Entro al edificio a paso lento, no tengo ganas de esconderme del, al parecer desempleado, Nick, digo que al parecer porque no sé si trabaja o no, tampoco recuerdo si me lo ha dicho, aunque lo más probable es que no trabaje, siempre que llego de la universidad está por ahí cazándome y cuando salgo para la universidad es lo mismo.
Debería de considerar esa demanda por acoso.
- mire señor, ya le he dicho muchas veces que sí tengo el dinero ¿cuándo viene para firmar los papeles? - levanté mi vista del suelo para mirar al hombre de esta tarde que hablaba de forma acalorada con un tipo del otro lado del teléfono.
- ¡Claudine! - grita Nick apenas me ve.
Dios, ya suéltame, no quiero ser una de tus mejores guerreras.
La mirada del hombre que habla por teléfono se dirige hacia a mí y trago saliva cuando me fulmina con la mirada ¿pero cuál fue el mal que yo hice?
- h-hola Nick - digo tratando de ignorar la mirada del tipo sobre mí.
- estaba esperando a que llegaras.
- ¿en serio? je je je que raro de ti - digo con sarcasmo.
- quería ver si quieres ir a cine conmigo, hablé con la señora S y me dijo que podía cuidar al pequeño Kai mientras vamos y volvemos.
- ¿Qué hiciste qué?
- sí, le dije a la señora S que si podía cuidar al pequeñín mientras su madre iba a una cita contigo.
¿y este qué mierda se ha creído?
- y podemos ir a comer después de eso...
- escucha Nick - lo interrumpo - no sé cómo decirte esto, pero al parecer tú no lo has tomado en cuenta - él me mira confundido y suspiro tratando de mantener mis estribos a la raya - una cita es cuando las dos personas aceptan ¿si me entiendes? yo nunca te he dado un sí para salir y ahora no sé que te hace pensar que lo haré.
- pero dijiste que por tu hijo...
- hoy no quiero salir - digo de forma calmada tratando de hablar lo más bajo posible - estoy cansada, tengo un montón de trabajos atrasados y tengo que sacarle tiempo a mi bebé, lo siento mucho pero ahora mismo, en este momento, no estoy interesada en nada más que mis estudios y mi hijo, no tengo tiempo para una relación.
El baja su cabeza y por un momento me siento culpable, pero sacudo enseguida esos pensamientos de mi cabeza, yo nunca le he dado entender a él que quiero algo más que una amistad con él.
- no vemos - susurro al ver que Nick sigue en su burbuja de tristeza. No tengo por qué sentirme culpable, no es como si caminara por ahí iluminando a cada hombre que se me atraviesa.
Entro al ascensor y hundo el botón del piso tres.
¡me duele la puta cabeza! agradezco mucho que mi galancito esa un niño muy quieto y no me cause problemas porque sino ya estuviera a dos pasos de la desesperación total y tal vez un severo caso de depresión.
- ¡espere! - el hombre que estaba hablando por teléfono viene corriendo hacia el ascensor que ya está a punto de cerrar. Chasqueo mi lengua y le meto el pie a las puertas para que no cierren - gracias - agradece una vez que está adentro y yo asiento sin tomarle mucha importancia, vuelvo a tocar el botón tres chocando mi mano con la del hombre - oh, lo siento ¿vas al piso tres?
- sí - respondo tratando de no verme grosera.
- yo igual - asiento y dejo que él oprima el botón esta vez.
Ambos nos quedamos en un incómodo silencio mientras esperamos a que el ascensor suba.
- ¿vives aquí? - pregunta de la nada y yo lo miro con una ceja alzada - lo siento, solo quería acabar con este silencio tan incómodo.
¿él también notó la incomodidad?
- mejor me hubieras preguntado del clima - digo con sarcasmo y él ríe por lo bajo.
- ¿cómo está el clima? - dice con diversión.
vaya, de verdad preguntó por el clima.
- mejor de lo que está conversación, supongo - vuelvo a decir con sarcasmo.
- que chica tan amistosa.
- y no me has visto siendo amable - él levanta una ceja y ríe mientras niega con su cabeza.
- supongo que la cara de tristeza del tipo de abajo es por ese agradable humor que te cargas.
- al menos no soy una chismosa.
Lo escucho jadear y las puertas del ascensor se abren al instante. Sí soy una chismosa, pero ahora no me encuentro de humor para hablar con desconocidos metiches.
