Abrí los ojos sintiéndome cansada, estaba boca abajo en el mismo suelo donde creí que perecía, mire hacia donde mis ojos apuntaban, solo había un muro de ladrillos, comencé a levantarme poco a poco recuperando fuerza, hincada en el suelo mire frente a mí, las calles estaban calladas, a oscuras, completamente muertas, mire al cielo, las estrellas brillaban al igual que la luna, de pronto comencé a sentir mucho frío, me arrope con el abrigo y me frote los brazos, de pronto a mi volvieron las imágenes de aquellos seres que jamás había visto, me toque el cuello en busca de dolor, heridas o rastros de sangre, pero no tenía nada, ni un solo rasguño, fruncí el ceño con gran confusión, mire mi ropa, estaba limpia, parecía que todo había sido un sueño, algo confundida comencé a caminar hacia la calle sintiendo el temor de no poder salir de ahí, camine muy deprisa sintiéndome a salvo una vez que llegue a la misma, mire a mi alrededor, no había nadie, parecía que todos dormían, no sabía ni qué hora era, comencé a caminar congelándome en la fría noche hasta que encontré una gasolinera, camine aun más deprisa y entre a la tienda, dentro era cálido, había un hombre dormido en el mostrador, parecía haberle ganado el sueño, era joven y delgado, cabello oscuro y vestía un uniforme blanco con rojo, me dirigí a él para despertarle.
__Señor.
Musite con voz ronca, definitivamente el frío debió afectarme, el tipo salto asustado, al verme sus ojos se agrandaron aun adormilados.
__Señorita, buenas noches, disculpe yo…
Miro la hora en el reloj de su muñeca izquierda, después me observo.
__Me quede dormido, discúlpeme, ya es muy tarde, ¿puedo ayudarla?
Asentí algo temblorosa por el frío.
__¿Qué hora es?
__Ah…, las 3:30 a. m.
__¿Qué?
Me di la vuelta preocupada, no entendía que hacia yo ahí a esa hora, estaba tan confundida, el hombre se preocupó.
__¿Le sucede algo?, ¿puedo ayudarla?
Voltee a verlo algo desorientada.
__¿Podría prestarme su teléfono?, estoy perdida.
__Si por supuesto.
El tipo me señalo el teléfono de la recepción a su derecha y enseguida trate de recordar el número de la casa de mi tío, esperaba escuchar a Germán, él era el único al que podía recurrir, después de recordar marque y la línea sonó, pronto Germán me contesto.
__¿Bueno?, ¿quién habla?, ¿Gemma, eres tú?
__Si, soy yo.
__¡Gemma!, ¡por dios!, ¿dónde estás?, te estuve buscando todo el día, llame a la policía y…
__Estoy bien. __Por supuesto que no estaba bien. __Solo, ven por mí, por favor.
__Por supuesto, ¿dónde estás?, iré por ti ahora mismo.
__Estoy en una gasolinera.
__¿Pero en qué lugar?
__Espera…
Mire al hombre del mostrador.
__Disculpe, ¿cómo se llama el pueblo o la colonia?
__Estamos en el pueblo de Sauces.
__Gracias.
Enseguida volví al teléfono…
__Estoy en el pueblo de Sauces.
__Oh ya, está muy cerca, no te preocupes, ahora mismo voy por ti.
__Gracias.
__No te muevas de ahí.
Colgamos la llamada, mientras dejaba el teléfono de vuelta el hombre pregunto.
__¿Todo bien, vendrán por usted?
__Si, gracias, muy amable.
Sin darme cuenta estaba actuando como si nada hubiese pasado, estaba algo ida, perturbada, confundida, el hombre me distrajo de mis pensamientos.
__¿Le ofrezco algo más?, ¿una bebida caliente o algo de cenar?, está haciendo un frío terrible allá afuera, debió caminar bastante para llegar aquí.
__Si, muchas gracias, la verdad no he comido nada en todo el día.
Me cubrí el estómago sintiendo la sensación de apetito.
__No se apure, ahora mismo le ofrezco algo, pero pase, tome asiento.
El hombre me acompaño a una mesa, me senté aun congelada por el frío y sin poder poner mi mente clara, pronto el hombre me dejo sola, mire por la ventana, miraba entre los arboles sin poder explicarme si lo que había pasado era real o solo había sido un sueño, me toque el cuello, el dolor había sido tan real que no me explicaba cómo es que estaba ahí, ahora.
Pasaron unos minutos cuando el hombre me llevo un café y una hamburguesa, el olor me enriqueció y me abrió el apetito enseguida.
__Gracias, muchas gracias.
__De nada señorita, buen provecho.
Asentí, comencé a comer algo desesperada, el hombre se sentó frente a mí observándome, tome un sorbo de café cuando lo mire, parecía algo sorprendido, me pase el sorbo mientras decía.
__Lo siento, no había comido nada, esta rico.
__No, no, no te disculpes, me imagino, debes estar asustada, no eres de por aquí ¿cierto?
Me pase el bocado mientras recordé a mi familia pero ya no podía llorar, solo sentí un hueco en mi pecho.
__No, bueno no originalmente, mi madre era de Londres, allá vivía.
__Lo siento mucho, la pérdida de un ser querido nunca se olvida.
__Sobre todo cuando pierdes a toda tu familia en una sola noche.
Algo impresionado me observo, no supe como describir su reacción, pero la entendía, seguí comiendo, dijo.
__Yo, no sé qué decir.
__No tiene que decir nada.
De pronto a la tienda entro Germán, volteamos a verlo, lucia preocupado, me busco con la mirada, al verme corrió hacia mí, me puse de pie y el me abrazo con fuerza.
