¿sabían que soy una maestra en crear situaciones prometedoras? no lo digo por nada, solo les quería contar.
Cada vez que recuerdo algunas de esas situaciones incómodas de mi vida me da mucha vergüenza conmigo misma, como aquella vez que sin querer me encerré en el baño con el mejor amigo del creador de Kai, qué vergüenza y luego el chico le contando a todo la secundaria que habíamos tenido sexo, cuando todo el tiempo que estuvimos encerrados traté de ignorar su presencia y era más tímida que la palabra.
Ahora que lo pienso ¿Qué hacía un chico en el baño de las chicas? preguntas que nunca me responderán por estar de estúpida.
- Claudine - llama la señora S y volteo a mirarla de inmediato - desde hace minutos que Kai está intentando comer de la cuchara y no alcanza.
Frunzo mi ceño y miro hacia donde está Kai a unos centímetros de la cuchara sin poder comer de ella. Dios mío que vergüenza.
- lo siento es que estaba distraída - me excuso y meto la cuchara llena de comida en la boca de Kai quien gime gustoso por el sabor delicioso.
Ruedo mis ojos cuando escucho que Jake se burla y sigo alimentando a mi hijo ignorando la penetrante mirada de Alex sobre mí, desde hace unos minutos que no separa su vista de mí y cree que no me he dado cuenta.
- ¿siempre eres así de distraída?
- cuando piensa demasiado sí - responde la señora S.
- ¿en qué piensas? - pregunta Alex con voz calmada.
- en cosas - me encojo de hombros.
Alex asiente sin preguntar más nada y agradezco eso, no quiero contarle de mi triste vida y de como un chico me utilizó para luego dejarme con un hijo que no tenía pensado tener, detalles de mi vida.
Luego de cenar ayudo a Jake a lavar los platos mientras que la señora S arregls la habitación donde Jake y Alex se quedarán a dormir, claro que se negaron diciendo que se iban para un hotel cercano, pero claro que la señora S les dijo que no y cuando la señora S habla su palabra es ley, así que se quedarán en la habitación de invitados que convenientemente tiene dos camas de un solo cuerpo, raro.
escucho como Alex juega con Kai en la sala, Kai se ha encariñado mucho con ese hombre y eso que apenas lo conoce, será un problema cuando se vaya, la vez que mamá lo vino a visitar y luego se fue lloró como por dos noches mientras decía "welita".
Y respecto a lo de lavar los platos con Jake, la señora S nos obligó para que "convivieramos" ¿pueden creerlo?
- ¿no eres muy joven para tener un hijo? - pregunta Jake luego de un largo silencio.
- ¿no eres muy viejo para estar de preguntón?
- eres una chica muy grosera.
- sí, me lo has dicho varias veces hoy, dime algo que no hayas dicho - él gruñe y tuerzo mis ojos cansada de su actitud tan estúpida.
Ambos nos quedamos en silencio de nuevo, en la cocina solo se escuchaba el sonido de los platos en el fregadero, él está lavando los platos mientras que yo los seco y los coloco donde van, obvio que yo no iba a lavar los platos, el agua de jabón tocando mis manos no se me hace tan llamativo.
- ¿Qué edad tienes? - pregunta Jake.
- ¿para qué quieres saber? - digo a la ofensiva.
- solo quiero saber, no es para juzgarte ni nada de eso, solo es... curiosidad.
- ajá, curiosidad - lo miro por el rabillo de mi ojo con recelo, pero le respondo la pregunta - veinte.
- ¿y el niño?
- ¿por qué tan interesado en saber de mi vida? ¿qué edad tienes tú?
- tengo veintisiete - responde como si nada - son es nada del otro mundo que me pregunten mi edad ¿sabes?
- pues para mí sí ¿me entiendes? - miro en dirección a la puerta y suspiro cuando veo que Alex está jugando con Kai en la alfombra de la sala - a nadie le parece que está bien tener un hijo de casi dos años a los veinte.
