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4164 Words
Pedro había salido al pueblo a comprar algunas cosas que le había pedido Alejandra, por ende las dos chicas quedaron solas en casa. La madre de Michelle estaba en la persecución de su marido y además no había llegado aún. Este era el momento perfecto para que Michelle y su amiga cotorrearan un poco sobre sus cosas de chicas, que en realidad solo iban a ser las cosas que hacían con cada uno de sus hombres,                       —Alejandra, ¿puedo pasar?   Pregunto Michelle mientras tocaba la puerta un par de veces. —Claro amiga como no, pasa.                                                                                             —Amiga hace tiempo que no te veía, ¿que hacías tanto con Pedro? Michelle inclino un poco la cabeza para darse a ver, que no sabía nada. Pero perfectamente escuchaba los gemidos, cada noche, además la ropa de su amiga y pedro estaban por todos los lados del piso de la habitación.                      —Pues cosas, ha ha —sonrió— pero pasa no te quedes en la entrada, siéntate en la cama. Michelle miro la montaña de ropa sucia que había en el suelo, y saltando en una pierna llego a la cama, donde se tiro e golpe, sentía cansancio de usar muletas.                            —¿y a ti como te va con Sebastián? Ella miro fija a la cansada Michelle que hacia angelitos en la cama.                                                                        —Pues bien, pero quiero decirte algo.                                                                     —Dime. —Se encogió de hombros—                                                                                 —Ten cuidado con pedro, él es muy intenso. Además te puede hacer daño. ¿y que paso con tu novio de la capital?                                                                       —Pues solo le dije, que me diera tiempo, y no le he escrito desde eso.       —Muy bien amiga, pero recuerda ten cuidado, ahora si me disculpas voy a buscar mi teléfono, tengo que ver como esta Zack.                                           Michelle se alzó de la cama, y volvió a cruzar ese campo minado de ropa sucia. Y antes de salir de la habitación se giró y le dijo a Alejandra: —Y deja lo cochina, limpia la habitación.                                                                                 —Sera lo último que haga, eso la hará Pedro.  Negando con la cabeza Michelle se fue a la sala de estar para buscar el teléfono de la casa de Zack para ver si lo llamaba porque no sabía cómo había seguido con los problemas del veneno en estos días. se sentía un poco culpable y a la vez con ansias de verlo. *             Sebastián salía en la moto con rumbo a ver a Fabián o Zorro blanco. Tenían que detener la crueldad de Zack, para ellos así sonaba su himno, él estaba tranquilo pues no sabía que había un matón detrás de suyo. Pero ya se había dado cuenta que le seguía un carro n***o con cristales oscuros, de último modelo, no dudaba que era cosa de Zack, pues unos días antes, él se había metido con Zorro blanco y Algunos hombres, para por fin terminar con Zack, envenenándolo, pero no fue exitoso el homicidio. El vacilaba y hacia como si no se hubiera enterado de nada. Pero en su mente estaba más que atento a cualquier cosa que pudiera pasar.                                                     Entraba al pueblo y acelero la moto de golpe, echándole humo al carro que le seguía, los hombres que le perseguían perdieron el rastro de su presa, mas Sebas se metió por un callejón y apago la moto, la cubrió con un plástico n***o. y con una chamarra que tenía una capucha fue por la calle al bar de siempre. Viendo a cada para a otras, para estar seguro de que había perdido a esos hombres. Confuso de porque le seguía entro al bar para encontrase con Zorro Blanco, en el bar, no estaba el, por más que sebas buscara no aprecia, entonces decidió esperarlo en una mesa, y llamo al camarero para pedirle una copa de Tequila. Trayéndole lo que había pedido se quitó la capucha y relajo sus hombros en el soporte de la silla, mientras que dos hombres llegaron por detrás tomándolo del hombro derecho. El miro rápidamente, aferrándose a la pequeña navaja que llevaba en la chamarra.                            —El póker no se juega solo.  —Miro por encima de su hombro—              —Joder Marcos que susto, no me hagas eso, siéntense.        