Capítulo 7 Revelación de la verdad.

1384 Words
Por la mañana siguiente desperté temprano, mire el reloj sobre el buro, eran las 9:30 a. m., me levante dirigiéndome a la ducha, tras un largo baño me vestí y luego me senté frente al tocador mirándome nuevamente al espejo, mi apariencia parecía ser la misma hasta que note algo, mi cabello estaba más largo que anoche, definitivamente algo andaba mal, no pude evitar sorprenderme y al mismo tiempo asustarme, mi ceño se frunció mientras me mire de cerca, mis ojos parecían tener las pupilas dilatadas como si estuviera drogada, me asuste, de pronto en el reflejo del espejo tras de mi pude ver que algo salió volando del balcón tras las blancas cortinas, me puse de pie inmediatamente asustándome más, mire hacia las puertas del balcón y no dude en ir y abrirlas de par en par intentando ver algo o alguien, mire hacia todas partes pero no había nada, me asome sobre el tejado y a mi alrededor, pero nada, no entendía lo que pasaba, de pronto Germán toco la puerta. __”Gemma, ¿estas despierta, puedo pasar?” __Adelante. Me tranquilice para evitar verme paranoica, Germán entro con una bandeja de comida, lucia diferente, vestía elegante pero informal, su cabello lucia mejor sin la boina y se veía mejor sin el moño en el último botón de la camisa, dijo. __Traje el desayuno, espero te guste. __Gracias, eres muy amable. Me sonrió mientras dejaba el desayuno sobre la cama, cerré las puertas del balcón algo incomoda, camine hacia la cama tomando asiento, Germán ni siquiera notaba el cambio sobre mi cabello. __Traje dos porciones, supuse que sería más agradable desayunar juntos. __Gracias, no hay problema. Mire el desayuno, se veía delicioso, sonreí y Germán y yo desayunamos, mientras platico conmigo. __Tu tío dejo algo para ti. Fruncí el ceño sorprendida, sin más pregunte. __¿De qué se trata? __Escucha…, no toque el tema antes porque lo de tus padres y tu familia es muy resiente, pero hay algo que debes saber. El ambiente se tornó serio, tanto que casi me asuste. __¿Qué cosa?, no me asustes. Deje los cubiertos algo inquieta, Germán también, lucia serio, preocupado. __Cuando encontré a tu tío en la sala, antes de morir, me dijo que te entregara un baúl que guardaba en el ático, dentro de una caja fuerte, pero no entendí a que se refería, la verdad ni siquiera me dio la combinación y tampoco sabía que tenía una caja fuerte en el ático, lo más inquietante es que me pidió de manera desesperada y preocupada que lo hiciera cuanto antes, y que después te acompañara a donde fuera, pero que no nos quedáramos aquí, no sé por qué lo dijo ni por qué me lo pidió, solo sé que debo cumplir, le debo la vida y si esa fue su última voluntad, desearía poder cumplirla, si tú me lo permites. Estaba confundida, no entendía bien a que se refería, me inquiete de inmediato, una curiosidad por saber que había en aquel baúl me intrigo, debía ser importante. __¿Podemos buscarlo? Germán asintió, enseguida me levante, él me guió diciendo. __Sígueme. Seguí a Germán por el pasillo perfectamente iluminado por candelabros altos, la mansión de mi tío siempre había sido un completo misterio por descubrir, solo nos permitía entrar a ciertos lugares y además era tan grande que incluso podrías perderte, supuse que ese era su miedo. Subimos unas escaleras al final del ultimo pasillo llegando a una habitación pequeña y vacía que tenía una puerta más en el techo, Germán era lo suficientemente alto para jalar la perilla y bajo las escaleras del ático, la habitación era blanca y luminosa, pero la entrada al ático era oscura, me aclare la garganta mirando la oscuridad cuando Germán volteo a verme, dijo. __Iré primero para buscar luz. Asentí. __Iré tras de ti. Germán subió las escaleras y cuando desapareció en la oscuridad, respire profundo con el presentimiento de descubrir algo malo, no sé por qué fue lo primero que pensé, pero traía la cabeza revuelta y no estaba del todo bien. Una vez arriba mire todo