- lo siento, no lo sabía - dice avergonzado - ¿el papá lo visita?
- eres muy metiche - acuso.
- sí, lo soy, soy un chismoso, me alimento del chisme - dice y suelto una carcajada. Así que tiene sentido del humor, qué interesante.
- ya lo note - el ríe y yo le sigo riendo en voz alta. Qué agradable sujeto. Ambos dejamos de reír y nos quedamos en silencio siguiendo con la ardua labor de lavar los platos - él es un az con los niños ¿no?
- ¿Quién? - Jake voltea su cabeza hacia donde está Alex jugando con Kai y sonríe - Ah, sí, ama a los niños, su mamá tenía una pequeña guardería y él le ayudaba de vez en cuando, los niños lo aman.
- sí, Kai no se da con todo el mundo y sin embargo ahí está dejando que un extraño apriete sus cachetes.
- tiene tus ojos - dice de forma distraída mientras me pasa otro plato.
- sí, es lo único en lo que se parece a mí, del resto es idéntico al... - dejo de hablar y suspiro. Tienes una lengua muy larga, Claudine.
- al papá - termina por mí y asiento.
- sí, a ese.
Jake asiente sin decir nada más del tema, han pasado tres años y he ido a terapia, pero todavía sigue siendo difícil para mí, olvidar mi enamoramiento por ese tipo fue más difícil de lo que pensé hacer alguna vez, el último paso era perdonar y yo no pude hacer eso, no todavía.
- ¿ya se llevan bien? - pregunta la señora S apenas entra a la cocina.
- eeeh - decimos los dos al mismo tiempo.
- un poco sí.
- algo - volvemos a responder en un sonido.
- ¿mañana tienes que ir a la universidad, Claudine? - pregunta la señora S y yo niego. Mañana es día libre, para adelantar el trabajo de fotografía que tengo atrasado... bueno ni tan libre, odio mucho mi vida y la universidad ¿por qué no mejor vendo chicles en un semáforo? no, ya esa no es una opción, tengo un hijo ¿y si se lo regalo a mi mamá para navidad? joder que gran regalo y también saldrá caro... para ella, claro.
- no, mañana me quedaré haciendo un trabajo de fotografía en mi departamento, tal vez salga a pasear con Kai en la tarde.
- ay sí, ese pobre niño lo veo sin color ya, parece una pechuga con sal.
- que exagerada - me quejo y ella golpea mi cabeza - y agresiva.
- ¿Quieres otro? - amenaza y yo niego de inmediato haciendo que Jake suelte una carcajada.
- ujum - Alex se aclara la garganta y todos en la cocina volteamos a verlo al mismo tiempo - el niño se durmió.
Miro al pequeño Kai en sus brazos y en efecto, está tieso, sus mejillas están un poco sonrojadas, debe de ser por el calor que está haciendo en estos días.
- sus mejillas están rojas - camino hacia él y le coloco una mano en la frente a Kai y luego la paso hacia su mejilla. No, no tiene fiebre.
- ¿ya te vas, nena? - asiento mientras tomo al pequeño de los brazos de Alex.
- sí, ya son las ocho y estoy cansada - bostezo automáticamente y la señora S asiente, camina hacia a mí y deja un beso en mí frente.
- buenas noches, cariño.
- buenas noches - susurro cansada. Paso por al lado de Alex y le sonrío con la boca cerrada - buenas noches para ti también.
- buenas noches - dice de la misma forma.
Escucho la puerta cerrarse a mis espaldas y suspiro cansada, ha sido un día muy largo.
- no se despidió de mí - se queja Jake.
- no te tocaba.
Al despertar lo primero que hice fue mirar el reloj en la mesita de noche que está al lado de mi cama, pasé una mano por mi cara cuando me di cuenta que apenas son las nueve de la mañana... ¿apenas?
- ¡joder es muy tarde! - me levanto demasiado - ay me voy con Jesús.
