AVERY
—¿Que demonios haces aquí? —espetó Logan, parece que no le había hecho gracia la visita de su madre.
—Solo quería verte, hijo.
—Pues ya deberías de saber que yo no quiero verte.
La mujer pareció estar un poco triste ante las palabras de su hijo. Ella me miró y me extendió la mano.
—Parece que no nos conocemos.
Logan me sostuvo mi mano para evitar que yo tocara la de su madre, Tara pareció comprender ese gesto.
—Logan, sigues siendo el mismo. —le dice. —¿Podemos hablar? Hay mucho que platicar.
—Ahora no, yo te busco después —le dijo antes de cerrar la puerta en su cara. Me quedé asombrada por la forma en que la trato. Me gustaría saber el contexto de todo esto pero dudaba que Logan fuera a decirme.
—¿Logan? —lo miré. El se llevó sus manos al pelo frustrado.
—No me preguntes nada, Avery. Por favor —pidió.
Asentí.
—Vale, pero en algún momento vas a tener que contarme.
Asintio. Me tomó del brazo y me hizo ir donde el. Se sentó en el sofá conmigo encima.
—Me gusta estar contigo —me dice—siento que eres mi lugar seguro.
Sentí bonito cuando me dijo eso, sentí ternura hacia el. Era muy peligroso para mi estar sintiendo todo esto hacia el. Sentía que podía pasarme lo de hace tiempo y una segunda decepción no creo aguantarla. Confío en que Logan no me hará eso de nuevo. Espero con todas mis fuerzas de que no.
—Aquí estoy para ti, Logan —susurro—para lo que necesites, para escucharte sin juzgarte. Siempre —le beso la frente y sobo su espalda. Logan me acaricia las piernas, me besa el cuello y va subiendo poco a poco hasta llegar a mis labios.
Sentí de inmediato lo que se vendría de nuevo. Lo besé con pasión. Logan me acostó en el sofá, subiéndose encima de mi. Me gustaba lo que estaba pasando entre nosotros. Me gustaba que estuviéramos haciendo esto.
Logan me quitó la blusa, me besó los pechos y llevó su manos a mi entrepierna. Me tocó, me acarició allí, sentía muchas ganas en ese momento. Estaba muy mojada.
—Te siento muy húmeda, cariño —murmura.
—Si, lo estoy —susurre.
—Quiero probar —me dice. Lo miro bajarme las bragas y subirme la falda. Cuando su lengua tocó mi c******s sentí fuego. Jadee de placer, mirándolo darme cariño.
—Oh, Logan.
—Esto me fascina —murmura. Logan se pone de pie y se quita la ropa.
No me sentía segura hacer el amor en el sofá, sabiendo que mi hermano puede pasar por esa puerta en cualquier momento.
—Vamos a la habitación —le digo.
—Está bien.
Logan y yo tomamos la ropa y nos fuimos a su habitación. Allí me tomó como quiso. Me penetró con mucho placer. Sentí que su orgasmo venía en cualquier momento. Me importaba mucho Logan, era una sensación que jamás había experimentado con nadie en mi vida.
Solo el.
En esa habitación solo éramos los dos.
•
Tiempo después me había quedado dormida. Logan estaba a mi lado, observándome dormir.
—¿Qué haces?
—Te veo nada más.
—¿Qué hora es?
—Las cinco de la tarde —dice.
—Tengo hambre y Jasper puede venir en cualquier momento. —me puse en pie y me vestí rápido. —¿quieres comer algo?
—Está bien. Pero te ayudo a cocinar —se pone su ropa también.
Ambos bajamos a la cocina. Logan me besaba cuando se le daba la gana y me gustaba.
Empezamos a cocinar una pasta, el se encargo de hacer el pollo a la plancha y yo lo demás. Olía muy bien.
—Cocinas muy bien —le digo, abrazándolo por la cintura.
—Hago lo que puedo.
—Yo te agradezco que siempre hayas pensando en mi cuando recién me mude acá. Cuando no tenía ni un dólar, a pesar de todo siempre te ocupaste de que no dejara de comer.
—Siempre me voy a preocupar por ti, Avery, aunque esté enojado jamás dejare de hacerlo.
—Gracias.
Cuando terminas de hacer la cena nos sentamos a comer en el sofá, mirando algo en la televisión. Jasper aún no había llegado. Estábamos acostados, juntos, cuando empezó a llover.
—Quisiera dormir contigo esta noche —le digo.
—No creo que sea buena idea.
—¿Lo dices por tus pesadillas?
—También. Jasper nos puede ver.