a mi alrededor, escuchaba los pasos de Germán más adelante cuando encendió la luz permitiéndonos ver el lugar, dijo apenado. __No tuve tiempo de venir a buscar el baúl que dijo tu tío, asi que no sé por dónde empezar. Estaba repleto de muebles, roperos, cajas, baúles, y de más objetos cubiertos por sabanas amarillentas y llenas de polvo. __Busquemos la caja fuerte, dijiste que dentro estaba el baúl, ¿cierto? Germán asintió mientras comenzamos a caminar cuidadosamente entre las cosas viejas de mi tío, me sorprendí al ver muebles y artefactos de hace mucho tiempo, había una bicicleta muy vieja, de esas antiguas, de las primeras en sus tiempos, había una bombilla llena de polvo oxidada, una caja de cámara antigua junto a un flash y muchas cosas más que me dejaron sin palabras. Comenzamos a buscar por doquier, había mucho polvo y cualquier movimiento levantaba una oleada que nos hacía toser, Germán parecía nunca haber entrado aquí antes, asi que le pregunte para confirmar. __¿Ya habías venido aquí? __La verdad no, nunca lo creí necesario. Nos detuvimos para echar un vistazo, el ático era un salón sumamente grande y repleto de tantas cosas que me despertó gran curiosidad, cuando de pronto, un mueble gigante cubierto por una enorme manta gris me atrajo, camine hacia él y tire con cuidado la manta para no levantar una oleada de polvo, aun asi no pudimos evitar toser nublados con la nube que se formó, mire lo que había frente a mí. Un enorme ropero, o eso parecía, pues tenía dos grandes puertas de madera, Germán se acerco a mi lado, sin más abrí las dos puertas de par en par y ahí estaba, había una caja fuerte enorme, media como metro y medio por lado. Germán estaba tan sorprendido como yo, dijo. __Valla, es enorme. Luego nos miramos, había algo de inquietud en nuestras miradas, dije preocupada. __¿Y cómo la abriremos?, no tenemos la combinación. __Lo sé. __Entonces, ¿cómo obtendremos el baúl que hay adentro? __Quizá debamos averiguarlo de otra forma. Germán pego su oído derecho a la caja mientras empezó a girar los engranes para escuchar en cual tenía que dar vuelta, dudosa pregunte. __¿Qué es lo que haces? __Descuida, creo que, puedo encargarme. Estuvo un buen rato girando la cerradura cuando de pronto la puerta se abrió, me sorprendí, Germán sonrió. __Valla funciono. __¿Dónde aprendiste a hacer eso? __Tu tío me lo enseño. Voltee a verlo sorprendida, la verdad, no sabía que mi tío tenia este tipo de hazañas o “habilidades”. Me aclare la garganta recuperando la atención sobre la puerta, escuché a Germán decirme. __Bueno, supongo que se encuentra adentro, adelante. Sin siquiera distraer la vista de mi objetivo abrí la puerta, rechino de una manera estremecedora como si guardara un gran misterio que, quizá yo no debía saber. Cuando la puerta nos mostró su interior, ambos nos quedamos quietos y en silencio, dentro había un baúl de cobre, estaba empolvado, lo jale con un poco de dificultad y Germán me ayudo a bajarlo al suelo, en cuanto lo dejamos el polvo voló sobre nuestras narices, tosimos  un poco mientras sacudía con la mano para alejar la oleada de polvo, en cuanto la vista se aclaró lo observamos un buen rato, era color gris azulado, bastante antiguo, tenía dígitos extraños y no reconocía ni uno de ellos, me dio un escalofrió que me erizo la piel, Germán dijo. __Es un baúl muy antiguo, ¿ya viste los grabados que tiene? Mire detenidamente, parecía ser algo diabólico a la vez. __¿Seguro que mi tío te dijo que me entregaras eso? __Lo juro, ¿por qué habría de mentir?, además aquí está la prueba, el baúl existe. Estaba algo asustada, tome valor para abrirlo y ver su interior, me acerque lentamente a él mientras roce la punta de mis dedos sobre su seguro, estaba frío, comencé a sentir que no habría nada bueno dentro, me aclare la garganta y abrí el baúl, sentí como mis ojos se abrieron en grande, luego fruncí el ceño, ¿Qué demonios era esto?
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