El resto de la manada del zorro, ya había llegado y le hacía compañía a sebas. Entre charla pasaron unos minutos, y Sebastián se dio cuenta de que unos hombres con traje llegaban también y le dio la impresión que eran los que les perseguían. Ellos se sentaron en la barra, mientras que miraban a todos los lados de la sala, no quiso contarles a los muchachos porque sabía que iban a hacer un espectáculo, y se lo callo mientras esperaba la siguiente mirada.                                                                                                                                     Zorro blanco llegando abriendo la puerta de golpe, después de eso con su mejor chaquetón blanco y un pantalón del mismo sombrero con dos guarda espaldas llego partiendo en dos el pódium, todos se le quedaron mirando, Zorro blanco estaba armado, llevaba una pistola de color plateado con adornos rojos, y  un cuchillo con la empuñadura decorada con una flor de loto. Y un sombrero n***o con una pluma roja en él. Mientras que sus guardas espaldas solo llevaban un traje n***o. con una pistola cada una.             Sebastián se dio cuenta de que los hombres llamaban a alguien, por el contrario parte, en el bar también estaba el asesino de Sebastián, el solo esperaba que dejara de estar con esos tipos para irle a dar caza. Mas los hombres de Zack ya se habían dado cuenta solo, estaban esperando la orden de Charlie.  El ajedrez ya estaba en posición solo faltaba que alguien moviera la primera pieza. Para que se forme la masacre.                                              Zorro blanco se sentó en la mesa redonda mientras que sus dos hombres se quedaban parados, el saco un de sus excelentes tabacos, y lo encendió después de una calada empezó a contarle todo a los muchachos.         —Miren amigos, los hombres de Zack se desplegaron para matarnos, a cada uno de nosotros, el plan que hicimos ese día fallo. Pero el siguiente sí que no lo haremos. Ya hable con un colega que es tan pesado como yo, nos mandara apoyo en unos días, lo más tardar cuatro. Por eso pido que resistan hasta ese día, y se cuiden muy bien, si es posible escóndanse en sus hogares, y no salgan hasta que yo les mande la señal. Resistan eso es todo muchachos, —Dio un golpe a la mesa— ahora lo haremos, esta vez ganaremos.                                                                                                                                     —Zorro Blanco, escuche rumores que un comisionado de la capital va a venir al pueblo y va a traer agentes del cuerpo especial.          Fabián lo mira con firmeza, y se racas la cabeza.                                                                                         —La verdad es que no me han dicho nada, de eso, pero si es cierto lo mejor será que hagamos eso antes que lleguen esos tipos, o si no va a ver mas problemas.    Afirmando con la cabeza Fabián pudo calmar a sus hombres un poco más.     Pero Sebastián sabía que las fuerzas especiales del país, solo eran unos matones contratados por el gobierno. Así que a él no le quedaba la menor duda de que ya se habían metido en problemas. Ese pueblo se había convertido en una verdadera odisea.                                                      —Fabián pero no crees que es mejor que solo amenacemos a Zack, dijo sebas, esperando que cambiara la idea de matar a una persona.              —No creo que eso le haga algo, con lo del veneno ya lo amenazamos, pero no cedió, no reparo su error. Así que no queda de otra. Lo siguiente que tenemos que hacer es… Cortarle el gargallo.  Los chicos estaban emocionados del como hablaba Zorro blanco. Pero Sebastián sabía que no era la mejor opción además que iba a decir Michelle si se enteraba algo de esto, ella no iba a estar conforme, ideas que no dejaban de dar vueltas en su cabeza. Pasándose las manos por su cara, ya acalambrada de tantas cosas que decía Fabián, fue al baño para relajarse, y echarse agua en el rostro.                                                            —Voy al baño, quédense aquí —Se paró de la silla— espérenme es que me siento cansado, voy a lavarme la cara a ver si se me pasa.                               —Ok ve con cuidado amigo.                                                                                               —Te esperamos, date prisa.                                                                                     