Ambos caminamos en la misma dirección, nos miramos por un momento confundidos y luego dimos dos pasos en la misma dirección.
- me estas siguiendo - me acusa y yo lo miro con una ceja levantada.
¿y por qué yo haría eso o qué? que narcisista, ya me cae mal, mi mamá siempre me dijo "no juzgues sin conocer" pero ya él me cae mal, lo juro por Dieguito Maradona.
- ¿perdona? te recuerdo que yo vivo aquí.
Él se sonroja y asiente mientras se rasca su nuca incómodo. Eso es, siente la vergüenza de haber hecho él ridículo.
Camino por el pasillo dejándolo atrás hasta que llego a la puerta de la señora S, levanto mi mano para tocar cuando el señor llega a mi lado y levanta una de sus cejas viéndome con incredulidad.
- ¿me estás siguiendo? - pregunto fastidiada y él me mira despectivo - mira si eres algún testigo de Jehová te voy diciendo que no soy religiosa.
- ¿Qué te hace pensar que soy un testigo de Jehová? - pregunta ofendido.
- pues esa ropa de congresista ganando un salario mínimo, además de que esa camisa no pega con ese saco - lleva una mano a su pecho claramente ofendido - y no sería la primera vez que un testigo de Jehová me persigue hacia mi casa preguntándome si quiero la vida eterna.
- pues no soy un testigo de Jehová y tú eres una niña muy maleducada, fíjate.
- pues si yo soy una niña, tú eres un viejo que no sabe que un traje se usa con corbata.
- pues estas muy desactualizada para estar tan joven, este traje se utiliza sin corbata y me costó miles de dólares.
- pero dígalo sin llorar.
- hija de la...
La puerta del departamento se abre y ambos volteamos a ver quien se atrevió a interrumpir nuestra pelea.
- ¿Qué hacen? - pregunta la señora S.
- señora S, este testigo de Jehová...- digo haciéndome la víctima mientras él mira mi dramatismo ofendido - me siguió desde el primer piso, preguntándome cosas extrañas del clima y siguiéndome hasta acá ¿puede creerlo?
- oh, Jake ¿estas asustando a mi niña? - regaña la señora S abrazándome contra su pecho. Oh, se conocen, no lo sabía, pero le está dando un sermón y es lo que me importa.
- ¡no lo estoy haciendo, mamá! - dice mientras hace una pataleta como un niño pequeño. Entonces es el hijo de la señora S, aaah con razón se me hacía tan conocido, es el chico de las fotos - esta chica es una irrespetuosa, insultando mi ropa y diciendo que soy un testigo de Jehová.
- ¡eso no es cierto! - me defiendo contra el pecho de la señora S.
- ¿no te ves tú muy viejo para estar en esas? - dice la señora S mientras escucho al tal Jake quejarse - ¿cómo te fue en la universidad, cariño?
- oh, ahora la tratas mejor que a tu HIJO que ni has visto en dos años y medio.
- hasta acá huele tu envidia - molesto desde el espacio que tengo en el pecho de la señora S. Amo su aroma, me recuerda mucho al de mi mamá, tal vez sea porque usan la misma loción.
- ¿si la ves? - acusa - es una grosera.
- llora pues.
- Claudine - regaña la señora S y yo hago un puchero.
- el tiempo me da la razón - dice Jake con orgullo.
- ¿Qué hacen? - pregunta otro tipo que ni sé de donde salió. Levanto mi cabeza del pecho de la señora S y abro mucho la boca cuando veo que aquel extraño tiene a mi hijo entre sus brazos mientras que Kai se mete uno de sus juguetes en su boca sin darse cuenta que estoy aquí.
El tipo es un un hombre que no pasa de los treinta, muy guapo, demasiado diría yo, de cabello rubio, con facciones duras, pero delicadas a la vez, sus labios son gruesos de un tono melón, sus ojos son de un color café claro, alto y de complexión delgada, pero se ve que va al gimnasio ¿de dónde salió este hombre tan guapo? ¿por qué pienso eso cuando acabo de rechazar literalmente a un hombre ahora mismo?
- ah, estaba hablando con esta amable chica - voltee a mirar a Jake y ambos nos vimos lanzandonos dagas invisibles con la mirada.
- ¿ya te vas a poner una corbata? - bromeo y el tipo gruñe.
- ¡bueno ya! - grita la señora S asustando a todos, excepto a Kai que parece muy entretenido abrazando el cuello del extraño.
¿desde cuando acá el galancito es así de cariñoso con los extraños?
