AVERY
Cuando llegue a casa Jasper venía bajando las escaleras de manera rápida.
—¡Jasper, adivina que...!
—Avery, tengo mucha prisa pero ahora más tarde hablamos —me dijo de manera rápida y se fue por la puerta. Ni siquiera me dio tiempo de decirle algo.
Y yo que le traía un café.
Pensé en Logan y en darle el café a él, al menos sería una forma de agradecimiento por la cena de anoche. Subí las escaleras y toqué la puerta de su habitación, sentía nervios en ese momento. Siempre que se trataba de Logan me daba mucho nervio.
La puerta se abrió y Logan estaba sin camisa dejándome ver su abdomen.
—¿Qué quieres?
—Yo... ¿quieres café? —eleve la mano con el vaso de café humeante.
—¿Le has puesto algo de endulzante?
—No... pero puedo ponerlo. —le digo.
—Dame. Yo lo hago —me toma la mano y me quita el vaso, luego se va escaleras abajo. Lo sigo hasta la cocina todavía sintiendo su toque en mi mano.
—¿Se te ofrece algo más? —me pregunta. Estaba tan emocionada por tener trabajo que no iba a permitir que Logan me afectara con su forma de hablarme.
—Nada. —me dice. Me acerqué a la cocina recosté mi espalda.
Logan se me acerca y dejo de respirar en ese momento. Estaba tan cerca que me sorprendió mucho esa actitud. Pude sentir su respiración y su aroma.
—¿Me das permiso? Tengo que tomar el azúcar —dice.
Entiendo que estaba estorbándole para buscar las cosas. Me hago a un lado y el puede sacar el azúcar. Cuando se voltea veo sus músculos de la espalda. Mi respiración se sentía agitada por lo que acababa de pasar. No me gustaba que Logan tuviera ese efecto en mi. Ha pasado mucho tiempo y todavía lo tiene.
—¿Logan?
—Dime.
—¿Por qué me odias?
Se voltea y me mira.
—¿Que?
—Si, ¿por qué siempre me has odiado? Yo no te he hecho nada para ganarme tu odio y tu desprecio. Me ves como una plaga. Siempre que estoy cerca te vas y cuando trato de hablarte me respondes muy cortante. ¿Qué he hecho? Es mejor que me lo digas porque nunca lo entenderé. ¿Es porque soy más pequeña? ¿Hermanita de Jasper? Logan, habla.
Logan se tomó el café de un solo y dejó el vaso en el fregadero para después salir de la cocina.
Lo seguí.
—¡Logan, no huyas!
Se dio la vuelta y me acercó a la pared. Su mirada era oscura en ese momento.
—No digas estupideces, Avery. Es mejor que te alejes de mi. —espetó.
—Dame una razón —pido. —Porque jamás entenderé tu odio hacia mi. Dime la razón y te prometo que me voy de aquí y nunca me vuelves a ver.
Su mirada se suavizó.
—¡Tu no entiendes nada, Avery! —se fue rápido a encerrarse en su habitación dando un portazo.
Me quedé allí mismo sin entender nada. Logan jamás decía algo coherente, solo frases al azar que no tenían sentido. Con esas pocas palabras de Logan en mi mente bajé a la sala para tratar de procesar todo.
•
Al día siguiente me sentía muy emocionada por mi primer día de trabajo. Me puse algo cómodo y elegante. Tomé mi bolsa y me dirigí a la cocina. Jasper no estaba asi que no pude decirle de mi trabajo y agradecí que Logan tampoco había bajado. Me hice una ensalada de frutas y llené la botella con jugo de naranja para llevármelo al trabajo. Me sentía muy bien el día de hoy, ni Logan lo arruinaría.
Salí en busca de un taxi y me dirigí a la cafetería. A esta hora estaba medio vacío porque apenas estaban abriendo.
No había nadie en el mostrador.
—¿Hola?
—Hola —dice alguien a mis espaldas. Me giro y me quedo sorprendida al ver a Lucas allí mismo.
—¿Lucas?
—¿Avery? Que bonita coincidencia. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Yo estoy aquí para trabajar. —sonreí—me da mucho gusto volver a verte.
—Lo mismo digo. ¿Entonces eres la nueva?
—¿Entonces eres Lane? —sonreí.
—Así es.
—¿Lucas Lane?
Asintió.
—Hace mucho que no te veía —le hago saber.
—Igual. Jamás pensé volver a verte.
