AVERY
Alguien toca la puerta de mi habitación.
—Pasa —dije, pensando que era Jasper pero cuando miré a Logan arrugue la cara. —No quiero hablar con nadie, Logan, vete.
—Te traje esto —pone en la mesita de noche un poco de sopa y unas pastillas—Tómalas, te hará muy bien. En un momento te sientes mejor.
Miré a Logan desconfiada.
—¿Por qué haces esto? Yo no te pedí que me trajeras nada.
—Lo hago porque quiero y porque no me gusta verte en ese estado. —responde serio—Tómalas y mejórate pronto, Avery. —dicho eso sale de la habitación dejándome sola.
El estómago aún me dolía un poco así que no me quedo mas remedio que tomarme las pastillas que Logan me dejó. La sopa se veía muy bien, de la vomitada me quedó el estómago vacío. Me senté y la empecé a tomar.
Después de un tiempo le di la razón a Logan, ya me sentía mejor. Ahora me siento culpable por haberlo tratado así cuando el solo quería ayudar. Tomé los platos y bajé a la cocina. Los lave y los puse en su lugar. Busqué a Logan en la sala y en el jardín pero no estaba. Me hubiera gustado agradecerle por li que había hecho por mi. Fue un lindo gesto la verdad.
Iba a subir las escaleras para buscarlo en su habitación pero Jasper entró por la puerta.
—Hola, Avery. ¿Ibas a dormir ya?
—Jasper. No, bueno si. ¿Terminaste de tu cena?
—Si. Todo estuvo muy bien.
—Siendo sincera pensé que te quedarías a dormir por allá —me crucé de brazos. Traía unas bolsas consigo.
—Pensé también pero Tessa tenía algunas cosas que hacer y no pudimos. Ya para la otra será. Traje algunas cosas para comer por si quieres. —me dice dirigiéndose a la cocina.
—La verdad ya cené, Jasper —le dije siguiéndolo.
—Está bien, no hay problema. Hasta mañana será. Oye, Avery, ¿todavía quieres encontrar trabajo?
—Claro, he estado esperando respuesta de algunos lugares pero todavía no pasa nada —me encojo de hombros—Te prometo que en cuanto encuentre y me paguen mi primer sueldo me iré a buscar donde quedarme.
—Avery, no estoy diciéndolo para que te vayas de mi casa sino porque he visto que hay un puesto en una cafetería. Pensé que te gustaría ir a probar.
—¿De verdad? —sonreí—Me gustaría.
—Genial, te voy a dar la dirección y así te pasas mañana por ahí y ves que te parece. —Jasper anota la dirección en un papel y me lo da.
—Muchas gracias, Jasper. Espero que si se haga. —lo abracé—Eres un buen apoyo para mi.
—De nada, Avery, eres mi hermanita.
—Bueno, iré a dormir ya porque quiero estar con energías para mañana.
—Buenas noches, Avery, que descanses.
Subí las escaleras sintiéndome un poco ilusionada. En serio quería quedar en ese trabajo para así tener mi propio dinero. Me puse la pijama y me acosté a la cama. No pude hablar con Logan pero quizás mañana. Gracias a él ahora siento mi estómago bastante bien y hasta sueño me dieron las pastillas que me dio.
•
Al día siguiente me levanté con ánimos. Me fui a bañar y agradecí que Logan aún no hubiera usado el baño. Hasta me puse a cantar en la ducha. Salí y busqué algun conjunto decente que ponerme. Hacia mucho rato que no me vestía así de bien, hasta tenía un brillo especial en mis ojos. Me puse mi enterizo de pantalón y unos zapatos de tacón bajos. Peine mi cabello y lo dejé suelto.
Vale, esta lista pero ahora me siento muy nerviosa.
Bajé las escaleras y entré a la cocina. Allí estaba Logan, haciendo su desayuno.
—Buenos días, Logan —tantee el terreno.
Logan me miró y pude ver en sus ojos que se había quedado asombrado por mi cambio de vestuario.
—Buenos días —responde seco como siempre.
—¿Te molesta? Me haré un desayuno rápido porque tengo prisa.
En ese momento Logan me entrega un plato de malas ganas. Me quedo boquiabierta al ver el desayuno listo en ese momento.
—¿Y esto por qué es?
—Solo come —espetó.
Me serví un poco de jugo y me senté a desayunar. Logan era muy extraño. Pero muy extraño.