- entran los dos - no es una pregunta, es una orden. Antes de entrar Jake me golpea con su brazo y yo lo golpeo en la pantorrilla escuchando como se queja. La señora S nos mira con los ojos entre cerrados y ambos sonreímos de forma inocente.
Doy unos pasos hacia donde está el tipo que es más grande que yo y él me mira de forma interrogante esperando a que le diga algo.
Me obligo a reaccionar ante el tremendo bombón y señalo a Kai.
- es mío - digo algo tímida.
- ¿es tu hijo? - pregunta con los ojos bien abiertos y yo asiento sintiendo como mis mejillas se calientan.
Kai se separa del cuello del extraño y sonríe mucho cuando me ve.
- ¡mami! - grita estirando sus brazos hacia a mí.
- hola, galán - con cuidado de no tocar de más al hombre tomo a mi hijo entre mis brazos y le doy un gran abrazo.
- mami, te essstañe - susurra contra mi cuello.
- ¿en serio? - él hace un sonido de confirmación - yo también te extrañe mucho, mucho, mucho.
- mami, coñocí a un señol me calga y me cueta cueltos de bebé - dice de forma emocionada cuando se separa de mi cuello - dam-damviel dissse que-que shoy limdo y aplieta mis... - se queda pensativo por un momento - ¿lomo she llama eshto?
- ¿tus mejillitas? - mi pequeñito asiente con su cabecita viéndose totalmente adorable y no puedo evitar besar sus dos mejillas.
- sí, es toda una ternurita - aporta el extraño llamando mi atención.
- gracias por cuidarlo - él sonríe y niega con su cabeza.
- en realidad él me cuidó a mí, es muy inteligente para su edad ¿sabías? - asiento orgullosa y beso la mejilla de mi bebé.
- me lo han dicho varias veces.
- perdón sí actué con sorpresa, es que no pensé que tú fueras su madre.
- ¿por qué?
- no lo sé, te ves muy joven para tener un hijo - dice con una sonrisa. Es la primera persona que me dice eso y no escucho malicia en su voz al decirlo - pensaba que eras su hermana.
- sí, tener un hijo a los diecisiete no buena idea - su sonrisa se borra y abre sus ojos con sorpresa, pero luego se recompone algo avergonzado
- oh, no lo sabía. Dios que imprudente soy - susurra para sí mismo y yo río bajito - oh, qué maleducado, me llamo Alex Meyer, un gusto en conocerte - me ofrece su mano con una sonrisa. Miro su mano por momento y luego la tomo ganando una sonrisa de su parte.
- Claudine Corday, el gusto es mío.
- el pequeño Kai se parece mucho a su madre, tienen tus ojos bonitos - dice con una sonrisa y yo me sonrojo por el halago.
- gracias.
- oye inútil - llama Jake y ambos volteamos a mirarlo - ¿también te consideras una inútil? - bromea.
- no, pensé que estabas hablando con tu reflejo, alguien que combina de esa manera la ropa debe de ser un loco - Alex ríe y Jake lo fulmina con la mirada
- ya me está cansando tu actitud, niña.
- Uuuuh mira como te tengo miedo - digo con sarcasmo.
- ¡Claudine, ven a ayudarme con la cena y deja a Jake en paz! - grita la señora S desde la cocina. Jake se burla de mí y yo lo fulmino con la mirada.
- si quieres te puedo a ayudar con Kai mientras ayudas a Carol - ofrece Alex de inmediato y muerdo mi labio insegura - ya lo he cargado toda la tarde, un poco más no hará la diferencia.
- si Kai quiere - respondo. Alex estira sus brazos hacia mi bebé y Kai se lanza a sus brazos sin dudarlo dos veces ¿y estas confianzas?
- criticando mi estilo de vestir mientras que tú te vistes así - dice Jake cuando paso por su lado.
- no corbata, no opinión - sonrío triunfal cuando lo escucho gruñir y camino hacia la cocina celebrando mi victoria.
Sé que no debería de dejar a mi hijo con ese tipo que apenas acabo de conocer, pero Kai es muy selectivo con las personas que deja que lo carguen, recuerdo la vez que Nick intentó cargarlo, lloró como por dos horas después de eso, si mi hijo se dejó cargar por ese tipo es porque vio algo bueno en él, algo que le dio confianza o sino ya estuviera llorando hasta romper las paredes del departamento.