Lucas y yo fuimos compañeros de clase y mejores amigos. Me daba gusto que sea el mi compañero en el trabajo. Al menos me sentía más aliviada y menos ansiosa. Sabía que Lucas me ayudaría en lo que se me presentara. Era bueno y gentil.
•
En la fiesta de mi padre todo iba bien. Salude a mis tías, a mi madre quien estaba un poco borracha. Platiqué con mi abuelo un buen rato mientras llevaba varias copas encima. Tessa seguía siendo una molestia, siempre metiéndose donde no la llamaban. Estaba sola tomándome otra copa cuando Logan apareció a mi lado.
—Deja de beber, Avery, ¿por qué tomas tanto?
Si tan solo supera que el es una de las razones por las que comencé con la bebida. Aunque sería bueno que lo supiera.
—Me pasaron muchas cosas malas y por eso empecé.
—¿Qué cosas?
—Una de ellas eras tú. —lo miré.
—¿Yo?
Asentí. Logan pareció darse cuenta entonces. Me miraba con lastima.
—Yo... Avery, siento mucho haberte hecho sentir como si no valías nada o como si no fueras bonita. De verdad lo siento.
Por fin estaba diciéndome algo que no fueran dos palabras. Ligan me había lastimado mucho en ese momento y ahora estaba aquí diciéndome que lo sentía.
—Una disculpa no vale nada. Si lo dijiste es porque lo sentías —lo dejé allí solo y me dirigí donde mi abuelo para seguir en la platica. Ya me quería ir a casa pero todavía tenía que esperar un poco.
Mi abuelo me trataba muy bien, era divertido y no me juzgaba.
•
El día siguiente fue un poco tranquilo en la cafetería. Estaba solamente con Guadalupe atendiendo, todo el día había sido un poco tranquilo. Lucas me había explicado muy bien lo que tenía que hacer, me sentía más en confianza aunque Guadalupe no era tan sociable que digamos.
La puerta se abrió y apareció un chico cayéndose de borracho en la cafetería.
—Hola, señoritas —nos dijo. Me recordó a cuando trabajaba en el bar y tenía que lidiar con muchos de esos hombres. Que asco me dio.
—¿Qué se le ofrece, señor? —le preguntó Lupe.
—Yo... quiero... —hipo—.... Quiero un...
Guadalupe chisto y salió de la barra para dirigirse hacia el.
—Es mejor que se vaya, señor —Lupe lo acercó a la salida e hizo que saliera por completo. Me sorprendió que en ningún momento le mostró miedo. Al parecer ya tenía experiencia con eso.
Guadalupe cerró aunque todavía faltaba mucho para que fuera la hora de cerrar.
—Ya te puedes ir a casa, Avery, no te preocupes por eso le diré a papá lo que pasó.
—¿A tu papá?
—Si. Tanner es mi padre —me sonrió. La primera sonrisa que le veo dirigida hacia mi.
—Oh... no sabía. Entonces solo dejó ordenado aquí y me voy.
—Está bien. Eres buena, Avery —sonrió de modo coqueta así que le devolví la misma sonrisa.
Al menos sabía que Guadalupe y yo seríamos buenas amigas. Aunque esperaba que más que eso.
Ordene las mesas y dejé muy limpio todo. De todas formas no tenía nada mejor que hacer en casa. Cuando terminé guardé mi delantal y tomé mi bolso. Salí de la cafetería y me dirigí a la para de autobuses para irme a casa. Era de noche ya, tenía un poco de hambre. Sentí que el día había pasado muy rápido y que había sido productivo. Al menos no había estado todo el día en casa lamentándome por no hacer nada y triste en cada esquina.
El autobús llegó en ese momento y me monté.
En el camino empezó a llover, genial, no había traído paraguas. Cuando llegue a casa corrí hacia la entrada, pero me había mojado un poco. Estaba empapada en realidad.
Cuando llegue a la habitación me quité toda la ropa mojada, busqué algo seco para ponerme y me dirigí a la ducha. La casa se sentía sola y me preguntaba si Logan tampoco estaba. Todavía recuerdo lo que me dijo ayer sobre el pasado. No sabía si creerle porque me lastimó mucho. Era algo que no se podía perdonar así por así con una simple disculpa.
Salí del baño media hora después y me puse la pijama. Tenía que comer algo así que bajé a la cocina para preparar la cena de todo. Incluyendo de Logan porque siempre que hace comida me incluye a mi y me sentiría muy mal si yo no hiciera lo mismo.