Nunca de levanten rápido amigos, está bien feo el mareo que da.
- ¿mami? - pregunta Kai. Ay joder ya se levantó. aMiro hacia donde está Kai. Todavía está dormido, puedo hacer el desayuno y arreglar un poco el departamento.
Nooo, suéltame Diosito, no quiero ser una de tus mejores guerreras.
Después de asearme y ponerme ropa para estar en la casa, o sea, unos pantalones holgados y una camisa que le robé a mi papá antes de venirme para San Francisco, comienzo a hacer el desayuno que consiste en pan con mermelada y una chocolatada ¿Qué esperaban? no sé cocinar, la vez pasada intenté cocinar un huevo y casi quemo la cocina, la señora S me prohibió utilizar la estufa luego de eso, así que ella se encarga hervir el agua y la vierte en uno de esos recipientes a los que no se le sale el calor.
No es mi culpa no saber cocinar, mi papá me trató de enseñar muchas veces, pero yo simplemente no pude, hasta el agua la dejaba con sabor a quemado ¿cómo podía ser eso posible? por esa y muchas razones nunca ayudé en el restaurante de mis padres, no podía atender a los clientes porque me quedaba paralizada mientras me hablan y no podía ayudar en la cocina porque quemaba todo lo que tocaba, así que solo ayudaba con la publicidad, allí fue donde conocí mi amor por la fotografía y la edición.
Estar detrás de una cámara es lo que más me gusta, pero odio la universidad y me quiero dar de baja... de la vida.
Muerdo mi tostada muy pensativa, la vida se me está saliendo de las manos, no mentira, solo me quiero hacer la interesante, mi vida es muy aburrida, aún dependo de mis papás, tengo un hijo de dos años y mi vida s****l es muy envidiable a cada rato me coge una desgracia nueva.
La puerta de mi departamento es tocada y levanto una ceja mirando en su dirección ¿será Nick? siempre que lo rechazo al día siguiente viene con más ánimos, como que el rechazo le da vitalidad a su cuerpo.
Camino hacia la puerta sintiendo como mi cabeza comienza doler desde ya con solo pensar en lidiar con esa rata que no entiende que es un "no gracias, no he comido, pero tampoco tengo hambre" no sé si me entienden.
Suspiro frente a la puerta y tomo el pomo maldiciendo todo lo que conozco mentalmente.
- Nick, te he dicho que... - callo de forma abrupta al ver que el que está frente a mí no es Nick sino el invitado de la señora S, Alex. Contexto y me la trago.
- eeh no - dice - no soy el tal Nick, soy Alex.
Me quedo muda sin saber qué decirle ¿Qué se le dice al tipo que logró llamar tu atención luego de tres largos años?
- buenos días - saluda y me mira con una ceja levantada esperando que le responda.
- s-sí, bue-buenos días para ti también - respondo de forma atropellada ¿por qué tartamudeo?
- ¿dónde está el pequeño? - pregunta.
- ¿Kai? - él asiente, pero claro que es Kai ¿Qué otro niño vive conmigo? nada más falta que le pregunte del clima - está dormido, ayer tuvo una noche difícil.
- ¿difícil? ¿está bien? - pregunta y me sorprendo de la preocupación en su voz. Él está preocupado por Kai y ni lo conocemos bien.
- s-sí - respondo sintiéndome confundida - solo fue un poco de fiebre, tal vez es por el cambio de clima.
- sí, en estos días a hecho mucho calor - dice de forma distraída - en fin, solo vine para dejarte esto - me extiende un termo de color azul.
Mis mejillas no pueden evitar sonrojarse de la vergüenza. No estaba mintiendo con lo del agua hervida.
- muchas gracias - agradezco en un susurro. Nuestras manos se tocan por unos segundos y me sonrojo aún más. Ay me duele la barriga, creo que voy a vomitar, esa tostada me hizo mal.