__Dios estaba muy angustiado, no sabía por dónde buscarte.
El hombre del mostrador se puso de pie mientras decía.
__Buenas noches señor, bueno, los dejo solos, con su permiso.
__Gracias.
El hombre se fue, Germán se sentó frente a mí, me miro mientras me senté a comer.
__Me tenías muy preocupado, creí que algo malo te había pasado.
Su voz realmente sonó preocupada, al mismo tiempo suave y cálida.
__Ojala asi hubiese sido, pero sigo aquí, sana y salva, aun no me lo explico.
__¿Q-que?
__Nada.
Hubo un silencio incomodo donde solo los ruidos de mi boca hacían acto de presencia, hasta que Germán hablo.
__O-oye, Gemma, sé que lo que te ha pasado es duro, muy difícil, pero no me gustaría que te rindieras, aun tienes vida por delante, eres muy joven, tienes apenas 24 años.
__¿Cómo lo sabes?
Germán lucia algo nervioso, lo mire algo confundida dejando de lado la comida.
__B-bueno, tu tío me platicaba mucho de ti, de tus hermanos, de todos ustedes.
__Me es muy extraño que sepas mucho de nosotros sí solo eras el asistente de mi tío.
__No, al contrario, no te debería parecer extraño, además de ser su asistente era su fiel amigo, sé que no nos conocemos, aun, pero, creo que no me has dado la oportunidad de presentarme, y lo entiendo, es obvio que en estos momento eso sea lo de menos, sé que te duele mucho la perdida de tu familia…
__Así es, y no tengo ganas de nada, te agradezco mucho que te preocupes por mi sin siquiera conocerme, pero en estos momentos solo desearía…
__¿Qué cosa?
__Solo quiero descansar.
__Lo entiendo, te llevare a casa.
__Gracias.
Enseguida nos levantamos y Germán pago la cuenta, agradeció al hombre y subimos al auto, en el camino me observó, yo miraba sin atención al frente, viendo el camino repleto de árboles que lo cubrían todo, Germán dijo.
__Quizá no sea el momento, pero veo que desconfías de mí, y es normal, no nos conocemos.
__¿A dónde quieres llegar?
__Yo, solo quiero que sepas que puedes confiar en mí, yo estoy sumamente agradecido con tu tío por haberme acogido, sé que ni tu ni tu familia tuvieron la oportunidad de conocerme, dejaron de visitar al señor Frank durante 6 años, los 6 años que yo viví con él.
__¿Cómo es que se conocieron? __Dije volteando a verlo.
__Bueno, pues es una larga historia.
Germán miro al frente para seguir conduciendo.
__Yo era un huérfano que trabajaba en un mercado del pueblo, estoy solo, mis padres murieron cuando yo tenía 7 años, no tuve hermanos, ni tíos ni nadie, solo huí de casa al pensar que un orfanato me llevaría a quien sabe dónde, sufrí mucho durante esos años viviendo en la calle, hasta que conocí a tu tío, se volvió amigo mío, y me adopto cuando cumplí 20 años.
__Ósea que tienes 26.
__Así es.
__Lo siento mucho.
__Gracias, aunque no tienes por qué, hace mucho que sane mis heridas, es por eso que entiendo cómo te sientes ahora con la perdida de tu familia, solo quiero decirte que podrás salir adelante, confía en mí, puedes considerarme tu amigo.
Mire aquellos ojos sinceros y esa sonrisa real, no tenía palabras, solo asentí, llegamos a casa, entramos en silencio, me acompaño a mi habitación, dijo después de entrar.
__Ya son casi las 4:30 a. m., descansa, hasta mañana.
__Espera.
Se detuvo frente a mi puerta.
__Mi madre tenía un gatito, lo dejamos con un vecino antes de hacer el viaje, ¿podrías ayudarme con eso para que este conmigo?
Germán me sonrió cálidamente.
__Claro, no te preocupes, mañana mismo vamos si quieres.
__Gracias, que descanses.
Germán me sonrió, pronto cerré la puerta sintiéndome completamente diferente, como si no fuera yo, tenía en mi mente mil pensamientos sobre lo que había pasado esa noche, no tenía idea de cómo explicármelo o entenderlo, de pronto no tenía sueño, pero tampoco estaba cansada, me encontraba bien, físicamente, porque mi corazón aún estaba destrozado.
Me mire al espejo con tranquilidad, sentía que algo no estaba bien, algo me decía que lo que había pasado o lo que yo creía que había pasado era verdad, pero no había rastros ni de sangre, ni de dolor, ni una herida, nada, estaba limpia, perfecta.
Mire mi rostro pálido y triste, pero también pude notar que el color de mi piel estaba diferente, no estaba pálida pero veía una luminosidad que antes no tuve, mis ojos azules brillaban, como si estuviera feliz o enamorada pero no era ninguna de las dos, mis labios lucían rosados, como si me hubiera puesto un labial claro o hubiese comido un caramelo rojo, mire mi cabello, estaba extrañamente más largo de lo que lo recordaba, supuse que era por el tiempo que estuve en cama, pero no había sido mucho, tres semanas no eran suficientes para justificar el cambio, o quizá no había notado el crecimiento de mi cabello en su entonces, no le tome mucha importancia, me puse de pie y me dirigí a la ducha, me desnude y deje caer el agua tibia de la regadera, me relaje de inmediato mientras lavaba mi cabello y mi cara, tras unos minutos salí envuelta en la toalla y me vestí, entre a la cama pensando en mi familia, sin en cambio seguía sin poder llorar, podía sentir el dolor, la tristeza, las ganas de morir, pero por fuera parecía estar bien, como si ya lo hubiera superado y no era asi, era como si mi dolor se hubiera desvanecido en un 50%, cerré los ojos relajándome un momento y me dormí.