—Gracias —le digo, si me hubiera puesto a hacer mi desayuno me hubiera ensuciado toda con lo torpe que soy pero me sorprende ver que Logan ya tenía todo listo—Igual por las pastillas de ayer, me hicieron muy bien.
—Si, como sea —dicho eso salió de la cocina dejándome sola.
Definitivamente es muy extraño.
Cuando terminé de desayunar lave los platos y le dejé una carita feliz en un papel pegado en la nevera.
Salí y tuve que caminar para poder llegar a mi destino. Me sentía falta por no tener ni un dólar en mi bolsillo, sabía que tenía que conseguir este trabajo si o si. Cuando llegue a la cafetería respire aliviada, lo bueno es que no estaba tan lejos. Justo cuando iba a abrir la puerta alguien salió.
Era Mason.
Lo miré con enojo y el también me dio la misma mirada.
—Tu —espetó.
—¿Si?
—Eres una maldita, arruinaste todo con Renata —espeta, se ve muy furioso y me dio mucho miedo que hiciera algo en mi contra.
—El único que arruinó todo fuiste tu, cobarde. Siempre le hiciste daño y la engañaste, Renata hizo muy bien en terminar contigo.
—Tu le metías esas ideas en la cabeza, ¡zorra!
—¡Púdrete, Masón! —le grité antes de entrar a la cafetería y sentirme a salvo allí dentro. Masón es un hombre muy pero muy peligroso.
Me dirigí hacia la recepción donde estaba una chica.
—Buenos días —le dije sintiéndome un poco nerviosa.
—Hola, ¿qué te puedo ofrecer hoy? —pregunta la chica, por lo que pude ver en su gáfete se llama Guadalupe.
—Me preguntaba si todavía estaban contratando.
—Ah, vienes por el trabajo.
Yo asentí.
—Espérame un momento —se fue hacia una puerta. Esperé unos segundos hasta que volvió. —En seguida viene mi jefe.
—Gracias.
La chica se había portado muy amable. Un hombre alto y casi llegando a las cuarenta se me acercó.
—¿Tu eres la que viene por el trabajo?
—Así es.
—Sígueme por favor —me pide. Yo lo sigo a lo que parece ser su oficina. —¿Tienes un currículum?
—Ajá —busqué el papel en mi bolso y se lo entregue. No tenía tanta experiencia pero tampoco era tan mala. Me sentía nerviosa por lo que me fuera a decir este hombre.
—Soy Tanner por cierto —se presenta.
—Avery Collins.
—Mucho gusto, Avery. Tengo que leer muy bien tu currículum y te vamos a llamar muy pronto. Gracias por venir.
—Está bien, muchas gracias a usted.
Salí de la pequeña oficina y camine hacia la salida de la cafetería. Vale, esperaba que me dijera en ese momento que me contrataban pero ahora tenía que esperar a que me llamaran. Eso no me daba muchas esperanzas, siempre le decían eso a la gente que no iban a llamar. Me sentía muy ansiosa ahora.
Me senté en una caseta de autobús para pensar un poco y descansar, me tocaba una caminata larga para la casa. Como por arte de magia mi vista se detuvo en el suelo.
No pude ser.
Recibí el billete de viente dólares que me había encontrado y me sentía muy suertuda.
Esto es una señal divina. Sabía que todo iba a mejorar.
En ese momento venía el autobús y puse montarme.
Vale, me había liberado de la caminata.
Cuando llegue a casa me sentía más ligera. El auto de Jasper no estaba. Cuando entré escuché la voz de Logan en la cocina, parece que discutía con alguien.
—No, no quiero estar allí si el estará allí —espetó—Claro que no, mamá, no entiendes nada.
Logan estaba discutiendo con su madre. Se escuchaba bastante afectado.
—Ya veremos pero no cuentes conmigo si el estará allí.
Entré a la cocina en ese momento para que no pensara que lo estaba espiando. Logan me miró con el ceño fruncido y me pasó al lado dándome un pequeño empujón en el hombro. ¿Qué le pasaba? Era muy bipolar este chico. En la mañana me hizo el desayuno y ahora me ve como si yo fuera su enemiga.
Me pregunto por qué discutiría con su madre y de quien hablaban, quien era la persona que Logan no podía ver ni en pintura. Subí a mi habitación y me empecé a quitar la ropa para ponerme algo cómodo. Espero que los del trabajo si me llamen.