- bueno, yo... - levanto mi cabeza hacia donde está Alex y abro un poco los ojos al ver que está igual de sonrojado que yo. Se ve tan tierno - creo que me voy.
- gracias otra vez por... - señalo el termo - el agua hervida.
Él suelta una risita muy baja y asiente.
- no le digas a nadie que me dan agua hervida porque yo sé cómo hacerla sin quemar la cocina - ambos reímos esta vez y lo veo asentir de nuevo.
- tranquila, la cocina no es para todo el mundo - dice de forma relajada - mi hermano menor tiene dieciséis y no sabe ni freír un huevo.
- ay yo tampoco - no puedo evitar reír de nuevo - sí soy.
- JAJAJAJAJA - suelta una enorme carcajada sin ninguna pena
Ambos seguimos riendo de la situación estúpida en la que estamos hasta que nos calmamos tratando de recuperar el aire.
- eres muy agradable - dice con las mejillas sonrojadas de tanto reír.
- muchas gracias, en mi vida anterior era comediante.
- a ver dime un chiste.
- chin - ambos volvemos a reír. Dios mío somos muy estúpidos.
- Alex - llama Jake a unos pasos de nosotros - tenemos que ir al banco.
- Buenos días, vecino ¿cómo amaneció?
- mejor que tú he de suponer.
- con esa ropa...
- joder eres muy molesta - pasa por nuestro lado murmurando maldiciones. Voltea por un momento llamando nuestra atención - te veo abajo, no demores.
- ¡entendido, mi capitán! - dice con voz firme y suelto una risita baja.
- idiota.
Todos nos quedamos en un incómodo silencio mientras Jake espera el ascensor.
- no has hundido el botón para que el ascensor suba - Jake maldice por ser un idiota y presiona el botón, unos segundos después el ascensor abre sus puertas y Jake entra.
- no demores.
Es lo último que logra decir antes de que las puertas se cerraran por completo.
- tu amigo necesita relajarse - comento.
- Jake es así - se encoge de hombros - tampoco es que sea mal hombre.
- busca lo más vital - canto de forma distraída y Alex me con el ceño fruncido - lo que necesitas no más...
- y olvídate de la preocupación - me sigue y ambos nos miramos por momento y luego reímos - ¿sigues las enseñanzas de Balú?
- no, tengo un hijo, buscar lo más vital no es opción para mí - me encojo de hombros.
- ¿lo más vital no es tu hijo?
- hablo de cosas materiales, si me preguntas qué es lo más vital emocionalmente para mí te respondería que mi hijo - Alex asiente pensativo.
- ¿luego seguimos hablando? - asiento confundida - me colgará de las bolas si no bajo ya.
- sí, yo también tengo que...
- ¡mamá! - grita Kai desde el cuarto cómo si lo fuera invocado.
- hacer deberes - tuerzo mi boca cansada y Alex ríe.
- maternidad.
- ni me lo digas, nos vemos - Alex se despide con su mano y yo hago lo mismo.
- ¡mami! - escucho sus pequeños pasitos por el pasillo y suspiro, extraño mucho la época en la que era un bebé y no se movía para nada, eran tan callado y calmadito que daba miedo.
- aquí - aviso y él viene corriendo hacia mis brazos - ¿cómo dormiste?
- sueno floles - dice aún medio dormido.
- adiós pequeño Kai - se despide Alex con una sonrisa.
- despidete del señor, bebé.
Kai levanta su manito y se despide de Alex que el mencionado ríe y hace lo mismo. Entro al departamento cuando las puertas el ascensor se cierran y camino hacia la cocina dejando el termo en la isla.
- ¿Qué haremos hoy? - pregunto y Kai sonríe.
- ¡helado!
- bien, iremos por un helado, mamá envió me envió dinero ayer, también iremos a comprar las cremas que se te acabaron ¿ok?
- ¡helado!
- sí, me gustó esta conversación, hagamos esto siempre.