- deberías de dejar de meterte con Jake, ya ves que después se siente mal y comienza a llorar - dice la señora S cuando entro a la cocina.
- ¡mamá, escuché eso!
Ambas reímos con ganas mientras que Jake se quejaba en la sala, que agradable sujeto, apenas lo conozco pero ya logró caerme mal, lo único bueno es su amigo.
Ay que cosas digo.
- ¿Qué tal te pareció Alex? - pregunta la señora S, mientras que yo adorno el pastel del postre.
- ¿Quién? - pregunto de forma distraída.
- Alex, el amigo de mi hijo - explica.
- ah, pues se ve buena persona, le cayó bien a Kai.
- y no te pareció no sé ¿guapo?
Ah, ya sé cuales son tus intenciones anciana, las venía venir. No mentira, no veía venir nada, pero esta anciana quiere que yo consiga novio desde que nos conocimos.
- ya sé hacia donde va esto y sí, es un hombre muy guapo.
- no estoy diciendo nada - dice de forma inocente.
- ya sé de tus sucias artimañas, además debería de estar enojada contigo, sabes que no me gusta Nick y aún así aceptaste cuidar a Kai mientras él y yo "salíamos en una cita" - digo con mis manos posadas en mis caderas.
Ella pasa por mi lado y me da un golpe en la espalda haciendo que la enderece enseguida, que agresiva está esta señora.
- le dije a Nick que te consultara si tú querías salir con él, no estar planeando sin tú autorización, yo puedo cuidar a Kai, pero solo si tú aceptabas salir con él - me quedo sin habla al escuchar eso y bufo - ¿aceptaste?
- obvio que no, él no me gusta, me dobla de edad y su pensamiento retrógrada me hace pensar que solo me quiere para llenarme de hijos y cuidar la casa.
- oh, eso es una pena, tú no sabes hacer una sopa instantánea sin quemarla.
- ¡si ves! tú si sabes - exclamo ella ríe mientras saca el pollo del horno - la vida de ama de casa no es para mí.
- pobre Kai ¿cómo harás cuando yo no esté? - dice y yo hago un puchero.
- no digas eso, Nana - la abrazo por el cuello mientras ella corta el pollo con gran habilidad - tú tienes que ser eterna para que me sigas haciendo esas galletas deliciosas de vaina.
- ¿así que solo me quieres por las galletas? - dice con un tono ofendido.
- ¡no, claro que no! - niego de inmediato - también por el delicioso pavo que haces.
- ¡niña descarada! - me tira el trapo con el que sacó con el pollo del horno y río en voz alta.
El trapo se enreda entre mis pies y caigo de cara contra el piso ¿por qué a mí? mientras la señora S se ríe en voz alta de mí.
- ¡mamá! - grita Jake apenas entra a la cocina - ¿estás bien? escuché un golpe - dice preocupado mientras la señora S se retuerce de la risa - estás riendo...
- claro que lo hace, menso - me quejo mientras me levanto - se está burlando de mí.
- ¿tú fuiste la que te caíste?
- ¿tú que crees? - respondo como si fuera lo más obvio del mundo.
- Claudine siempre se la pasa en el suelo - dice la señora S mientras trata de controlar su risa.
- ¿están bien? - pregunta Alex cuando asoma a la cocina con Kai en sus brazos.
- sí, solo que la chica lengua larga se fue de golpes contra el suelo - bromea Jake y yo lo mofo.
- ¿estás bien? - pregunta y me sorprendo de la preocupación en su tono.
- sí, ya estoy acostumbrada a este tipo de caídas.
- eres la que se voló la recepción esta mañana ¿verdad? - dice y yo abro mucho mirando de reojo como la señora S ha dejado de reír y me mira seria.
- bromita.
- te he dicho que hacer eso es peligroso.
- ¡Nick me estaba persiguiendo!
- no me importa, es muy peligroso, no comerás postre.
- ¡no es justo! - me quejo - Jake, eres un chismoso.
- ¡pero si yo no fui el que hablé!
- ¡ya basta! - interviene la señora S - los dos se quedan sin postre.
- ¡Mamá!
- ¿si ves lo que ocasionas? - acuso y Jake me mira con una ceja levantada.
- Claudine - advierte.
- bien, bien - levanto mis manos en señal de paz - Hola, galán.
- ¡mami! - grita y luego sigue jugando con su juguete. Alex me mira con una sonrisa en su boca.
Miro hacia otro lado con nerviosismo ¿Qué mierda había sido eso?