Capítulo 21: El Bar   El asesino vio la oportunidad perfecta para robarle la vida a sebas, y esperando un poco a que entrara al baño siguió  el camino y espero en la puerta, viendo que nadie se diera cuenta de lo que iba a hacer. El asesino miro un par de veces antes de entrar al baño, y como nadie se percataba de su presencia entro con disimulo.                                                      Sebastián se estaba lavando la cara. Dejando su espalda descubierta. Entonces el hombre dio dos pasos y se puso detrás de él, saco el arma y le dio un palmada en el hombro.           —Hasta aquí llegaste niño. Con una sonrisa malévola empujo con toda sus fuerzas la navaja. Pero sebas en un reflejo rápido que había visto por el espejo, le dio una patada en la entre pierna, haciendo que el maleante cayera al piso. Acto seguido lo agarró del cuello y lo elevo en el aire, cuadrándose para darle un golpe.                                                             — ¿Quién te mando? ¿Acaso fue Zack? Pregunto sebas con una voz más ronca e intimidante.                                                                                                  El asesino negó con la cabeza mientras se sentía asfixiado por no tener como escaparse. Sebastián le dio dos golpes fuertes en el rostro y el asesino quedo desmayado por falta de aire, en uno de los cubículos dejo el cuerpo del desmayado y agarro la navaja y la tiro para la afuera del bar, por una pequeña ventanilla que había. Se lavó las manos y después fue rápidamente con Zorro blanco para contarle lo que había pasado.                           Pero antes de que saliera, sebas, ve que en el salón, los hombres de zorro blanco están peleando con los hombres de Zack, dándose golpes, y uno venia hacia él, pero solo lo esquivo y busco a zorro blanco que estaba arrinconado, para salir de ahí. Los hombres de Zack cargaban pistolas y las disparaban contra los demás, todos se echaron al suelo buscando una mesa en donde cubrirse. Mientras que los desarmados muchachos de zorro blanco resistían apenas con dos pistolas, mientras que llegaban más hombres de Zack. —Maldición debí haber dicho que me estaban persiguiendo, esto es culpa mía.    Sebastián ve que los hombres estaban todos atemorizados en el piso buscando la manera de escapar, mientras zorro blanco disparaba para ganar tiempo. Con agilidad Sebastián rodo de mesa en mesa, hasta llegar a la esquina donde estaba Fabián.                                                   —Dame una pistola, —estiro la mano—                                          —No seas loco, ganemos tiempo.                                                                            —Dame la pistola. Zorro blanco no pudo evitarse en darle la pistola al chico. —úsala bien.                     Sebastián cogió la navaja que llevaba en la chamarra, y con un poco de cordel que estaba en la esquina, sosteniendo un foco. Amarro el acero a la cuerda, e hizo una honda, empezando a girarla a gran velocidad. Puso la rodilla derecha en el piso mientras apuntaba al objetivo.                                         —Zorro, mientras más avance saca a los demás por la puerta trasera, yo ganare tiempo. Fabián y su escolta afirmo con la cabeza. Concentrado en el objetivo, se dio cuenta, de que nadie se atrevía a dispararle, con eso supo que lo estaban vigilando más que cazando. Entonces aprovecho ese as bajo la manga. Girando la improvisada onda, se acercó al primer hombre de traje, y clavo la honda en su mano. Derramando sangre como una manguera abierta. El soltó la pistola tratando de sacar la navaja que le causaba un dolor insoportable. —Nino me las vas a apagar. —Tiro de la soga— ya verás malnacido. Tiro de la soga un par de veces y logro acercar a Sebastián hasta su cuerpo, pero este se levanta y le da dos golpes en la cara, haciéndolo retroceder, pero el hombre de traje era necio y volví a golpearle. Sebastián vio un bate detrás del hombre, así que este paso por debajo de sus brazos. Con agilidad y sujeto el bate, nadie podía dispararle porque siempre estaba detrás del tipo con traje, y sus compañeros no podían fijarlo en la mira. Mientras que zorro blanco también contenía a unos y los hacia retroceder. Sebastián tomo el bate, y le dio un batazo en la espalda y otro en la clavícula derecha, haciendo que el gorila cayera arrodillado