseguida informo de lo que me ha pedido. No hubo problema alguno e incluso en poco tiempo la seguridad real estuvo en la zona. — Vaya, se harían ricos entregando pizza — Samantha soltó el comentario mientras silbaba —. Ya saben qué hacer en caso de que ser guardia no les funcione. Adoraba la espontaneidad de Samantha. Los guardias, a pesar de ser personas serias, pude ver que esbozaron una pequeña sonrisa. Nos fuimos resguardados por la guardia y cuando íbamos rumbo al pal