—Jasper no entra a tu habitación, ¿o si?
—No pero puede buscarte en la tuya y no encontrarte.
—En algún momento le tendremos que decir sobre esto —le digo.
—Ya veremos, Avery. No se si a Jasper le guste la idea. Soy mayor que tú.
—Tienes la edad de mi hermano. Eso no es tan mayor —rodé los ojos.
—Si tú lo dices, pero Jasper te ve como de quince años.
—Pues no es así. Se tendrá que hacer a la idea.
Logan me besó.
—Vamos a dormir, cariño.
Asentí.
Cada quien se fue a su habitación cuando en el fondo yo me moría de ganas de dormir toda la noche abrazada a él.
•
Desperté, me duché y vestí y bajé a desayunar. Ya estaba Logan haciendo el desayuno.
—Buenos días —le digo con intenciones de besarlo pero en eso Jasper entra.
—Buenos dias, llevo mucha prisa —dice, toma unas frutas de la canasta y me da un beso. —Nos vemos más tarde —nos dice a ambos.
Se va de la casa.
—¿Por qué la prisa? No me gusta que se vaya sin desayunar —digo. Ahora si abracé a Logan por la espalda y le di un beso. —¿Cómo dormiste?
—Un poco mejor.
—Me da gusto escuchar eso.
Me sirvió el desayuno.
•
En el trabajo noté a Lupe un poco distraía, con algo de pereza. Era la hija del dueño así que no había problemas si ella se quedaba dormida en la recepción. Me acerqué a ella y le toqué el hombro.
—¿Estas bien?
Bostezo.
—Si, es solo que... casi no dormí nada. —me dijo. —Tengo una resaca horrible.
—Me imagino. Eso es lo peor. ¿Por qué no tomas unos de esos cafés que me recomiendas para eso?
—Café helado —asiente—eso haré.
—¿La pasaste bien? —quiero saber, me daba curiosidad por ella. Parecía ser tan seria y tan cerrada en si misma que imaginarla en una fiesta divirtiéndose era difícil.
—Si. Bueno, algo así. Salí con un amigo y no resultó como pensaba.
—Vale, espero que ese amigo no se haya sobrepasado.
—No, todo fue acordado por ambos.
Sonreí.
—Me da gusto por ti.
—Hola, chicas —nos dice Tanner—hoy voy a cerrar temprano.
—¿A que hora? —inquiere Lupe.
—Justo ahora. Es un día donde casi no hay clientes, no vale la pena estar abiertos.
Aún faltaban cuatro horas para que el turno terminara. Era mucho mejor para mi que no hubiera más trabajo por el día de hoy.
—Está bien —dice Lupe.
La cafetería cerró. Lupe no parecía tener ganas de irse a su casa.
—¿Quieres ir a tomar algo? —inquiero—voy a pasar por el centro comercial.
—Sería bueno. Necesito despejar mi cabeza. —asintió.
Buscamos un taxi y nos fuimos al centro comercial. Me gustaba que Lupe se estuviera abriendo más conmigo. Me parecía buena chica. Cuando llegamos nos fuimos a comer algo. Ella se pidió una sopa porque decía que eso le haría bien a su estómago y yo pedí una lasaña.
—Así que cuando llegamos acá mi papá quiso abrir una cafetería. Es bueno por el. Está haciendo algo que le gusta.
—¿Pero tú no estudias?
—Si, estuve estudiando.
—¿Y ahora ya no?
—Es complicado —responde y yo no quise buscar más información. Solo quería conocerla un poco más.
—¿Te sientes mejor? —quise saber una vez que terminamos de comer.
—Si, mucho mejor. No quiero volver a tomar nunca jamás en mi vida. Es asqueroso, en realidad no se por que lo hice. Solo me dejé llevar.
—Quizás tu acompañante influyó mucho en eso.
Negó con la cabeza.
—Casi no. Yo quería sentirme más libre, sabes que soy un poco introvertida y a veces me siento un poco mal por ser así. Solo quería sentirme más relajada. —suspiró—y eso hace que cometas ciertos errores.
—¿Errores?
—No me hagas caso —sonrió—vámonos.
Salimos del restaurante y caminamos un poco por la plaza, platicando de todo un poco. Llegamos a un parque y nos sentamos un rato allí, compramos un helado. Lupe me daba curiosidad. Era una chica que parecía tener muchos secretos, me pregunto quien habrá sido su acompañante nocturno que la dejo en ese estado.
El día estaba soleado y muy bonito. Me pregunto que estaría haciendo Logan en este momento.