casi desmayado. Pero con puerto solo sufriría algunas lesiones menores. Dos hombres más fueron directo a sebas, pero este le dio a uno con el bate, golpes agiles certeros y fuertes, que conectaron al estómago y las costillas por ultimo empujándolo con la punta del bate hacia atrás. El que venía por la izquierda, lo apunto con la pistola como estaba muy cerca de su cuerpo. Pero consiguió alejarlo con la misma, y conecto un golpe directo a la mandíbula poniendo todo su peso en el bate. Los otros quedaron viendo y le llamaron la atención, dos más corrieron hacia él. Con pistolas en mano, pero sebas disparo en dirección de sus manos. E hizo caer sus armas, y con el bate pasando por debajo de sus brazos pego en la rodilla y la espalda, cayendo al instante al suelo. Dando un golpe más liviano a la cabeza con la cacha de la pistola.                                                  Los tres últimos se fueron a él, con navajas, avanzado dos pasos  el primero blandió tres puñaladas, dos abajo y una arriaba, pero como hoja en el viento sebas la esquivo, y golpeo la mano que tenía la navaja, la navaja cayó al piso, después golpeo el hombro del hombre, seguido del pecho y la cabeza, y lo termino tumbando, el segundo casi que sin descanso por detrás de él aprecio de un salto,          —agarrando por primera vez en la batalla, con las dos manos el bate— Sebas empujo con todo su cuerpo el bate, y conecto el golpe en el tórax, el hombre solo pudo caer al piso. Mientras que el último estaba aterrorizado, mirando a sus alrededores, sus compañeros casi muertos y sebas acercándose lentamente con una sonrisa psicópata, temblaba del miedo y dejo caer su arma, como gallina salió corriendo atemorizado por su vida.    Unos pasos más adelante, el hombre, se encontró con Zack. Que entraba con Charlie y Jhony al bar,     —No vaya jefe, ahí dentro hay un demonio, ni las balas pueden contra él.                                                                                                          —Cálmate hombre y ¿los otros?—se giró el sombrero— bueno entonces tendré, que ocuparme yo —Se recogió las mangas de la camisa—           ¿todavía esta zorro blanco adentro? El hombre casi que perplejo afirmo con la cabeza mientras se calmaba, apoyado de la camioneta.                    —Charlie pásame a Roxana.                                                                                    —Toma jefe. De la camioneta Charlie saco una daga, de unos cincuenta centímetros de largo, y la lanzo a Zack.                                                           —Hoy ese bastardo va a conocer quien es Zack.                   —Amarro las riendas el sombrero—                                                                      Con una pequeña carrera entro a la sala, y Zack vio a zorro blanco saliendo, cargando a un hombre malherido.                                                            —Aquí estoy zorro, No me quieres matar. —Abrí los brazos— ven por mí. Fabián volteo la mirada y vio la silueta del infame Zack, mofándose de él                                                   —Bastardo voy por ti cabron.           Sin arma y sin miedo zorro se lanzó a él con ganas de matarlo a golpes.                                                                                       —Jefe no lleva arma. Pero no escuchaba, entonces apretó el puño muy cuando estaba cerca, impulsándose con toda su fuerza, mientras que Zack, sacaba la daga con el brazo derecho discretamente, > Zack llevaba la ventaja en el duelo.        —AHHH Bastardo te voy a matar. Lanzo el golpe                                     Pero a un metro de distancia Sebastián se cruzó entre ellos. Con los brazos separados pero aun portando el bate. Cuando se dio cuenta zorro blanco, Sebastián había recibido el golpe.       Capítulo 22: Sebas   — ¿Pero qué haces? ¿Porque me detienes?                                                               —Pues nada porque creo que no es la forma correcta hermano, además él te hubiera matado. Mira sus manos. —Giro la mirada y apunto con los ojos— tiene un puñal te hubiera matado.                                                         Los ojos dilatándose de zorro blanco, lo dejaron el blanco, pensando en cómo no se había dado cuenta que Zack había jugado con él.   Inclino la cabeza y le pidió perdón a sebas. Mientras que este se alejaba lentamente de Zack.                                                           > pensó Zack, mientras sonreía con parsimonia. Pero el joven hacendado no iba a dejar pasar su oportunidad, y lanzo tres estoques al cuerpo de zorro blanco aun cuando Sebastián estaba cubriéndole, pero con gran agilidad, no hacía daño al cuerpo de sebas, mientras que este se giró y con el bate paro los golpes de la daga. Uno por arriba, dos por debajo, y uno a ambos lados laterales de sus cuerpos, con el bate consiguió esquivarle todos, sus ataques, pero otra oleada de estoques venían, una tras otras, parecía que el joven hacendado también era ágil.                 Con parsimonia retrocedieron dos pasos, y se puso en perfecta posición de combate con cuchillos.                                                                                            —Me parece que eres un master en pelea con cuchillos Zack, pero yo también se algo, con este bate. Sebas señalo en bate con la boca.                                —Si ya vi algo, de esos que fardas, pero serás capaz de soportarme dos minutos más.      —Veámoslo, —se cuadro— adelante. Los dos se lanzaron al cuerpo del otro, Zack lanzo estoques por debajo del estómago apuntando a las piernas, mientras que Sebastián las esquivabas. Pero ninguna acertó. Con versatilidad, lanzo una ráfaga de puñaladas al estómago de Sebas, este esquivo todas, Zack dejo su hombro izquierdo descubierto y sebas aprovecho y lanzo el bate con todas sus fuerzas.                                                    —Jaque mate Zack. No lo vas a resistir, tus costillas no aguantaran esa presión. Pero de repente en un reflejo rápido, Zack paro el bate con su mano derecha.                               —Aun no amigo. La mueca de su sonrisa en la totalidad de la cara, solo decía que estaba más que dispuesto a ganar, pero se estaba divirtiendo demasiado. Tanto que su cabello estaba por fuera de su sombrero y pelos rebeldes caían en su frente.                                —Eres bueno, Zack, un placer en conocerte, yo soy Sebastián. Pero te digo algo, te veo a los ojos, y no me pareces un mal hombre, no veo maldad en ti.                                               —Gracias por el alago, pero dejemos de hablar y combatamos.                  —Como tú quieras rey. Sin más que palabras, Sebastián volvió a tener control de su bate. Y Zack volvía a lanzar estoques directos al pecho de su contrincante, pero todas las paraba, una a su izquierda en dirección de su cabeza, pero el bate de sebas era más rápido y las detenía. Después deslizo el brazo con rapidez en dirección a su estómago, pero también la detuvo con el bate boca abajo. Los brazos de él hacendado quedaron en el aire parados, mientras inhalaba y exhalaba aire. Se veía que el agotamiento estaba haciendo efecto, mientras que sebas estaba un poco menos cansado.             El hacendado con una sonrisa maquiavélica soltó dos azotes con grandes fuerzas, pero unos momentos antes sebas puso el bate en frente de él, para  detener el ataque, debido a la gran fuerza de los ataques, y que el bate era de metal, un chisporroteo se generó con cada abanicada que hacia Zack. Mientras que sebas  no atacaba, Zack lanzo una abanicada a la cabeza, y sebas la detuvo, pero Zack empujo el cuchillo arrastrándolo por el metal, y acercándose al rostro de su contrincante, acto seguido sebas con fuerza lo logra separa de su cuerpo empujándolo, y sin más, lanza un batazo directo a la cabeza, Zack tropezó con una silla, y cayó encima de la barra, la abanicada era perfecta, y con fuerza pudo esquivarla haciéndose a un lado, Sebastián abanico otro par de veces, pero no pasó nada, porque no la daga detenía los ataques,  Sebastián hizo retroceder a Zack, pero este tropezó con una mesa, y cayó al piso, acto seguido sebas alza el bate, mientras que con una sonrisa Zack espera el impacto.                                                 Con fuerza somete el bate hacia abajo poniendo todas las fuerzas en sus piernas, y un fuerte estruendo pone fin a la batalla.  Zack miro al lado suyo y pudo ver como había hecho una grieta en el suelo, y sabía que si un golpe se esos le hubiera dado de lleno, hubiera muerto Sebastián alza el bate y se va con zorro blanco por la puerta trasera.                                —Hey espera, ¿Por qué no acabaste conmigo? Dijo Zack mientras veía la espalda de sebas, quien se alejaba con orgullo.                                                          —Pues es que me dio, pena atacar a alguien desarmado. —volteo la cabeza por encima del hombro— quizás fue mala idea comenzar esto sabes.                                                        —Nos veremos la próxima vez, y te aseguro que el final va a ser otro.       —Eso espero Zack.  Con una señal hecha con su sombrero el joven hacendado se despidió de su contrincante, y tumbado en el piso vio como todos sus enemigos salían del bar.     —Diablos ¿porque no le mataste cuando pudiste?                                      —Zorro blanco, todo a su tiempo, además estaba desarmado, no quería manchar mi honor. —Vámonos antes que lleguen más refuerzos.                                                          —sí.                                                                                                                          Charlie entro buscando a Zack, y vio que estaba en el piso algo golpeado, y se lanzó a él, con preocupación.                                        —¿Está bien? jefe, contésteme por favor                                                                —¡Ha! ¡Ha! ¡Ha! —Charlie miro su cara— estoy mejor que bien, creo que he encontrado a un amigo. —Se acomodó los pelos de la frente—          Charlie vamos a la hacienda de Mr. Vicente.                                                           —Como usted ordene Señor, ¿pero se encuentra bien? Parece algo cansado.                    —Estoy bien solo tengo algo de…—Charlie vio los ojos rojos de su jefe— solo estoy algo —Zack se agarró el pecho— solo es… —miro a Charlie y sonrió maliciosamente— Emoción.                                   Capítulo 23: Merienda  *               Habíamos quedado realmente solas en la casa, y yo tenía un hambre del carajo. Baje a la cocina sin que Alejandra se enterara y prendí la cocina, saque de dos huevos del refrigerador, además busque el aceite, mientras que el sartén se calentaba. Para estar a temperatura perfecta para la cocción de los huevos. Meneaba mis caderas de lado a lado, mientras que después tarareaba el hit del verano. Puse todo mi empeño en quebrar ese par de huevos, acariciándoles con cuidado, mientras que los sostenía con delicadeza. Con cuidado por algún golpe.                                                                            Vatio los huevos con una cuchara moviéndola de un lado a otro con la mayor posibilidad posible. —Uf… están duros— dejo escapar entre sus labios esas palabras, mientras se secaba el pequeño mador de la frente.               —Bueno vamos a sacar la leche. Se acercó a la nevera otra vez y busco en una jarra llena de líquido blanco. Ella vertió un poco en un vaso grande. Puso de nuevo la jarra en su lugar y después bebió un sorbo grande de leche.                                                                                  —Mmmm Esta buena, —se limpió la boca— deliciosa.                                          Después echo el aceite con mucho cuidado al sartén. Pero un poco quedo en sus manos, después de eso ella se deslizo ese aceite por las manos y después paso la lengua por las mismas. Agarro con fuerzas la taza y la hecho en el sartén, esperando que el huevo creciera de tamaño para que fuera más voluptuoso, sin descanso busco un plato grande, mientras sacaba jamón ibérico del refrigerador. Y vertió una pequeña cucharada de mantequilla, para darle algo de sabor salado,  terminando de sacar el huevo del sartén fue a buscar una hogaza de pan. En la despensa. Y su celular para compartir el desayuno en sus r************* como hacía de costumbre todas las mañanas. Pero en ese mismo instante Alejandra que no había comido nada, paso por la cocina, y vio el plato servido con un rico desayuno, ella se paró encima del plato y lo olio.                                                          —Mmm Delicioso, me lo quedo. Alejandra se llevó el plato en una mano y un vaso de jugo en la otra, mientras que subía las escaleras con una sonrisa de punta a punta. Michelle regreso a la cocina y frunció el ceño al no encontrar el plato, ¿Dónde estará? Se repetía en su mente. Mientras miro a las escaleras y vio subir a su amiga. —Tenía que ser obra tuya— dijo mientras sacaba un pedazo de pan para comer. Negando con la cabeza.                                    
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